viernes, 13 de mayo de 2016

SOBRE LA PATRIA POTESTAD Y LA CUSTODIA COMPARTIDA

           Hace unos años, con motivo del Día del Padre, escribí el artículo que transcribo a continuación y que mientras viva tendrá plena vigencia, porque el daño ocasionado es irreversible.
            El 19 de marzo se celebra el día de los padres que felizmente pueden disfrutar de todos sus derechos como ciudadanos, y sobre todo de la compañía de sus hijos, pero los padres desposeídos de su paternidad pasamos un año más alejados de ellos.

           Los hijos no fueron concebidos por una Santa y el Espíritu Santo, los hijos tienen padre y madre, y las organizaciones femeninas tendrían que recordarlo así a sus socias, especialmente las llamadas progres, socialistas y creyentes, que a menudo van a la iglesia a pedir crédito a Dios para seguir haciendo daño con más fuerza si cabe.
Creo que es preciso recordar que a los niños hay que educarlos para la libertad, para una sociedad moderna de convivencia y diálogo que considere y respete a los demás como uno desea que lo respeten a él mismo, y en la ruptura de un matrimonio no se les puede ir inculcando que la culpa es del otro, porque en estos indeseables procesos, ambos son un poco culpables y víctimas a la vez, y sobre todo los hijos no tienen culpa de nada y no tienen porqué sufrir las consecuencias de la ruptura de la pareja.
Dibujo: Francisco Atanasio Hernández
          En 1981, el Congreso de los Diputados aprobó una Ley de Divorcio, que al no disponer de otra para compararla, apareció ante la sociedad como la tabla de salvación para aquellos casos de incompatibilidad manifiesta de las parejas. Sin embargo, esa urgente necesidad ocultaba en su interior todos los ingredientes antidemocráticos, discriminatorios, y sobre todo electoralistas, de captación del voto femenino, para que en cualquier proceso de separación siempre saliera ganando la mujer. La renovación de los principios machistas más reaccionarios en este caso nunca lo protestaron los colectivos femeninos o feministas más belicosos, y eso que sabían que en numerosas ocasiones, esta circunstancia fue la causa de muchos casos de violencia familiar, puesto que en realidad la Ley de Divorcio mencionada no fue hecha para todos, sino sólo para unos pocos que podían pasar suculentas manutenciones a sus ex parejas y a sus hijos sin pasar estrecheces a final de mes, y además podían rehacer sus vidas afectivas cómo y con quién querían sin causar por ello escándalo social. Los demás, es decir, la mayoría, los trabajadores que dependían de un mísero salario, si tenían diferencias insalvables con sus parejas y se separaban porque no se resignaban a su mala suerte, eran condenados a vivir en condiciones precarias, y si la mano ejecutora de su nueva desgracia no podía ser la de ella directamente, ya se encargaría de hacerlo el juez de turno, o los picapleitos, en cuyas inhumanas redes tenías la desgracia de caer.

            El día 5 de junio de 1990, divorciado de mi pareja desde hacía 5 años, registré la entrada de una denuncia en el Colegio de Abogados de Cartagena, contra dos letrados que me habían tramitado mi divorcio en el bufete que entonces tenían abierto, porque mientras que a mí me negaban la viabilidad de denunciar a mi ex cónyuge por el reiterado incumplimiento de la Patria Potestad Compartida, así como el régimen de visitas y el disfrute del período de vacaciones con mis hijas recogidos en la sentencia de divorcio, a ella la incitaban a presentar una reclamación económica fundada en falsedades y la animaban a continuar incumpliendo su parte.

          El caso es que, si el picapleitos de mi ex-esposa conseguía que el juez emitiera una orden de retención de mi salario, en principio, y a partir de ese momento, yo reduciría en mucho mis posibilidades de subsistencia por la mengua de mi sueldo, y luego, me costaría años conseguir una revisión del contenido económico, porque en este caso tendría que demandar y conseguir una sentencia favorable, cosa bastante difícil para mí, entre otras cosas porque en aquél momento el abogado protagonista de este caso, aspiraba a convertirse en presidente del Colegio de Abogados de Cartagena, y ya se sabe el papel que en este país juegan las influencias en todos los estamentos. La confabulación había sido bien estudiada, pero no tuvieron en cuenta que yo también se moverme por el mundo y tenía algunas cartas que jugar para evitar que llevaran a cabo una injusticia más tan descarada, por lo que después del registro de mi escrito en el Colegio de Abogados, nunca más se supo de la reclamación de mi ex y su picapleitos.

Escrito que registré en el Colegio de Abogados de Cartagena el 5 de junio de 1990

          Y es que hay que tener en cuenta que antes ya, me había quedado sin la vivienda que tanto esfuerzo me había costado conseguir, ni siquiera la parte que me hubiera correspondido en un justo reparto de bienes, porque lo cedí todo a ella en un falso reparto de bienes, creyendo que lo hacía por el bien de mis hijas, y sin equipaje alguno con el que viajar a ninguna parte, además de la imposición de pasar una manutención que rondaba el 60% de mis ingresos íntegros, porque los hijos lo merecían todo, aunque después sólo recuerden el odio inculcado por la madre despechada y su familia.

Tengo la conciencia tranquila porque siempre cumplí generosamente con mis obligaciones económicas y afectivas con mis hijas, incluso me dejé expoliar pensando que al fin y al cabo todo era para ellas, y sin embargo nunca pude conseguir mantener una relación estable, y mucho menos influir en una educación saludable.

Aunque luego está la sociedad en general, y la mayoría de la familia en particular, que rezuma hipocresía por todos sus poros, entre la que cabe destacar a las chismosas/os, que lo que no saben lo inventan, y con su dedo acusador señalan al padre divorciado como si se tratara de un delincuente, solo porque no se ha resignado a ser un infeliz toda su vida.

Aparentemente, las relaciones con mis hijas, ya adultas, eran normales, hasta que llegado el momento de la boda de la mayor, fui apartado del derecho a ser el padrino en la ceremonia religiosa y a estar en la mesa de los padres de los novios (el 4º mandamiento de la Ley de Dios dice “Honrarás a tu padre y a tu madre”, pero por lo visto nadie de la parroquia se lo recordó), porque había que evitar que la mamá se ofendiera por compartir ese momento con su ex cónyuge y lo solucionaron poniendo de padrinos a los padres del novio, padre y madre, y nadie se ruborizó por ello, seguramente porque ellos tiene el corazón humano y podrían tener alguna desgracia si no lo eran, yo en cambio no tenía nada que temer, porque como según parece tengo el corazón de acero inoxidable pues…, y menos mal que el futuro marido de mi hija era un dirigente del PSOE, que si llega a ser un fascista no sé qué hubiera sido de mí. Por supuesto, mi segunda hija siguió el mismo camino que la primera.

Cuesta trabajo creer que una mujer de esas quiere a sus hijos cuando no duda en hacerles daño a cambio de fastidiar como sea a su ex pareja. Pero tanto o más trabajo cuesta creer que sean sinceras cuando piden igualdad de derechos para todo lo que a ellas les conviene, y a la vez le niegan a los hombres el más elemental de los Derechos Humanos, la paternidad.

 En una sociedad democrática todos tenemos derechos y obligaciones, y hay que mirar con total normalidad que una pareja se separe porque entienden que la convivencia juntos es imposible, y ello no debe de conducir a que aquel que se quede con los hijos los utilice contra el otro como si de simples muñecos se tratara, olvidando que los hijos necesitan a los dos, al padre y a la madre, y si no puede ser juntos hay que conseguir que los tengan por separado. El otro no sólo tiene la obligación de pasar la manutención, tiene además el derecho a disfrutar de la compañía, del respeto y del cariño de sus hijos, y a participar en una educación civilizada y sin traumas de éstos.

Por entonces había que tener en cuenta también a la sociedad, que con su dedo acusador, actuaba con el padre legalmente divorciado como si se tratara de un delincuente, y el divorcio fuera un delito. Se podría decir sin exagerar la nota que se puso de moda perjudicar al padre que se atrevía a divorciarse de su pareja, porque en realidad, la hipocresía de la sociedad es tan grande, que a los familiares de los divorciados no les importaba que la pareja se resignara indefinidamente a dar una falsa imagen de unidad familiar y concordia, aunque en realidad cada uno viviera su vida afectiva a su manera y fuera del matrimonio, cualquier cosa antes que el divorcio.

En definitiva, estoy persuadido de que no hay mayor violencia que la ejercida por los poderes del Estado que no cumplen con su cometido de salvaguardar los intereses de todos los ciudadanos por igual, y que discrimina a una parte en favor de otra por razón de los intereses, no del Estado de Derecho, sino de los partidos políticos. Los ciudadanos honrados de un Estado supuestamente democrático, que son agredidos en sus legítimos derechos se sumen en un estado de impotencia y de ansiedad de impredecibles consecuencias para los afectados.

Todo ello, y siempre en mi opinión, debería de llevar a la sociedad, y sobre todo a las organizaciones ciudadanas, a una profunda reflexión sobre la utilización de esta escala de valores y su utilidad para una sociedad de diálogo, tolerancia y entendimiento, y poner los medios necesarios para evitar que nunca más sucedan maldades de esta naturaleza, ni en Alumbres ni en ningún otro lugar de nuestra geografía, y nadie mejor que las organizaciones ciudadanas para ello. Mientras tanto quiero recordar un viejo adagio que dice así “De donde no hay no se puede sacar”, y un poema de mi cosecha que también publiqué con el artículo.

                                      LA ÚNICA RAZÓN TOLERABLE
Era un día estival de un junio poco esperanzador
que amenazaba jubilar algún que otro corazón
entre las incansables estridencias de las chicharras
y el balsámico aroma de los hinojos
que inundaban de añoranzas las ansiedades.

Eran las horas del dominio de Cáncer
en un inefable cielo plagado de tempestades
y las hogueras de San Juan
habían extendido ya su magia purificadora
por la atmósfera salobre de la ciudad.

Aquel año pasaban los cincuenta
por la estación del olvido
y al viejo tren de cercanías
le empezaban a flaquear las fuerzas
para subir los empinados repechos del desamor.

En algún rincón de la tormenta estaba ella
memorizando las palabras necesarias,
sólo las palabras precisas,
que tendría que repetirle sin dudar un instante
con la seguridad de quien se sabe bien la lección
y está poseído por el sagrado poder
de la única razón tolerable.

Padre, ya sé que es a ti
a quien le correspondería ser
pero lo mejor para mí
es que no lo seas.

Nunca pudo imaginar
que el sol se apagaría de repente
pero sus sentidos dejaron de sentirlo a media tarde.

Y aquellas palabras todavía suenan en sus oídos
como el eco interminable
del metálico martillo de Vulcano
golpeando en el yunque imaginario de la memoria.

Escuetas palabras que se endurecieron
en el polo de la ausencia
y se hicieron viejas en la ceremonia del otoño
y la nieve del invierno se adelantó una estación
perdida en el tiempo y el espacio del padre.

Pero quedaba el hombre para seguir
enfrentándose a la ausencia de calor de otros inviernos
y al frío calor de otros veranos
y a las pesadillas del desamor de cada día.

    Documentos
    Sentencia de Divorcio
    Escrito dirigido al Colegio de Abogados de Cartagena
    Ley de Divorcio de 1981
    
           

miércoles, 4 de mayo de 2016

LAS AGUAS PARA CONSUMO HUMANO EN ALUMBRES

         La mayor parte del territorio ubicado al Sur del Puerto de la Cadena, y que comprende la comarca de Cartagena, Torre Pacheco, toda la Sierra Minera y el Mar Menor, está definido por la aridez, y caracterizado por un clima templado y seco de no más de 300 mm de lluvia anual, concentrada especialmente en las estaciones de otoño e invierno y algunas precipitaciones ocasionales en primavera, siendo los veranos largos y secos. Además es un espacio carente de ríos y las ramblas sólo conducen agua cuando llueve.
  Depósitos del Taibilla en Alumbres. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Manantiales, pozos y aljibes
            El agua es imprescindible para la supervivencia del ser humano, pero en lugares donde lo más notable es su escasez, se hace necesaria una buena dosis de conocimiento del medio, para el mejor aprovechamiento de los recursos que la naturaleza pone a disposición de los pobladores del lugar.
Pozo del Rufo en La Parreta. Foto: Francisco Atanasio Hernández
En este rincón de la geografía española, el agua siempre fue un elemento tan necesario como codiciado, de manera que en tiempos pasados su búsqueda fue incansable, y se explotaron tanto los escasos manantiales existentes en la zona, como los pozos que el Concejo abrió para el consumo de las poblaciones, según las ordenanzas promulgadas por el Ayuntamiento en 1729, así como los que numerosos particulares abrieron en sus propiedades, además de la antiquísima utilización de los aljibes.

            En Alumbres, hubo al menos, dos pozos concejiles, y ambos estaban situados en la orilla de la rambla, uno enfrente del actual local de la Sociedad de Fomento y Cultura Minerva, y el otro al final de la calle del Duque, y como en la mayoría de los pozos del pueblo, tanto municipales como de propiedad particular, el agua estaba relativamente cerca de la superficie, a no más de 10 o 15 metros del subsuelo, y con el paso del tiempo, este agua fue perdiendo calidad, tanto por su sobreexplotación como por la contaminación de éstos por los pozos negros, por lo que su consumo se fue limitando a actividades domésticas, y con la llegada del agua del Taibilla a las viviendas, los pozos se fueron tapando.                           
                                                     
El aljibe es un depósito de almacenamiento de agua, de tradición muy antigua, especialmente la procedente de las lluvias, para lo que se canalizaban éstas en dirección al depósito con el propósito de su utilización posterior, aunque para el consumo humano no era la más apropiada si no se trataba adecuadamente.
            Las fuentes y los manantiales es otro recurso que pudieron utilizar los pobladores alumbreños. La Fuente del Comino que estaba en la falda del monte Calvario, en el camino del cementerio, era el lugar más cercano, y en períodos de sequía, dicen los más viejos del lugar que se podía estar haciendo horas de cola para recoger un poco de agua para la casa.

            La Fuente de la Peraleja era otro lugar de donde se podía conseguir el agua para beber, y estaba situada en el paraje que se conoce por ese nombre, al pie del Cabezo de las Cuneras.

            También estaba la Fuente de María la Boa, cerca del Huerto de San Pedro, aunque un poco alejado para los alumbreños, por lo que, según oí de mis mayores, quienes más la utilizaban eran los vecinos de Los Partidarios y La Esperanza.
Barranco del Canalote en la actualidad. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Por el precioso y añorado barranco del Canalote, situado entre el Pico de la Miguelota y el Cabezo de las Cuneras, más o menos a un kilómetro y medio del pueblo, discurría un arroyuelo al que se iba a proveerse de agua para beber y a lavar la ropa. Pero además era el lugar elegido por la mayoría de alumbreños para ir a merendar el día de la Candelaria.

            También se podía ir al Pozo del Rufo situado en la Parreta, aunque siempre hubo quien prefería la comodidad y como se lo podía permitir, recurría al “aguador”, que vendía agua de forma ambulante por medio de una cuba trasportada por un carro y del que tiraba un animal.  
Pozo Concejil en Roche restaurado en 2006. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El proyecto de La Fausilla
            En la sesión municipal del Ayuntamiento de Cartagena del día 4 de septiembre de 1931, se dio lectura a una moción “…para que se dote de agua a los vecinos de Alumbres, ya que existe a cuatro kilómetros del pueblo, detrás del llamado huerto de la Fausilla un manantial, hoy sin explotar, que arroja nueve metros cúbicos de agua potable, fina y excelente, y que para ello debe el Ayuntamiento adquirir una tubería y conducir el agua al indicado lugar”. Se aprueba por unanimidad.
                
            Sin embargo, los habitantes de la diputación de Escombreras, a cuya demarcación pertenecía la Fuente de La Fausilla, se sintieron agraviados, y con fecha de 17 de marzo de 1932, elevaron una protesta al Ayuntamiento de Cartagena firmada por todos los vecinos en varios folios, porque según decían en ella, también necesitaban agua y desde mucho tiempo atrás, venían manteniendo disputas con el dueño de la finca por su derecho al aprovisionamiento de tan preciado líquido, y nunca habían tenido el apoyo de los concejales.
            Después de la protesta de los lugareños de Escombreras nunca más se supo de la proyectada conducción de aguas de la Fausilla hasta Alumbres.

            Las aguas del Taibilla
            El proyecto de dotar a Cartagena y su comarca de agua potable es antiguo, si bien empieza a tomarse en serio a partir del siglo XVIII, y especialmente desde finales del siglo XIX con la fundación de varias compañías de aguas, aunque es en 1927, fecha en que se funda la Mancomunidad de los Canales del Taibilla cuando se consolida un ambicioso y sólido proyecto, a pesar incluso de que la definición se estuvo retrasando por diferentes circunstancias hasta los años 40, y fue en mayo de 1945 cuando la Mancomunidad comenzó a dar servicio a la Ciudad Departamental y a extenderlo por la comarca.
Entrada al recinto del Parque Rafael de la Cerda-Tentegorra (Canales del Taibilla). Foto: Francisco Atanasio Hernández
            En reunión celebrada por el Comité Ejecutivo de la Mancomunidad el 22 de octubre de 1947, se adjudicaron las obras de la instalación del depósito de aguas en Alumbres y la conducción de éstas a Escombreras, a la Sociedad Entrecanales y Tábora.
            En el mes de julio de 1948, la Sociedad Francoespañola de Explosivos solicitaba permiso para realizar una derivación de la conducción de aguas a Refinería, para dar servicio a su factoría de Alumbres (Garrabino), aceptando ciertas condiciones entre las que destacaban la provisionalidad de la conexión, hasta que el Ayuntamiento de Cartagena pudiera hacerlo y sin perjuicio de las necesidades de la Refinería, además de que los gastos irían a cargo de la empresa solicitante y que el coste por metro cúbico sería de 0,60 Pts.

            Sin embargo, no sería hasta 1949, cuando el pueblo de Alumbres comenzara a utilizar las mencionadas y tan necesarias aguas. El 16 de agosto de ese año, coincidiendo con la festividad de San Roque, patrón del pueblo, tuvo lugar la inauguración del servicio de agua potable del Taibilla, cuyo memorable acto estuvo dirigido por una comitiva formada por el Alcalde de Cartagena, el Ingeniero Director de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla y la Comisión de Fiestas del momento, además del cura y el médico, como era obligado en esos tiempos.

            Lo primero que se hizo fue una misa con toda la solemnidad posible, oficiada por el cura del pueblo y cantada por el Coro de la Caridad.
            Terminada la misa, todo el cortejo acompañado de numerosos vecinos, se dirigieron a la plaza de la Iglesia donde se encontraba una de las fuentes públicas que habría de proveer de agua al poblado y tras ser bendecida por el cura y ejecutados los discursos de rigor, el alcalde abrió el grifo, dando por inaugurado éste. Posteriormente dirigieron sus pasos a la plaza de la Escuela, cuyo grifo abrió el Director de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, quedando abierto al público también.
         Pero la fiesta comenzó el día de la Virgen, con la celebración de una batalla de flores que encabezaba una carroza representando una fuente como preludio de lo que habría de venir a Alumbres, detrás iba otra titulada “Mi barca”, a esta le seguía una que representaba un patio andaluz, y finalmente, de forma humorística desfilaba un carro con un depósito que decía “Adiós Alumbres no te volveré a ver más”, burlándose del carro del Tío Borete, el aguador, que durante mucho tiempo había estado surtiendo de agua a los vecinos a un elevado precio.
Aguador en las obras de la refinería. Foto: Luis Manzanares
Tiempo después se dispusieron otros dos grifos en las casas del Portazgo, uno en la fachada lateral de la casa del “Molinero”, y otro enfrente de la tienda del “Bigotes”.

Durante la década de los ´50 se fue extendiendo la red de distribución de aguas por el pueblo y los vecinos pudieron disponer de agua del Taibilla en sus propias viviendas, mientras tanto, el agua se transportaba a las casas en cántaros de barro, a base de músculo unos y por medio de carretones otros, el caso es que nunca faltara agua en las tinajas de los domicilios. 


Fuentes

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres en el siglo XX.
-Francisco Atanasio Hernández. Retazos de la historia de Alumbres.
- Álvaro de la Piñera y Rivas. Breve historia del abastecimiento de las aguas de Cartagena.
-Ricardo Guardiola Saura. Las aguas de Cartagena.
-Francisco Javier Pérez Rojas. Transformación urbana y arquitectónica de Cartagena. 
-Juan Antonio Gómez Vizcaino. Pueblos de Cartagena.

Documentos
-Archivo Municipal de Cartagena. Actas Municipales.
-Archivo Municipal de Cartagena. Solicitud de los vecinos de Escombreras para que no se lleve               agua de la Fausilla a Alumbres.
-Archivo Municipal de Cartagena. Constitución de Aguas del Taibilla.
-Archivo Municipal de Cartagena. Solicitud de Garrabino de agua del Taibilla 1948.

Prensa
-Archivo Municipal de Cartagena. Cartagena Nueva.
-Archivo Municipal de Cartagena. El Eco de Cartagena.
-Archivo Municipal de Cartagena. El Noticiero. 
-Archivo Municipal de Cartagena. La Tierra.
 -Archivo Municipal de Cartagena. Diario de Murcia.
-Archivo Municipal de Cartagena. Gaceta Minera.
-Archivo Municipal de Cartagena. El Porvenir.

Revistas
-Antonio González Velázquez  "Abastecimiento de agua a la Base Naval  y ciudad de Cartagena: un                    problema secular". Cartagena Histórica Nº 12.

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández
-Luis Manzanares. Aguador en las obras de Refinería.

lunes, 25 de abril de 2016

LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL VALLE DE ESCOMBRERAS

Antes de la construcción de la Refinería de Petróleos de Escombreras, entre Alumbres y el Mediterráneo, y al abrigo de los montes, La Porpuz y Sierra Gorda, sólo había una instalación industrial en funcionamiento, la fábrica de explosivos de Garrabino que ocupaba a muchos alumbreños/as, y más abajo, las fincas hortofrutícolas de La Miguelota, La Fausilla, Los Sandalios, Los Piñas, Los Díaz y Los Cervantes, y al final del camino, a la orilla de la mar, en la bahía, se encontraba el pequeño caserío de pescadores de Escombreras.

Al principio, tanto la factoría de explosivos como la mayoría de las fincas sobrevivieron a la instalación de industrias en el Valle, sin embargo, el antiguo poblado de Escombreras, primero fue trasladado a las llamadas Casas del Cura, un grupo de viviendas construido cerca del Fangal para albergar a los lugareños, unos 500 metros tierra adentro en dirección Alumbres, y luego, tras el incendio del tanque en la estación de descarga de Escombreras en 1972, los vecinos fueron desplazados a la Barriada Santísima Trinidad en Cartagena, conocida como La Puyola. El pueblo de Escombreras desapareció y sólo quedó en pie la vieja capilla.
Poblado y Refinería con el mar al fondo. Foto: Cortesía de Luis Manzanares
Poblado y Refinería  en 1947. Foto: Cortesía de Luis Manzanares
Entre el mar y la llanura, entre el campo y la ciudad, Alumbres, durante las décadas de los años 40 y 50, era un pueblito pequeño de menos de dos mil habitantes, que se debatían entre la blenda y el trigo, entre el hambre y la abundancia, entre salmos y alaridos descarnados.
            Hacía algunos años que había terminado la guerra y desde entonces, sólo miseria, hambre y caciquismo paternalista se conocían  por aquí. Sin embargo, un soplo de esperanza se asomaba a las cerradas ventanas del desconfiado vecindario, y un nuevo aire se comenzaba a respirar, gracias a la cercana instalación de la Refinería de Petróleos de Escombreras, que vendría a diversificar la actividad minera y campesina, y a sacar de la miseria a un buen número de eternos desocupados del lugar.
            Por aquellos años, el pequeño pueblo de Alumbres, fue receptor de un número elevado de familias inmigrantes de lugares tan distintos y distantes como Lorca, Bullas, La Mancha, Granada, Málaga, y otros lugares de Andalucía, que llegaron aprovechando la demanda de empleo y se instalaron aquí. Algunos de ellos aprovecharon las cuevas que había en la ladera Sur y Suroeste del montículo del Molino (Molino de Paco el del Garabito) y otros las excavaron nuevas, y con el tiempo, allí mismo construyeron sus viviendas y su futuro, y como fueron bien acogidos por los alumbreños, criaron a sus hijos igual que el resto de la comunidad. Algunos de aquellos migrantes dejaron de existir, pero sus descendientes, encontraron su pareja entre jóvenes del pueblo, y se consideran tan alumbreños/as como el que más, y muchos de los que hemos tenido la suerte de compartir colegio, juegos y peleas con algunos de ellos, podemos decir con satisfacción hoy, que entre esos ciudadanos del mundo que un día tuvieron que abandonar su tierra materna para establecerse en este pueblo, tenemos muy buenos vecinos y tanto o mejores amigos.

Los trabajos para la instalación de la Refinería los inició ENCASO (Empresa Nacional Calvo Sotelo), en 1942, pero los efectos de la recién terminada guerra española, así como los de la guerra mundial en plena expansión, acabó por aplazar el proyecto dada la escasez de materiales de todo tipo.
Tanque de Refinería incendiado en 1972 y las Casas del Cura de Escombreras
El agua siempre fue un bien muy escaso por aquí, por eso no se puede olvidar la importancia que tuvo el proyecto industrializador para la llegada del agua del Taibilla a nuestra tierra,  en cuyo proyecto se trabajaba muy lentamente desde 1927. En 1945 la Mancomunidad comienza a dar servicio a la Ciudad Departamental, y en 1947 se construye un depósito en Alumbres dotado de bombas para envío de aguas a Escombreras y abastecer al enorme complejo industrial que se estaba construyendo.
No obstante, hay que tener en cuenta que, de la financiación exterior de la guerra con que los militares sublevados hipotecaron al país, fue muy importante la que realizó la Texaco, violando la Ley de neutralidad de EE.UU, con unos dos millones de toneladas de combustible a crédito (hay fuentes que lo cifran en 3,5 millones de toneladas), su presidente, Thorkild Rieber, destacado colaborador de los movimientos fascistas europeos, en 1954 fue condecorado con  la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, uno de los mayores distintivos que un civil puede recibir en España.
Quizás por esa razón entre otras, en 1948, la Texas Oíl junto con CEPSA y el INI (Instituto Nacional de Industria fundado en 1941), firmaron un acuerdo para constituir una empresa que construyera y explotara la Refinería de Petróleos de Escombreras, en la que tanto Caltex como Cepsa participaron con el 24%, y el INI con el 52%, restante -Decreto de 28 de abril de 1949.
Los materiales para su construcción serían americanos, además, la Caltex aportó capital y crédito en dólares, y obtuvo derecho preferente para suministrar el crudo que consumiera la Refinería durante un período de 15 años.

Paralelamente se construyó un poblado de viviendas para los empleados, técnicos, administrativos y obreros, con todos los servicios, luz, agua y teléfono, a cuya población pronto se le dotó de colegio de primeras enseñanzas, iglesia, economato, cine, instituto de secundaria, además de unas modernas instalaciones deportivas, campo de fútbol con césped natural, pista de atletismo, baloncesto, balonmano, tenis, piscina, etc. Todo un mundo desarrollado en las cercanías del viejo y abandonado pueblo de Alumbres.
En 1950 se inauguró la Refinería de Petróleos y comenzó a producir, y ese mismo año comenzaron a habitarse las primeras 225 viviendas construidas. Por entonces parece que el poblado ya contaba con la capilla.
Los trabajos de transformación de la bahía de Escombreras en un gran puerto mercantil, dotado de todos los adelantos técnicos para carga y descarga, propició que en 1949, pudieran atracar los primeros petroleros. En este apartado es preciso resaltar que REPESA con el tiempo se dotó de una flota propia.
Central Térmica de Escombreras. Foto: José Casaú-Proyecto Carmesí
El 6 octubre de 1957 se inauguraba una de las más importantes industrias del Valle y del país, la Central Térmica de Escombreras, tan necesaria para el abastecimiento industrial y urbano ante la escasez y restricciones de energía que se sufrían por nuestra tierra. La Térmica fue construida con tecnología americana, consumía gas-oil y como la Refinería construyó viviendas para sus empleados cerca de la factoría.
A principios de los años 60, los estudiantes procedentes de La Térmica, Refinería y San Javier (Ciudad del Aire) llegaban en autobús hasta la puerta de entrada al Instituto de Formación Profesional Almirante Bastarreche -hace unos años le cambiaron el nombre por el de IES Santa Lucía.

La línea férrea de Escombreras que enlaza con la general de Renfe en Cartagena, comenzó a construirse en 1956, y los trabajos terminaron en 1958. La vía partió Alumbres en dos, y al Secante, el campo de fútbol del pueblo, y hubo que cambiarle su orientación, y disponerlo de Norte a Sur como está en la actualidad.
Línea férrea de Escombreras a su paso por Alumbres. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Para el aprovechamiento de gases, REPESA y CAMPSA al 50%,  constituyeron la sociedad Gas Butano S.A. que se encargaría de la distribución del producto.
REPESA, construyó también una planta de fertilizantes en la dársena de Escombreras que se inauguró en 1963 para aprovechar productos derivados del refino del petróleo, posteriormente pasó a la dirección de ENFERSA y se desligó de REPESA. Fabricaba fundamentalmente sulfato amónico, urea, y amoniaco.
Fertilizantes-Enfersa
ASUR (Abonos Complejos del Sureste) comenzó su actividad a finales de 1969. Esta Sociedad se creó con la participación de REPESA y Explosivos Río Tínto, S.A., y producía abonos nitrogenados, para lo que disponía de dos plantas de producción de ácido nítrico, una de nitrato amónico y otra de granulado conocida como NPK.
ASUR. Fot:o: Martínez Blaya -Proyecto Carmesí
LA CRISIS DE LOS AÑOS 90
No voy a entrar aquí en un análisis pormenorizado de las razones que amenazaron con el desmantelamiento de la industria de la comarca de Cartagena y La Unión. Sin embargo, sí creo importante y necesario hacer constar que en mi opinión, todo partió de los acuerdos con la CEE, que obligaban  a España a reducir la producción en ciertos sectores estratégicos, y además, los planes de Reconversión Industrial de mediados los años 80, resultaron ser un fraude monumental, porque la mayoría de las empresas que se atuvieron al plan, obtuvieron sustanciosas ayudas económicas de las arcas públicas para la mejora de las instalaciones que en la mayoría de los casos no invirtieron, y como no había control institucional alguno, en muy pocos años las empresas estaban obsoletas mientras los bolsillos de algunos se hallaban repletos de dinero ajeno.

También hubo extrañas maniobras de cambio de titularidad de las empresas que luego serían protagonistas de la crisis industrial en Cartagena, en el pozo sin fondo de la corrupción generalizada del felipismo. Pondré tres ejemplos para ilustrar:
La empresa ERCROS, fue saneada con dinero público, y en 1989, la administración de Felipe González se la entregada al Grupo KIO-ERCROS por 8.000 millones de pesetas, cuando sólo la factoría de abonos de Sagunto costó más de 12.000 millones de pesetas (esta factoría se puso en marcha en julio de 1988), tres años después los gestores del grupo empresarial, con Javier de la Rosa a la cabeza, presentaban suspensión de pagos en los juzgados, incumpliendo el PIDE de 1990 (Plan Industrial y de Empleo), el Convenio Colectivo, el Estatuto de los Trabajadores, el Decreto Ley para la Reconversión Industrial, y todo lo que quisieron con impunidad absoluta.
Los trabajadores del sector fertilizantes en una de sus numerosas movilizaciones
            Por las mismas fechas se le entregaba la minería de Peñarroya a Portman Golf S.A., un grupo de supuestos empresarios de la tierra, y en diciembre de 1991 cerraba sus puertas despidiendo a más de 300 trabajadores, incumpliendo los Acuerdos Sociolaborales de 1989 y como en el sector de Fertilizantes, cualquier acuerdo firmado.
            En 1988, Peñarroya Santa Lucía pasó a denominarse Métaleurop, fruto de su fusión con la mencionada sociedad francesa, y cuatro años más tarde, a mediados de 1992 cerró sus puertas, despidiendo también otros tantos trabajadores, para lo que utilizaron como pretexto el encarecimiento del mineral al cerrar Portman Golf.
            Los planes de reconversión en España, durante el felipismo, fueron en general, pretextos para la actividad especulativa de unos pocos, mientras el déficit de la Seguridad Social se transformaba en un impresionante agujero negro, cuyos gravosos efectos, sólo los vamos a sufrir los que la hemos estado alimentando, a la vez que, el Estado de Derecho, abría una ventana más a la ley del más fuerte, porque para los especuladores, no existieron leyes laborales que no vulneraran impunemente.
           
            Ante tamaña tropelía, hubo que luchar mucho y muy intensamente para salvar lo que se pudiera y conseguir compromisos de recolocación y reindustrialización de la zona. Concentraciones, manifestaciones casi a diario, 3 huelgas generales en la comarca de Cartagena, bloqueos de entrada y salida de material de las empresas, huelgas de hambre (la más importante la llevamos a cabo los trabajadores de Fesa-Enfersa y ASUR del 15 al 27 de enero de 1993, y a ella vinieron a ofrecer solidaridad y respaldo los Secretarios Generales de los sindicatos CC.OO, UGT y USO, además de políticos con representación parlamentaria de todas las tendencias), encierros en las fábricas, marchas a pie y en vehículos, negociaciones con empresas y administraciones, etc. 
Una de las mayores concentraciones humanas de la historia del movimiento obrero en Cartagena, en cuya organización tuve el honor de participar, se dio lugar en la manifestación convocada por CO.OO, UGT y USO y apoyada por otros colectivos, el 15 de diciembre de 1992, con la asistencia de más de 30.000 personas en defensa del empleo.

El 3 de febrero de 1992, es un día que ha quedado grabado en la mente de los que estuvimos en la organización y las movilizaciones de aquellos años, no sólo de aquel día en el que “las fuerzas de ocupación” de la Delegada del Gobierno Sª. Concepción Sáenz, convirtieron a Cartagena en un infierno, porque, extrañamente, cuando desaparecieron de la escena los antidisturbios, alguien que no tenía nada que ver con las movilizaciones obreras, pues se trataba de un delincuente habitual, le prendió fuego al edificio lanzando un cóctel por una de las ventanas. Así que, por favor, cuando la prensa recuerde el acontecimiento, que lo haga con el testimonio de personas que estuvieron allí, lo digo, porque recientemente, coincidiendo con  el aniversario, un periódico regional entrevistó a una persona dedicada a la política, y ésta, ignorante como Dios manda, culpó a los trabajadores.
Nuevas industrias en todo el Valle-2015. Foto: Francisco Atanasio Hernández 
Al final del proceso, en 1993, Enfersa también cerraba sus puertas, Fesa-Cartagena perdía la mitad de la plantilla y recibía una tregua junto con ASUR que cerraría en 2004.
Las dos fábricas de fertilizantes que se establecieron en el Valle en los años 60, ya no existen. De Enfersa solamente queda la chatarra que no han creído rentable retirar, y de ASUR, el solar.

La Central Térmica fue desmantelada en 2013 y en su lugar hay instalada una Central de Ciclo Combinado.

LA REINDUSTRIALIZACIÓN DEL VALLE
Sé por experiencia que muchos de los empleados acomodados de las numerosas empresas que pueblan el Valle de Escombreras hoy, no saben o no quieren acordarse de que gracias al esfuerzo y sacrificio de muchos de los que protagonizamos aquellas movilizaciones obreras, ellos pueden disfrutar de un trabajo estable y en muchos casos hasta bien remunerado.
La memoria de la gente en general es muy frágil, y a veces es necesario refrescarla con recuerdos para que no se olviden algunos detalles importantes, porque algunos, para conseguir que los resultados fuesen lo más fructíferos posible para la mayoría de trabajadores, tuvimos que enfrentarnos, no sólo a las empresas y la Administración, también a los sindicatos mayoritarios, que sólo aguzan el oído para escuchar los insaciables deseos de la patronal y el gobierno de turno, que a cambio los protegen y mantienen con el dinero de todos, y cómo no, a la incomprensión de muchos compañeros que siempre prefieren estar al lado del más fuerte.  

            El actual paisaje industrial del Valle de Escombreras, ocupado en un 90% de su espacio por empresas de diversa actividad, no se entendería si no se tuviera en cuenta no sólo la larga lucha de los trabajadores en defensa de sus puestos de trabajo, o la recolocación en otras empresas. De las movilizaciones mencionadas salieron compromisos laborales que garantizaban la recolocación de numerosos trabajadores en otras factorías como, General Electric, además de la construcción de nuevas empresas que ocuparía a otros tantos trabajadores, Químicas del Estroncio, Ercros, Aemedsa, Befesa, Centrales de Ciclo Combinado, Ecocarburantes…
La Refinería sin el poblado después de la última ampliación-2015 (desde la Porpuz). Foto: Francisco Atanasio Hernández
            El Valle hoy está ciertamente cambiado, por supuesto, ningún poblamiento humano ha sobrevivido, de manera que el Poblado de Refinería igual que el de Escombreras antes, desapareció a finales de los años 90, y su espacio ha sido ocupado por una nueva ampliación de la Refinería, y la misma suerte corrieron las fincas hortofrutícolas y en su lugar se han ido instalando nuevas factorías, solamente Alumbres resiste al paso del tiempo y a la amenaza industrial, aunque no le ha resultado fácil.
Foto: Francisco Atanasio Hernández

Fuentes consultadas y/o utilizadas

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres en el siglo XX.
-Francisco Atanasio Hernández. Lo que me quedó de Alumbres en el siglo XX.
-Francisco Atanasio Hernández. Retazos de la historia de Alumbres.
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres algunas historias pendientes.
-Manuel Tuñón de Lara. La guerra civil 1936-39
-Manuel Tuñón de Lara y Antonio Biescas. España bajo la dictadura franquista 1939-1975.

Documentos
-Diego Victoria Moreno. La creación de la Refinería de Escombreras-Cuadernos del Estero.
-Blog de Pedro Medina Sanabria. Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica a Torkild Rieber, presidente de Texaco.
-BOE Nº 92 de 2 de abril de 1954.

Prensa
-Archivo Municipal de Cartagena. El Noticiero "Constitución de la empresa mixta Refinería de Petróleos de Escombreras S.A." 28-6-1949
-Archivo Municipal de Cartagena. El Noticiero "Ha empezado a habitarse el nuevo poblado del Valle de Escombreras" 17-3-1950
-Archivo Municipal de Cartagena. El Noticiero "El futuro económico de Cartagena" 5-3-1956
-Archivo Municipal de Cartagena. El petrolero Escombreras 6-11-1958

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández.
-Luis Manzanares.
-Movilizaciones de Fertilizantes.
-José Casaú. Proyecto Carmesí. 
-Martínez Blaya. Proyecto Carmesí.