miércoles, 13 de abril de 2016

LA TRANSICIÓN EN ALUMBRES Y EL 14 DE ABRIL DÍA DE LA REPÚBLICA


La sociedad es muy ingrata con los que se atreven a cuestionar los fundamentos del redil, y en los pueblos como Alumbres, de marcado carácter rural con fuertes reminiscencias caciquiles, que a veces tienden a confundir la defensa de las tradiciones con el conservadurismo e inmovilismo político y social más rancio y casposo, en los años de la transición de finales de los 70, era muy difícil que entendieran a los pocos paisanos que nos atrevimos a luchar abiertamente contra el orden dictatorial establecido, incluso hoy, todavía hay gente y algunas organizaciones, que marginan y difaman según el color de las ideas de las personas. En los años de la transición nos llamaban subversivos, ahora además nos llaman tóxicos, entre otras lindezas.
Los trabajadores de ASUR, que llevábamos luchando desde algunos años atrás por mejorar nuestros salarios y las condiciones de trabajo, por medio de caminatas a la salida de los turnos de trabajo y encierros en la empresa, el día 13 de marzo de 1976 iniciamos “la Primera Huelga Legal de la Provincia” y volvimos al trabajo un mes más tarde, el 14 de abril.
                                                          Archivo particular de Francisco Atanasio Hernández
                                   
                                                          Archivo particular de Francisco Atanasio Hernández
Un año después, el día 14 de abril de 1977, hace ahora 49 años,  todavía se seguía luchando por la libertad en toda España, por lo que aquél, fue un día muy ajetreado para algunos de los que por entonces nos considerábamos republicanos y luchábamos por un sistema de libertades. A primeras horas de la tarde se celebraron las primeras elecciones sindicales democráticas en ASUR, las cuales, sustancialmente significaban un desafío más al sistema, porque con ello se pretendía acabar con el llamado Sindicato Vertical, que aún era el sindicato oficial, y reclamar la tan deseada amnistía laboral, así que, media hora después de este importantísimo acontecimiento democrático, un grupo de 18 republicanos, (entre los que me encontraba yo mismo -recién elegido miembro del Comité de Empresa de ASUR) que creíamos justo y adecuado manifestar nuestras convicciones políticas públicamente, éramos detenidos por “los grises” doscientos metros más allá de donde iniciamos la marcha, (lo cual indica que la policía lo sabía de antemano) y retenidos en la comisaría de policía de Cartagena durante unas cuarenta horas, en las que no faltaron los insultos y las vejaciones, especialmente a las pocas mujeres que iban en el grupo.
Acta de la asamblea de ASUR donde se eligió el primer Comité de Empresa democrático el 14 de abril de 1977. Archivo particular de Francisco Atanasio Hernández 
Por todo ello, de ninguna manera es acertado decir que la Constitución de 1978, fue un regalo de nadie, dejamos demasiados muertos por el camino en la lucha por la libertad, y costó demasiados sacrificios humanos, y demasiadas renuncias de mucha gente como para aceptar conclusiones tan simplistas. 
      De los supuestos esfuerzos negociadores que las fuerzas políticas democráticas estuvieron realizando con la gente más progresista del régimen franquista, para que hubiera una transición a la democracia pacífica y de reconciliación, surgió la férrea Constitución que hace casi imposible su reforma, salvo cuando le interesa a los franquistas, que entonces siempre encuentra colaboradores entre las fuerzas supuestamente progresistas, y se hace por la vía rápida.
         En la actualidad, después de 49 años, podemos apreciar cómo la mayoría de los acuerdos de la transición, sólo han servido para rearmar a la derecha más conservadora y reaccionaria, de manera que han surgido partidos ultraderechistas que no esconden sus intenciones de volver al pasado, y campan a sus anchas difundiendo libremente su odio a todo lo que huela a libertad.
La izquierda oficial actual se queja del avance de la ultraderecha, pero durante estos 49  años de postfranquismo nunca exigió la ilegalización de los partidos ultraderechistas, todo lo contrario, los utilizó para atemorizar a la sociedad progresista "que viene la derecha" y cosechar el voto del miedo en los procesos electorales.
          Para los ultraderechistas no hay jueces ni fiscales que abran diligencias contra sus actos violentos y terroristas, la permanente apología del golpismo,  y del genocidio franquista.   

El Expediente Bernardo Mateos
A principios de los 60, paralelamente a la fundación y desarrollo de las CCOO Históricas, comenzaba a reorganizarse el PCE, y otras formaciones políticas y sindicales disueltas tras la involución militar franquista.
Parece ser, que la policía había detectado la divulgación de “El Mundo Obrero”, por diversos centros de trabajo de la zona de Levante, y la pista le condujo hasta aquí, Alumbres, donde había un enlace que recogía y posteriormente distribuía el mencionado periódico del Partido Comunista de España entre los trabajadores.

En 1964, una redada de la Policía Político Social de la dictadura, dio como resultado la detención de 17 personas de Torre Pacheco, La Palma, Los Dolores, El Algar, Cartagena y Alumbres, acusadas de formar parte de una célula u organización del PCE. Los vecinos de Alumbres resultaron ser, Patricio Mercader Franco, José Egea Soto “Pepe el Cano”, Sebastián Barcelona “el Pintao”, Antonio Martínez Gracia “el Rufo” y Teodoro Egea.
Certificado de libertad de Antonio Martínez Gracia 19-6- 1965. Archivo particular de Francisco Atanasio Hernández

Después de pasar varios meses en la cárcel de Carabanchel, y de Cáceres fueron puestos en libertad provisional, con la obligación de presentarse todas las semanas en comisaría, también durante varios meses.
Todos los alumbreños y algunos de los otros detenidos y encarcelados, por el grave delito de ser militantes del PCE y distribuir un periódico obrero entre los trabajadores, eran empleados de la Refinería de Petróleos de Escombreras, y todos ellos fueron despedidos como represalia.
Estos hombres, que sufrieron en sus propias carnes y en las de sus familias, la terrible represión del sistema, tuvieron que ingeniárselas en los siguientes años para sacar adelante a sus familias. Algunos, tuvieron que volver a sus viejos empleos, casi olvidados ya, y otros tuvieron que reciclarse, y en definitiva, a todos les cambió la vida.
 Con la amnistía de 1977 algunos pudieron volver a sus antiguos puestos de trabajo, otros ya estaban jubilados.
Pepe “el Cano” y Patricio me contaron que tuvieron que esperar hasta este año de 1977, para que los recolocaran en sus puestos de trabajo, pero no todos recuperaron su empleo. Pepe “el Cano” y Teodoro Egea, tuvieron que solicitar su reincorporación en la Refinería de Tarragona, y allí fueron destinados finalmente. Patricio Mercader, fue readmitido en la empresa, pero como por entonces Enfersa (Los Parales) era también de Refinería, allí lo incorporaron. El Rufo, prefirió seguir su propio camino, y no volvió a Refinería. Sin embargo, Sebastián Barcelona, había alcanzado ya la edad de jubilación con la empresa de mantenimiento de botellas de butano ADHER, y no solo no pudo ser rehabilitado devolviéndole su antiguo puesto de trabajo en Refinería, sino que además tampoco obtuvo la jubilación que en justicia le hubiera correspondido en esa empresa.
Un aspecto notable de la readmisión de estos trabajadores represaliados de la Refinería de Petróleos, es que ninguno de ellos volvió a su lugar o puesto de trabajo anterior, donde estaba antes de ser despedido, sino que fueron dispersados y readmitidos en centros de trabajo donde eran desconocidos, y conocían a poca gente.
De los cinco alumbreños mencionados no queda vivo ninguno.

Camino a la libertad
A mediados de los años sesenta del siglo pasado, vino a recalar en el pueblo, el cura Francisco Clemente, que sin ser un revolucionario, supo atraerse a un buen número de jóvenes, chicos y chicas, de la época, y fundó la J.O.C. (Juventudes Obreras Católicas). Durante mucho tiempo mantuvo frecuentes reuniones en su casa con la gente joven, en la que además se reunían militantes de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), que no es otra cosa que la versión cristiana de la JOC para adultos. Entonces se veía entrar y salir a gente de aquí y de fuera del pueblo que años después se dieron a conocer públicamente en diversos frentes de la lucha por la libertad, como Rogelio Mouzo, Antonio Árbol y José Luis Paternas que venían de La Unión, Rogelio y Antonio ya fallecidos), y a Pepe Ros (fue concejal por el PSOE en el Ayuntamiento de Cartagena, en los primeros años de nuestra democracia, y hace ya muchos años que también falleció), todos ellos me merecieron siempre mucho respeto y consideración, independientemente del partido en el que estuvieran afiliados o militaran, e independientemente de las posibles diferencias que pudieran existir en los distintos planteamientos políticos. La gente que merece la pena, deja su huella por donde pisa, esté donde esté y salga con quien salga.
La lucha por la libertad ofrece muchos caminos así que después cada uno eligió el suyo. 

Hace 49 años, la libertad, empezaba a andar sus primeros pasos en este país, pero antes hubo que pasar por el purgatorio, y alguna gente del pueblo sufrió las consecuencias de sus deseos de libertad. Entonces, a los que reclamábamos un sistema de libertades, los franquistas nos llamaban subversivos,  en el mejor de los casos, porque para asustar a la gente en general, solían calificar a todos los demócratas como comunistas, y ya se sabe, para los dictadores, para los franquistas, para los falsos progresistas de todos los tiempos, los comunistas eran y son representados con rabo y cuernos como el diablo, por lo tanto, todo aquel al que se tildara de comunista era calificado de endemoniado personaje enviado por el Kremlin, para subvertir el orden que paradógicamente, el usurpador sanguinario y dictador Franco había impuesto.
Por eso no es de extrañar que en estos tiempos que corren, los jóvenes de las nuevas generaciones en general, que no han conocido otra cosa, crean que este sistema de libertades, con todos los defectos que contiene, que son muchos, pero que ellos pueden disfrutar hoy, lo han traído los Reyes Magos o Papá Noel, o algún otro vivo generoso con muy buena fe que ha venido a regalarlo, y están muy equivocados, porque nadie regaló este margen de libertades, sino todo lo contrario, cada centímetro de libertad que hoy se puede disfrutar, se le debe, sin duda alguna, al carácter altruista, filantrópico y revolucionario, de gentes que en su momento, tuvieron que pagar su osadía con la persecución, la cárcel o los calabozos, las represalias en materia laboral, el rechazo de amigos y familiares y el aislamiento de la sociedad, que con su dedo acusador, los señalaba como si de apestados se tratara.

La años de la transición
El 20 de noviembre de 1975 murió Franco, y con él comenzó el verdadero declive de la dictadura, aunque no sin ciertas dificultades, ofrecidas por supuesto, por los sectores más inmovilistas del sistema. A partir de este momento se puede decir que se inicia la actual etapa monárquica con Juan Carlos I (designado por Franco) como heredero del trono, al cual cedió sus derechos dinásticos su padre D. Juan de Borbón el 14 de mayo de 1977.
Y mientras los mercaderes se labraban un futuro personal y familiar envidiable, en nombre de la democracia, la mayoría de la sociedad se enfrentaba en las calles con los antidisturbios, y sufrían los rigores de la represión de un Estado que solo cambiaba la fachada, dejando en pie todo el entramado dictatorial que el franquismo había preparado, incluida la Monarquía y una Constitución que es casi imposible modificarla.
Ese año de 1977, fue muy intenso para los demócratas de la mayoría de las formaciones políticas y sindicales del país. En todos los ámbitos se hablaba de reconciliación, y para ello había que ir dando pasos que fueran cauterizando las profundas heridas producidas por los cuarenta años de franquismo, por lo tanto, era inevitable empezar promulgando una amnistía general para todos los represaliados por cuestiones políticas, y esa reivindicación, comenzó a incorporarse a las plataformas reivindicativas de los incipientes sindicatos democráticos y comités de empresa que surgían en las asambleas de trabajadores de toda España, con la doble intención de ser reconocidos como legítimos representantes de los trabajadores por haber sido elegidos democráticamente, por un lado, y por otro, presentarse ante la empresa con una reivindicación esencialmente democrática, como sin duda lo es, la amnistía laboral.
        Sin embargo, es preciso aclarar que la amnistía fue en realidad un pretexto para perdonar los asesinatos del franquismo, a los sádicos torturadores del sistema, y por supuesto las injustas y prevaricadoras sentencias emitidas por los tribunales de la dictadura, y que los jueces actuales se niegan anular.

Fuentes consultadas y/o utilizadas

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres en el siglo XX

Documentos
-Certificado de libertad de Antonio Martínez Gracia.
-Tasación de costas practicadas en la causa N.º 140 de 1964.
-Acta de la asamblea de ASUR, donde se eligió el primer Comité de Empresa democrático el 14 de abril de 1977. Archivo particular de Francisco Atanasio Hernández.

Prensa
-La Verdad. ASUR comienza la 1ª Huelga Legal en la Provincia de Murcia 13-3-1976
-Pueblo. ASUR Vuelve al trabajo 14-4-1976


miércoles, 6 de abril de 2016

EL CENTENARIO DEL FÚTBOL EN ALUMBRES

            Preámbulo
Alumbres, es un pequeño pueblo de origen minero, situado entre el influjo salobre de la milenaria ciudad marinera de Cartagena y el sabor a pirita y manganeso de la sierra minera de La Unión, mezclados con aromas de tomillo, higuera y azahar de las zonas rurales que lo rodean.
Medio milenio de antigüedad soporta sobre sus viejos y encorvados hombros, pero sigue luchando por su supervivencia entre los gigantes insensibles de acero y cemento que se le han ido acercando desde hace más de un siglo.
            En su larga historia ha destacado como pocos pueblos de la comarca en diversas actividades humanas, como es su larga tradición en la industria minera; en su apuesta por la compatibilidad entre el desarrollo industrial y el progreso de los pueblos; en las artes dramáticas; en sus tradicionales fiestas populares de San Roque, en el fútbol; etc.
Portada y contraportada de mi revista del “Centenario del Fútbol en Alumbres”
En el terreno puramente futbolístico, el año 2009, tuvo para nosotros los alumbreños en general y para los amantes del fútbol en particular, una amalgama de sensaciones difíciles de explicar en unas pobres palabras trazadas para la ocasión.
Alumbres forma parte ya del selecto grupo de pueblos y barrios, de esta España nuestra, que cumplen cien años de historia en el apartado deportivo del fútbol. Ni todos los clubes más importantes de la Liga Nacional de Fútbol de Primera y Segunda División, y mucho menos los más modestos de nuestro país, o de nuestra región, han tenido o tienen la satisfacción y el honor de celebrar el centenario del fútbol en su tierra como lo podemos hacer y exteriorizar sin temor a equivocarnos los alumbreños.
Yo solamente me atengo a las referencias que hay escritas, a pesar incluso de que por lógica podría haberme aventurado a adelantar la fecha, al menos a 1908, pero hasta ahora no he dado con ninguna evidencia que lo justifique.
Durante varios años estuve trabajando en la búsqueda de las raíces y el desarrollo del fútbol en nuestro pequeño pueblo, Alumbres, y si tuviera que definir las múltiples sensaciones que me produjo esta tarea, la llamaría emoción, simple y nada menos que emoción.
Porque cada una de las pequeñas cosas nuevas con las que me fui tropezando me embargaron, como pocas veces en mi vida, ese espíritu aventurero e idealista que va pegado a mí como una lapa. Cada hallazgo, cada encuentro con la historia de nuestro fútbol, fue para mí un manantial de sensaciones insospechadas antes de iniciar esta apasionante y fructífera aventura.
Portada y contraportada de mi libro “Alumbres cien años de fútbol 1909-2009”
Todo trabajo de carácter histórico precisa de una intensa labor de búsqueda de fuentes de donde extraer la información necesaria, y confieso que esa es de las tareas que más me atraen y apasionan, aunque algunas veces me he tropezado con obstáculos importantes en el camino que dificultaron, aunque no impidieron, el desarrollo del trabajo en cuestión. Cuando esto me sucedió, a veces recurrí al testimonio oral, pero para todo no es suficiente con este recurso, y es necesario contrastar los datos obtenidos por este medio con otras informaciones que conduzcan a la obtención de resultados más veraces, y no puedes desfallecer porque sabes bien que hay muchos caminos para llegar a un mismo lugar, solamente es importante que la voluntad de llegar al objetivo sea fuerte y ésta esté impregnada  de una buena dosis de decisión y tenacidad, y de eso no me falta, porque todo lo que he obtenido en la vida ha sido fruto de muchísima dedicación y sacrificio. Yo soy de esas personas que no pueden presumir de haber nacido con el pan debajo del brazo, y mucho menos de haber conseguido grandiosos regalos de nada ni de nadie, aunque sí puedo decir con orgullo que mis amigos, los que así considero, siempre me respetaron, y ni antes ni después de serlo, miraron el color de mis ideas, como tampoco yo lo hago con ellos.
El trabajo de investigación, de charlas, muchas veces improductivas y de selección de material, fue intenso pero fructífero, y sobre todo muy satisfactorio, porque si Alumbres como pueblo me apasiona, la búsqueda de razones para escribir del fútbol, el juego, el deporte y sus protagonistas, el espectáculo más importante de mi infancia y juventud, me ha proporcionado la saludable sensación de resucitar episodios inolvidables de esos años, en torno al balompié, en los que soñar también era uno de los deportes favoritos de mi generación, y hasta una forma de alimentarse.

Indagar sobre el pasado de este deporte en el pueblo ha significado para mí disfrutar de momentos emocionantes de difícil descripción, sobre todo cuando se obtienen reliquias como lo son las crónicas deportivas de los encuentros de foot-ball que nuestros ancestros disputaron hace ahora más de un siglo. Un pueblo tan pequeño como Alumbres ha tenido el privilegio de llenar algunas líneas de los periódicos de la época, cuya información era ciertamente reducida, y los encuentros de foot-ball de las primeras décadas del siglo XX eran noticias que les interesaba poco a los informadores, y sin embargo nos han dejado constancia de algunos partidos de fútbol del equipo del pueblo en 1909, y además algo impensable para mí antes de iniciar éste trabajo, la alineación de los diferentes conjuntos del pueblo de los años 20, y de antes.
Presentación del libro del Centenario en el salón de actos del Ayuntamiento de Cartagena. 
Foto: Francisco Atanasio Hernández
El período de la guerra española produjo inevitablemente la pérdida de documentación de toda índole, y lo mismo sucedió en la transición al actual régimen democrático, en este último caso, quizás entre otras razones, a la falta de costumbre de archivar los documentos por parte de quienes más que nada disponían de voluntad, el caso es que en el largo período que va de los años 40 a principios de los 70 no hay un solo documento en el pueblo en el que apoyarse. Sin embargo, este vacío conseguí llenarlo  con diversos testimonios y documentación de otras fuentes que contrastaran los datos aportados. Luego, también tuve que aguzar el ingenio para conseguir la información necesaria con la que cubrir ciertos períodos de La Salle Minerva, de los que inexplicablemente no quedaba ni un solo documento en los archivos del Club, especialmente desde finales de la década de los ´70 hasta 1996, pero ya he dicho antes que hoy, hay muchos caminos para llegar al lugar deseado, y aquí estoy para demostrarlo y no para lamentarme.
Cien años no se cumplen todos los días, y Alumbres, es de esos pocos pueblos de nuestra tierra junto a Águilas, Cartagena, Los Dolores, Murcia, La Unión, y Portmán que tienen el privilegio y el honor de haber podido celebrar un acontecimiento tan relevante como el centenario del nacimiento del fútbol en sus entrañas de pedernal y bizcocho, duras y fogosas y blandas y esponjosas a la vez.
Los que pudimos asistir a las celebraciones del magno cumpleaños lo hicimos con la convicción de que todos, absolutamente todos los que no pudieron estar aquí, estuvieran donde estuvieran, no estaban lejos, estaban con nosotros, si no en cuerpo sí en espíritu.
Su carácter competitivo, sus ganas de vivir y de disfrutar con el balón en los pies, lo revivimos nosotros, los que aún podemos hacer algo porque la llama no se apague, unos en la cancha y otros desde las gradas, cada uno desde donde pudo.
Responsables del Club. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Por último, ni puedo ni quiero ocultar que en la elaboración de mi proyecto, para el que obtuve el respaldo de la directiva, deposité la esperanza de conseguir la realización de un merecido homenaje a todos los aficionados al fútbol alumbreño, a todos aquellos que hayan puesto un diminuto grano de arena por el desarrollo del fútbol en Alumbres, a todos los directivos, colaboradores y utilleros -con todos los defectos y errores que puedan haber cometido- a todos los seguidores y a todos los futbolistas, sean alumbreños o no, que hayan defendido alguna vez los colores de nuestro equipo, con especial dedicación para aquellos que no lo podrán ver, aunque estoy seguro de que estén donde estén se sentirán orgullosos de que nuestro pequeño pueblo, Alumbres, les recuerde con el mismo calor y entusiasmo que en aquellos encuentros donde fueron protagonistas directos. En todo caso siempre habrá algún familiar, algún  compañero, algún amigo, que agradezca este sencillo, pero sentido recuerdo.

Los actos del Centenario
Las celebraciones del Centenario del Fútbol en Alumbres comenzaron con la presentación de mi libro “Alumbres cien años de fútbol 1909-2009” en el mes de abril de 2008, en el Palacio Consistorial de Cartagena, cuya mesa de tan singular acto compartí con el entonces Concejal de Deportes Alonso Gómez López, el Presidente del CAHFCT Ginés Lario Morales, y Presidente y Vicepresidente de la Escuela de Fútbol de Alumbres Fulgencio Andréu Reverte y Bernardo Martínez Martínez.
Para entonces, mis conversaciones con la directiva de la Escuela de Fútbol me hacían albergar esperanzas de poder cumplir mi planificación para el Centenario en un alto porcentaje, pero para mayor seguridad y agilidad en las acciones entendí que debía estar en los órganos de decisión del Club, por lo que me incorporé a la directiva de la Escuela de fútbol.
Cadetes con la camiseta del centenario. Foto: Francisco Atanasio Hernández
 
Cadetes con la camiseta del centenario. Foto: Francisco Atanasio Hernández

Coloquio sobre el centenario. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Presentación del centenario. Foto: Francisco Atanasio Hernández
A principios del mes de junio fundamos el CD Minerva, y conseguimos hacer participar a un equipo de cadetes en la temporada 2008-09 en Segunda Categoría. Como es natural formé parte de aquella directiva que estuvo compuesta además por: Fulgencio Andreu Reverte; Mariano García Escobar; Bernardo Martínez Martínez; Manuel Tortosa Morales; Baltasar Tortosa Martínez; Isabel Martínez Olivares; Francisco Álamo García.
A mediados de diciembre se realizó el acto de presentación del Centenario y de mi revista “Centenario del fútbol en Alumbres”, en el salón de actos del Ayuntamiento de Cartagena.
El 2 de enero comenzaba oficialmente los actos del Centenario con la inauguración de la exposición de fotografías, trofeos, camisetas, banderines, etc., del fútbol en Alumbres de todos los tiempos.
Equipo de ex jugadores de los equipos alumbreños. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Equipo de ex jugadores de los equipos alumbreños. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El sábado día 3 se disputó en El Secante un partido entre dos equipos de veteranos como “Homenaje a los que no pueden estar aquí”.
El domingo 4 de enero coincidía con la fecha en la que un equipo de Alumbres, el Club de Foot-ball Alumbres, participaba en las deliberaciones previas a la constitución de la F.E.F., y había que celebrarlo como se merecía. En principio se inauguró un monolito ”Homenaje a todos los protagonistas del fútbol alumbreño”, con dos placas, la de arriba contiene un poema de mi autoría titulado “Con hojas de laurel”, y la de abajo con el nombre de todos los equipos que ha habido en Alumbres a lo largo de los cien años de existencia. 
El monumento el día de su inauguración 4-1-2009. Foto: Francisco Atanasio Hernández
                Directivos de La Salle Minerva acompañados de Pedro Sánchez y Paco Atanasio posando ante el monolito 4-1-2009
                                                                                                     
Después se disputó un encuentro de Categoría Cadete entre el CD Minerva y el Mar Menor C.F. “A”. 
La Verdad 13-1-2009. Entrevista de Guillermo Jiménez a Paco Atanasio
Durante esa semana y hasta el viernes 9 de enero inclusive, se mantuvo abierta la exposición y se proyectaron fotos del fútbol de Alumbres de todos los tiempos, y el mismo viernes por la tarde se ofreció una mesa redonda sobre la Historia del Fútbol en la Comarca y su relación con Alumbres, en la que participaron varias personas vinculadas al fútbol cartagenero, entre ellos el Concejal de Deportes, algunos periodistas, representantes del CAHFCT, el Presidente del Dolorense, ex jugadores de La Salle Minerva,  y los responsables del Club alumbreño, Fulgencio Andreu y el que esto escribe.
El día siguiente sábado, era la jornada final del Centenario, y se comenzó con una concentración en El Secante, de jugadores, directivos, entrenadores, utilleros, aficionados, etc., de todos los tiempos, al que se sumaron representantes de otros clubes de la comarca.
Luego se disfrutó de los encuentros de la Liga Local que los benjamines y prebenjamines de la E.F. de Alumbres disputaron contra Franciscanos y Santa Ana respectivamente.

Aquella noche del sábado 10 de enero de 2009 se dieron por finalizados los actos del Centenario con una cena en un restaurante cercano a la que asistieron, además de la directiva de la E.F. de Alumbres, representantes de la Concejalía de Deportes de Cartagena, del CAHFCT, del Dolorense y otros clubes, antiguos jugadores de La Salle Minerva y otros equipos de Alumbres anteriores a La Salle, y todos los aficionados que quisieron sumarse a la fiesta.


Fuentes

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres cien años de fútbol 1909-2009.
-Francisco Atanasio Hernández. Centenario del fútbol en Alumbres (revista)
-Juan Antonio García Bermúdez, Ginés Lario Morales y Francisco Atanasio Hernández. Historia y                  estadística del fútbol cartagenero 1903-1919-CAHFCT.
-CAHFCT. Cien años de fútbol en Cartagena 2006.

Documentos
-Francisco Atanasio Hernández. Programación y actos del centenario (Archivo particular).
-Tríptico 
-Carteles

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández.

Publicaciones
-La Verdad- El personaje de Guillermo Jiménez: Francisco Atanasio Hernández 15-1-2009.
-Don Balón. Alumbres cien años de fútbol- junio de 2008.

lunes, 28 de marzo de 2016

LOS CACIQUES. TRES ERAN...

             Me he permitido comenzar este artículo con un par de tercetos del poema “Epístola satírica y censoria” de Francisco de Quevedo y Villegas, que para mí, es junto a Miguel de Cervantes, a partes iguales, el más grande literato de la lengua española de todos los tiempos, pero además, su pensamiento, ofrece algunas ideas que considero muy avanzadas para el tiempo en el que vivió. En los versos que siguen a continuación manifiesta un sentido de la libertad que ya quisiera yo que muchos de nuestros políticos actuales nos mostraran algo parecido frente a la banca y la Europa de los mercaderes.

No he de callar, por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre hay que sentir lo que se dice?
¿Nunca hay que decir lo que se siente?

Antigua hacienda de Pérez. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Los caciques.
        El caciquismo es un viejísimo sistema de relaciones entre un grupo de potentados y terratenientes de un  pueblo y la mayoría de sus vecinos, según el cual, dejan de tener valor alguno cualquier tipo de leyes escritas que regulen las relaciones de la sociedad, a favor, claro está, del predominio de los caciques, que son los que imponen su ley dirigidos bajo mano por el gobierno de la nación, la cual no puede ser otra que la del más fuerte, y ahí están ellos precisamente para imponerla. Además, se rodean de un grupo de gente ambiciosa, más o menos bien situados que actúan de correveidiles, y que son en realidad los que mantienen controlada a la población, dada la importancia de las informaciones que proporcionan, y por cuya labor obtienen reconocimiento social y suculentas recompensas en especie.

            A lo largo de nuestra historia, el arcaico sistema caciquil ha ido acompañando siempre a los períodos de mayor perversión y corrupción de la historia de España, como lo fueron el largo período seudodemocrático instaurado por Cánovas del Castillo y Sagasta, y que gracias a los caciques posibilitaba que periódicamente los partidos se turnaran en el poder, a cuyo simulacro democrático, se le llamó grotescamente “turno”, luego continuó con la misma intensidad durante la dictadura de Primo de Rivera, y posteriormente, volvió a resurgir durante la dictadura franquista, que por si le faltaba algo de podredumbre se apoyó en los caciques de los pueblos para eternizarse en el poder. Sólo durante el corto período de la II República (1931-1939) dejó de tener fundamento el caciquismo.

            Durante el franquismo, los caciques volvieron a ser los oscuros personajes que dirigieron los destinos de la población, y es que es a través de este sistema de valores, por el que hicieron su negocio los estraperlistas de la época en los pueblos, pues como es conocido por diversos medios, eran quienes controlaban desde sus posiciones políticas y sociales el racionamiento alimentario de sus pobladores, con el beneplácito de las autoridades de la urbe, y mientras la gente pasaba hambre, muchos de ellos se hicieron ricos con los productos que se apropiaban y que después vendían a precios desorbitados.

            Muchas veces, hemos escuchado de nuestros mayores algunas escalofriantes historias de esta época, y no se puede dejar de recordar que muchas familias del pueblo fueron desposeídas de sus casas y de sus tierras a cambio de que no fuera denunciado por “rojo”, aprovechándose de que ninguna autoridad de entonces se paraba a cuestionar la palabra de un sicario, lo que suponía para el denunciado, la cárcel como mínimo, y por esa razón, algunas familias, cedieron a los innombrables chantajistas de entonces, el fruto de toda una vida de trabajo y sacrificios.
Edificio donde estuvo el Cine Isabelita
         Algún cacique de este pueblo, tuvo algunos gestos que se pueden calificar de humana compasión con los más débiles, dando trabajo remunerado o aparcero, a gentes humildes que lucharon con uñas y dientes para sacar a sus familias adelante, pero otros en cambio, no dudaron en demostrar sus más íntimas miserias humanas desde el poder omnipotente que le daba su situación de privilegio, y no se conformaba con explotar a la gente que caía en sus redes, sino que además, si se negaban a trabajarle gratis los domingos, o cualquier otro capricho de su desconsiderada inexistencia de escrúpulos, entonces les chantajeaba con retirarles la cartilla de racionamiento, y si la persona coaccionada se mantenía firme en su propósito, cumplía su amenaza y dejaba a la familia sin pan u otros productos de necesidad racionados, y es que estos peligrosos personajes, durante el franquismo tenían licencia para todo tipo de tropelías, pues en realidad las autoridades en el pueblo eran ellos mismos. 

        Por todo eso, si alguien quería ser considerado buen cristiano y buen vecino entre los mandamases de la población, no podía dejar pasar la oportunidad que le brindaba la Primera Comunión de sus hijos. Ese día, sin dudarlo un solo instante, tenía que llevar a su hijo bien vestidito de marinero, de serio gris, o de blanco inmaculado si era niña, a los caciques del pueblo para que los bendijeran. Y allá que iban las mamás con sus niños o niñas bien ataviados con sus hermosas ropas de Comunión, ostentando no sé qué poderío económico, porque al día siguiente la mayoría de esas familias no tenían qué comer, a que los verdaderos amos del pueblo y de la voluntad de la gente les dieran su bendición y alguna pequeña moneda de reconocimiento a su fidelidad y sometimiento al sistema.
Huerto de San Pedro. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            
Edificio donde estuvo el cine de verano. Foto: Francisco Atanasio Hernández

El caciquismo del postfranquismo

Desgraciadamente para los españoles, el espíritu del caciquismo no desapareció con la dictadura, puesto que la reciente etapa seudodemocrática que estamos viviendo se puede considerar como suave continuación del franquismo, porque contiene todos los ingredientes para considerarlo como una etapa de transición del franquismo a un extraño sistema de libertades con fachada democrática, entre cuyos ingredientes destaca el anacronismo de la monarquía y que el rey fue designado por el dictador Franco, y como la monarquía es hereditaria no se somete al sistema electoral de la democracia, y además que la mayoría de los políticos más importantes del país proceden de las instituciones y formaciones políticas del viejo sistema franquista que se han preocupado mucho de mantener las estructuras y los símbolos del viejo sistema dictatorial y menos en mejorar el sistema de libertades.

El inmovilismo de la clase dirigente en general, ha provocado que un siglo después, tanto el período político y social del pasado como el del presente se parezcan como dos gotas de agua, degeneración intolerable de la clase política a todos los niveles y de todos los colores, corrupción generalizada de las instituciones grotescamente denominadas democráticas, saqueo y descapitalización impune de las cajas de ahorro y recapitalización con dinero público para convertirlas en entidades financieras privadas.

Y es que desde los albores de la democracia, una nueva clase, en la mayoría de los casos heredera ideológica de la anterior, aunque aparentemente progresista, democrática y altruista, pero con un fino sentido de la oportunidad y con muy pocos escrúpulos, se ha venido instalando en los órganos de gobierno de los pueblos, y desde entonces lo controlan y lo dirigen todo sin dar cuentas de nada más que de lo que a ellos les interesa.

En otras épocas los caciques del pueblo eran gentes adineradas, empresarios mineros y poderosos terratenientes que dirigían o tutelaban cada uno de los órganos de gobierno de la población, acompañados de un grupito de palmeros que apoyaban y aplaudían sus decisiones a cambio de favores. Por lo general eran igual de beatos que su séquito y solían refugiar sus impúdicas babas en una falsa e indecorosa, pero lucrativa, devoción a San Roque y otros santos del lugar, y por todo ello gozaban de poder e influencias suficientes como para cometer todo tipo de tropelías sin temor a que nadie les pidiera cuentas.

La enfermiza devoción por San Roque sigue siendo el refugio más recurrente de los políticos de la actualidad, que unas veces lo utilizan de paraguas para sus oscuros negocios y otras como signo exterior de amor por la patria chica, porque el patriotismo da muy buenos resultados, venga de donde venga. 

En Alumbres, como en muchos pueblos de nuestra geografía, hay un problema de educación en las organizaciones difícil de extirpar, y es que la mayoría de los dirigentes, son continuadores de las formas de gobernar de los que les precedieron, y mientras unos juegan el papel de los antiguos caciques, otros ejercen de fieles sicarios, y enseguida que alguien es elegido o designado para dirigir una organización cualquiera, no hay quien le tosa ya, porque al parecer, los que mandan siempre llevan razón, y los suyos lo respaldan a ciegas “prietas las filas”. Los Estatutos, así como las más elementales normas de funcionamiento de los órganos de dirección, son convertidas en bonitos adornos y dejan de tener utilidad en general.

Y si alguien se atreve a pedir que se cumplan las normas, se expone a ser aislado de los demás y tildado de exigente o extremista, acompañado de una campaña portalera de descalificaciones, propia de otros sistemas políticos más restrictivos.

Hace unos pocos años, el presidente de una organización del pueblo prolongó su mandato durante tres años, y la única reacción que hubo fue la de un pequeño grupo de vecinos que pidieron su dimisión inmediata, mientras que la Federación de Vecinos y el Ayuntamiento de Cartagena se abstuvieron de intervenir y aclarar lo sucedido. Sin embargo, el partido que respaldaba al dirigente mencionado sí se preocupó y mucho, de asegurarse de que la persona que lo sustituyera fuese de su partido, nada más.

Y es que en este país de sol y pandereta, si quieres triunfar en política tienes que ser o un pillo que sepa mentir y embaucar al personal, o un corrupto, no hay mejor ejemplo que mirar superficialmente el mapa político actual y veremos que los pillos y los corruptos repiten una y otra vez en sus cómodos y fructíferos sillones.

Realmente, en Alumbres, hay muy pocos vecinos que estén dispuestos a ofrecer una opinión personal que pueda disgustar a los políticos de turno, aunque tengo que añadir que yo siempre he opinado y actuado según mi escala de valores, y muy pocas veces tuve en cuenta si era o no políticamente correcto, y si iba a sufrir el rechazo y acoso de los dirigentes de turno y sus equipos de limpieza de imagen, ser libre tiene su precio y desde muy jovencito lo tengo asumido, pues no es la primera vez que he sentido el fétido aliento de la inquisición en el cogote.

 

 

 






miércoles, 16 de marzo de 2016

TRES CURAS DISTINTOS PARA TRES MUNDOS DIFERENTES

             A lo largo de la historia de Alumbres, son muchos los curas que han pasado por su iglesia, y a pesar de que todos vinieron con una misión esencialmente espiritual, la mayoría de ellos, siempre estuvieron inmersos en los asuntos de la sociedad, seguramente, porque además de pastores de Dios también se consideraron personas, pero entre la labor social de unos y otros, se puede decir que hubo todo un mundo de diferencias. 
            Los curas de esta parroquia nunca pasaron desapercibidos ante los ojos del vecindario, que por unas y otras razones, siempre ha estado alerta ante el comportamiento de éstos, y unos con más y otros con menos aceptación popular, dejaron su particular huella en Alumbres.
Chicos del cura en la plaza de la iglesia. Foto: Archivo particular de Francisco Atanasio Hernández
            En determinados momentos, la Iglesia, y como representantes de ella, los curas destinados aquí, tuvieron un importante protagonismo e influencia en el desarrollo de la vida de la sociedad, y en buena medida determinaron el comportamiento, no sólo de sus feligreses, sino de la mayoría de la población.
            En este apartado de los curas, no pretendo valorar la labor de todos y cada uno de los que han pasado por el pueblo, pero sí que he considerado interesante y necesario, realizar una aproximación al trabajo de tres de esos curas, cuya actividad social, estuvo condicionada por sus ideas políticas, y la orientación de la jerarquía eclesiástica, y por supuesto los resultados fueron diametralmente diferentes.
           El informe FOESSA de 1970, calificó a la Iglesia como “el poder legitimador del franquismo”. El clero secular estaba compuesto por unos 30.000 sacerdotes además de un número aproximadamente igual de las órdenes religiosas, mientras que la jerarquía eclesiástica estaba integrada por unos 100 obispos.
            La Iglesia jugó un papel fundamental en la consolidación del régimen franquista, a cambio, se aseguró la remuneración del clero en los presupuestos del Estado, y además institucionalizó su presencia en los más importantes órganos del Estado franquista, como las Cortes, el Consejo del Reino, Consejo de Estado, e introdujo y mantuvo capellanes en los sindicatos, las fuerzas armadas, en las organizaciones juveniles, etc., y además intervino en la censura.
            En 1959, al inaugurarse la basílica del Valle de los Caídos, el primado Pla i Deniel confirmaba la legitimación de la guerra civil como una cruzada, “En el desarrollo de nuestra guerra hay mucho de providencial y milagrosa”.
            La Iglesia, estuvo vinculada estrechamente al Estado franquista desde 1939 hasta la década de 1960, en que comenzó a transformarse hacia una actitud más crítica e independiente.

            El cura D. Mariano Carrillo.
            Éste fue un cura que estuvo por aquí, en la década de los 50, y a finales de ésta se marchó a otro destino. Por entonces, todos los españoles que quisieran estar bien mirados por las llamadas autoridades locales del régimen, tenían que llevarse bien con el cura del pueblo, y abrazar fervientemente la religión católica, apostólica y romana que promulgaba el párroco, por lo que la mayoría de los vecinos, procuraban no incomodarlo, no fuera a ser que su enfado le trajera a casa alguna desgracia de la que tuviera que arrepentirse. Por eso no es de extrañar, que en una época en que la gente, tenía escasez de recursos para alimentar a sus familias, la mayoría de los padres accedieran sin rechistar, a organizar a sus hijos en una especie de frente de juventudes y vestirlos con el atuendo de los requetés.
De excursión en la Fausilla. Foto: cortesía de mi amigo Juancho García
            Pantalón corto color azul, camisa blanca con bolsillos rojos y trabillas en los hombros de color rojo y boina también roja. Más o menos, esa era la indumentaria con que el cura Mariano uniformó a los chiquillos de entonces, a imagen y semejanza de los requetés, que como se sabe no son nada demócratas, sino tradicionalistas católicos y monárquicos, que no obstante, apoyaron a Franco, primero en la guerra y después en la dictadura.
            Durante el tiempo que este cura estuvo al frente de la iglesia de Alumbres, los chiquillos del pueblo, organizados en torno a él, salían de excursión a diversos lugares de la zona y del Valle de Escombreras, como La Fausilla, la playa de los Parales, El Canalote, Las Cuatro Fuentes, etc. Se salía en formación, cantando las canciones de adhesión al régimen, como parte del aprendizaje necesario de las generaciones que aspiraban a ser los hombres del futuro.
            Por supuesto, para los jóvenes de entonces, todo esto suponía una forma más de divertirse, como las misas de gallo en Nochebuena, y las fiestas que le seguían después cantando villancicos y comiendo y bebiendo lo que hubiera en el lugar donde pasaran el resto de la noche, tras pasar por la iglesia de El Ferriol, Roche, Los Camachos...

            Entre D. Mariano y D. Francisco, estuvo oficiando en el pueblo, D. Miguel. Vestía sotana como los clásicos, pero siempre le daban las últimas campanadas de llamada a misa, tomándose la penúltima en la barra del Bar El Patio. Parece ser que su partida del pueblo fue un tanto precipitada, porque según se comentó entonces, tenía o había tenido, un problema en la Térmica relacionado con el celibato de los religiosos.

            El cura D. Francisco Clemente.
            Llegó al pueblo a mediados de los 60, y pronto se le observó una concepción moderna y sustancialmente diferente, que le distinguía de los curas que hasta entonces se habían conocido por aquí.

            Su dedicación a la iglesia del pueblo, era puramente vocacional y no profesional y remunerada como hasta entonces, porque éste, a diferencia de los párrocos que le habían precedido, se mantenía con los recursos económicos que le proporcionaba su trabajo por cuenta ajena, como cualquier otro obrero del pueblo, y en sus horas libres, se dedicaba a los quehaceres habituales de la iglesia y a mantener el fervor religioso de sus feligreses.
            Promovió la organización de los jóvenes en torno a la JOC (Juventudes Obreras Católicas), y fomentó la lectura, y la curiosidad por conocer más cosas que las que estaban a la altura de sus narices, y las mentes de muchos de aquellos jóvenes, empezaron a pensar en algo más que en sí mismos. Algunos de sus discípulos llegaron a ser seminaristas como Hilario Celdrán, y algún otro de Roche. Andrés Conesa Paredes (el Chérif), más que leer, “devoraba” la biblioteca del cura y todo lo que caía en sus manos, y José Carrillo (el Mañas), ayudado y animado por el cura, estudió maestría y posteriormente consiguió ser empleado en el Arsenal de Cartagena. Otros en cambio, además de “devorar libros” de toda índole, creyeron que el campo de acción para poner en práctica sus inmensas ansias de libertad, se quedaba muy pequeño si se ceñían al estrecho marco que le señalaba una organización sustancialmente religiosa como la JOC, y tomaron otros caminos.

Por entonces, se empezó a celebrar el 1º de mayo, como lo que es, día de reivindicación obrera, y en el 1º de mayo de 1967, tanto los militantes de HOAC, como los de la JOC de Alumbres, asistieron a una concentración de militantes de ambas formaciones de la Provincia de Murcia, con discurso incluido, en el patio del Seminario Menor de Murcia, y posteriormente fueron disueltos por los “grises” cuando paseaban por la Glorieta de España (en esa plaza hay una estatua del Cardenal Belluga), cantando los himnos de la JOC y de la HOAC, que como cualquiera puede comprobar cuando lo desee, nada tienen de revolucionarios, o de incitadores a la subversión. Pero entonces, las reuniones estaban prohibidas, y menos mal que era la Iglesia quien organizaba y dirigía el evento, que si no...
Es inevitable recordar, que fueron los jóvenes de entonces, quienes construyeron el salón parroquial que hay adosado al lado Sur de la iglesia. Algunos de aquellos muchachos, ya se ganaban su sueldo trabajando de albañiles por ahí, y en sus horas libres, ayudados por los que no conocían el oficio, pusieron todos sus conocimientos de la profesión y sobre todo todas sus energías y su inmensa voluntad en hacer realidad el proyecto.
Con este cura, se recuperaron viejas tradiciones juveniles, como las excursiones en grupos numerosos a Sierra Gorda, al Canalote, a Las Cuatro Fuentes, y a diversos pinares de la Región de Murcia.
Grupo de jóvenes de los años 60 en Sierra Gorda. Foto: Propiedad de Francisco Atanasio Hernández
Por aquellos años, aprovechando el ambiente de grupo y camaraderil que se había generado, también se organizaban bailes, los conocidos guateques, en casas particulares, especialmente no habitadas, y en cocheras, y los jóvenes empezaron a vislumbrar un futuro menos árido en las relaciones afectivas, y comenzaron a conocerse mejor los chicos y las chicas del pueblo.
Entre grupos numerosos como el que se organizó por aquellas fechas, siempre es posible la formación de subgrupos de gustos más o menos comunes, y eso también sucedió aquí de forma inevitable.
Por entonces, los jóvenes ligados a la iglesia, empezaron a ser llamados con el sobrenombre de “Los Chicos del Cura”, no sólo por lo que se prodigaban en sus actos culturales y lúdicos, sino también por algunas de sus sonadas gamberradas, entre las que podría destacar dos de ellas: había dos vecinas, que tenían en las puertas de sus respectivos patios, una colección de macetas impresionantemente cuidadas y hermosas, pues bien, una noche de Navidad, algunos “graciosos” del pueblo, entre los que iba el hijo de una de ellas, se dedicaron a cambiarles las treinta o cuarenta macetas que cada una de ellas tenía, con la confusión y el mosqueo que a la mañana siguiente produjo entre las vecinas, por lo menos, mientras que no empezaron a razonar. Aquella misma noche de Navidad, la pila de lavar de una de las vecinas del pueblo fue transportada, con todo su contenido, hasta dos calles más allá, y la dejaron en la puerta de otra vecina del pueblo. Memorable fue pasar al otro día cerca de la vivienda de aquella sencilla mujer, y escuchar la retahíla de insultos que dedicaba a “Los Chicos del Cura” que ella consideraba culpables de la gamberrada.

En términos generales, se podría considerar que la etapa de Paco Clemente fue positiva para la juventud de Alumbres, independientemente de la orientación política que cada uno le haya dado a su futuro, independientemente de las creencias religiosas que cada uno haya decidido secundar, porque para unos y para otros, supuso un período de aprendizaje y formación que de otra forma no habría sido posible. A todos les sirvió para el desarrollo de su vida social posterior.
Jóvenes con D. Francisco Clemente. Foto: Archivo particular de Francisco Atanasio Hernández
También quiero recordar al cura Antonio Bermejo que aunque llevaba la parroquia de Vista Alegre, desde 1968 al 72 compartió domicilio en Alumbres con Paco Clemente, y es de esa gente que deja huella, porque antes que cura, es una persona ejemplar que se hace querer por propios y extraños, y desde que comenzó su andadura por esta zona, hace ya 48 años de los 50 que lleva de sacerdote, se le conoce como un cura obrero que se gana la vida con el sudor de su frente, aunque en la actualidad está jubilado.
En Vista Alegre, que es donde ha estado destinado casi todo este tiempo, me consta que ha realizado una importante labor social, reconocida por creyentes, no creyentes y descreídos, de dentro y fuera del barrio.

El cura de los altavoces, D. Julián Vicente García.
De 1989 a 1993, le tocó el turno a este cura, que no se conformaba con que lo escucharan los feligreses que acudían a misa, y puso altavoces en el exterior de la iglesia, para que nadie del pueblo se quedara sin escuchar sus sermones, y desde el poder que le daban los hábitos religiosos y la megafonía, cada domingo se dedicaba a verter aceradas críticas contra los bares, pubs y discotecas.
Un vecino, le acusó ante la prensa, de negarse a bautizar a sus nietos porque sus padres estaban casados por lo civil, y otro dijo que se había negado a dar la comunión a su hija, una niña de 11 años, porque no era de la parroquia de Alumbres, y por lo visto, tampoco quiso realizar una misa de difuntos a una vecina, porque la mujer había renunciado a los últimos sacramentos.
Durante su corta estancia en Alumbres, mantuvo una actitud permanente de inexplicable enfrentamiento con la población, que llegó a su máxima expresión el día de San Roque de 1993.
Ese día, alrededor de las once de la mañana, cuando la gente joven se divertía en la plaza de la Iglesia, mientras preparaban una moraga para recuperar fuerzas, escucharon atónitos por el altavoz de la iglesia, cómo el cura decía que “las fiestas de San Roque, más que un acto religioso, eran un acto criminal, protagonizado por borrachos y drogadictos”, eso es lo que publicó la prensa al día siguiente.
Parece ser que alguien que estaba escuchando la misa en el interior de la iglesia, le recriminó sus insultantes palabras en el mismo momento que se produjeron, pero el cura lejos de retractarse, o pedir disculpas por sus excesos verbales, se reafirmó en lo dicho.
Diario La Verdad 17-8-1993. Foto: F. Torres
A partir de aquí, se desencadenó la protesta y el abucheo popular a la salida de la iglesia, y aquella misma tarde, la procesión de San Roque que tenía que ser conducida por él la dirigió el cura de Portmán.
Éste cura, sin duda, será difícil de olvidar, porque es un ejemplo de cura poco recomendable para un pueblo libre, por su ciego fanatismo y falta de respeto a fieles y no creyentes, y su intolerancia a las costumbres y creencias de los demás.

De un cura que se cree dueño y señor no sólo de las almas de sus parroquianos, sino también de sus cuerpos, y sus mentes, no se puede decir gran cosa, además de que, posiblemente el hombre se cayó de un cuadro del Greco, o de algún otro de siglos antes del Concilio de Trento y vino a caer en Alumbres ¡A alguien le tenía que tocar la china oye!

Fuentes consultadas y/o utilizadas

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres en el siglo XX.
-Tuñón de Lara. Historia de España.

Prensa
-La Verdad

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández.
-Juan García.

Testimonios
-Francisco Atanasio Hernández. Mis recuerdos.