martes, 19 de julio de 2016

LA CENSURA DE NUNCA ACABAR Y LAS FAKE NEWS

Curioso, los mismos dignatarios que critican la censura en Rusia, la practican descarnadamente en Europa en general y en España en particular, de manera que sólo nos ofrecen las opiniones e imágenes que les interesa para influir en la sociedad.

Después de ver con qué descaro, tanto el Presidente del Gobierno, como el alto representante de la Unión Europea, proclaman en toda Europa la censura pura y dura de las opiniones y  divulgaciones que no estén en sintonía con sus ideas diseñadas por EE.UU, me pregunto donde están los principios de  la democracia, entre ellos, la Libertad de Expresión y de Prensa, y donde está la soberanía nacional y de Europa.

Además y sobre  todo, habrá que preguntarse a qué tipo de régimen nos quieren conducir, porque está claro que un régimen de libertades no es.

Quién podía esperar que una sociedad que se declara democrática, como la Unión Europea, practicaría la censura más infame contra todo aquél que piense distinto, en un tema tan controvertido como la guerra en Ucrania, sobre todo cuando sabemos que se nos oculta mucha información de lo que ha sucedido allí en los últimos años, además de que la mayoría no sabemos si Ucrania es democracia o dictadura y quién es en realidad y cómo ha gobernado el país el presidente Zelenski.


Siempre albergué un espíritu libre en mi interior, y a veces, tuve que enfrentarme a peligrosas intrigas, algunas de las cuales me llevaron a probar las ásperas y terroríficas garras de la Inquisición en el Estado de la Corrupción, sarcásticamente llamado de Derecho y democrático.

 Sé que no soy lo que se dice políticamente correcto, pues temas escabrosos como éste son tabú para la mayoría de los que escribimos algo más de cuatro renglones, pero es que, no le debo fidelidad a ninguna firma, sólo respeto a quienes me respetan a mí y a mis opiniones, y como tampoco hago campaña electoral para ningún partido político o sindicato, me muestro libre, aunque sólo sea de pensamiento.

El sonetillo siguiente, que escribí hace mucho tiempo, sintetiza lo que pienso de la censura.

JUEZ, JURADO Y CARA DURA

Lo que más mola en el arte
no es ser prudente y sencillo
mola más el monaguillo
que bendice a Bonaparte.

Es más progre el juez y parte
que un progresista pardillo
que igual que a Pepito Grillo
no se le cuenta ni aparte.

Al sustrato y la encomienda
del oficio de censura
ya no hay dios que los entienda.

Juez, jurado y cara dura
mamporreros de leyenda
príncipes de la basura.
La censura se disfraza de múltiples formas y maneras y a través de los tiempos, ha sido el arma más peligrosa y más usada por los enemigos de la libertad, y para ello han utilizado infinidad de fachadas y caretas, tras las que se esconden las miserias humanas más indescriptibles.

Hubo un tiempo en España, en que la censura la ejercieron conjuntamente, el poder político y el espiritual encargado de moralizar a la sociedad, es decir la Iglesia, y se fundó la Inquisición con el beneplácito de la monarquía Católica, una maquinaria asesina para acallar protestas y evitar la difusión de ideas distintas a las suyas, y necesariamente creó la figura del jefe espiritual máximo, el Inquisidor General que era la máxima autoridad del Estado en la materia, y si alguien era considerado por la maquinaria censora un peligro para sus fines, entre los que figuraban los religiosos, las costumbres, y por supuesto, los económicos, entonces se le aplicaban suplicios hasta conseguir una confesión que justificara la quema pública del sujeto en una hoguera, que venía a ser algo así como un adelanto del infierno al que van los pecadores después de la muerte según la Iglesia, aunque a veces, eran tales las torturas que le aplicaban a las personas castigadas, que acababan muriendo en las oscuras y tenebrosas cámaras de tortura que tenían para el efecto. Esa maquinaria de terror, además de fieles y fanáticos espíritus domesticados, proporcionó también muchas riquezas, las cuales, fueron las más de las veces, la verdadera razón de muchos de los procesos inquisitoriales, adueñarse de las propiedades y riquezas del procesado, de las que por supuesto nunca dieron cuenta y tampoco compartieron con los más necesitados.
               
Después de varios siglos de ejecuciones en nombre de Dios, la Inquisición se dulcificó en 1821 tras su abolición, pero como lastre quedó el fanatismo adquirido por los fieles de todos los niveles de la sociedad y la censura, por lo que se consideró imprescindible la figura del censor, por cuyas manos era obligatorio que pasara todo tipo de escritos, con la idea de que el filtro espiritual evitara el paso de ideas diferentes a las costumbres inducidas durante siglos y que graciosamente difundió entre la población, lo que se dio en llamar, la Santa Madre Iglesia. Luego, la prensa clasista del XIX  y también la posterior, completaron la faena.
Las Provincias de Levante. Finales del siglo XIX
En tiempos de la dictadura franquista, fue también la Iglesia quien colaboró abierta y decisivamente con el Estado autoritario para imponer la censura, y nuestros mayores nos decían en casa bajando la voz, “cuidado con lo que dices, aquí no se habla de política que las paredes oyen” haciendo alusión a los muchos chivatos que esperaban cazar alguna imprudente palabra del vecino que oliera a crítica del sistema, con la que poder ir a soplársela a quienes se lo agradecerían de una u otra manera, directa o indirectamente. Los chivatos entonces estaban muy bien vistos, al igual que la prensa que era Una, Grande y Libre, aunque solamente dijeran lo que los censores querían difundir desde las cloacas del Estado. Por eso, oficialmente, todos éramos Católicos, Apostólicos y Romanos, y cualquiera decía que no lo era, porque pronto conocería el infierno en la tierra.

En algunas fábricas y tajos, no tenían suficiente con los chivatos y se infiltraban policías de la Brigada Político Social como obreros, para asegurarse de que todo el mundo estaba controlado. El silencio era tan espeso como la paz de los cementerios del sistema fascista. Los trabajadores podían hablar de putas, de fútbol y poco más, pero de los salarios de hambre, de la inexistencia de justicia, de la inexistencia de libertad, de política, no se podía decir palabra alguna, porque “las paredes, todas las paredes oyen”.

Sin embargo, desde los albores de la democracia, ese ejército de funcionarios infiltrados en las filas obreras dejó de tener sentido y desapareció por completo, porque su labor la empezaron a realizar otros gratis, bueno gratis, gratis, no, puesto que a cambio, obtienen numerosas prebendas personales, subvenciones del Estado y perdón por sus innumerables corruptelas, hasta el punto de que muchos hicieron carrera profesional y ascendieron a lo más alto del escalafón laboral sin coger un libro, porque resucitaron a la antigua Inquisición acosando y persiguiendo a los rebeldes, a los protestones, a los inconformistas, y a todos aquellos que no se sometían al imperio de la “libertad vigilada” por los neoverticalistas.

En las concentraciones y manifestaciones de la época felipista eran ellos, los pesebristas, entre los que cabe destacar a los sindicalistas de los sindicatos mayoritarios, y los militantes de base de los partidos afines, que a cambio obtenían el favor del Gobierno y la patronal, los que aplicaban la censura, formando un “Cuerpo de Cancerberos” al que llamaban  “Servicio de Orden” y te echaban de las manifestaciones violentamente si repartías en ellas proclamas contrarias a sus ideas, o portabas una bandera republicana por ejemplo. Curiosamente hoy, la mayoría de los que se declaran republicanos, o son aquellos que te echaban a patadas si desplegabas una bandera republicana en sus manifestaciones, o sus hijos y parientes más cercanos, y te dicen con toda naturalidad que siempre fueron comunistas y republicanos, aunque nunca hayan sabido lo que es el comunismo y la república y siempre hayan abominado de ellos. En las fábricas se organizaban en “Comisiones de Limpieza de Imagen”, con las que garantizaban que alguien que no fueran ellos difundiera entre los obreros, sus opiniones, propuestas, carteles o panfletos.  

Luego está la prensa, especialmente la impresa y audiovisual (aunque alguna digital también lo practica con mucha profesionalidad), aquella que en el franquismo era Una, Grande y Libre, nunca dejó de existir, sólo transformó la fachada, y en su interior todavía luce con todo su esplendor la censura, eso sí, disfrazada de mil maneras según la editorial. Al principio del período democrático se justificaron imponiéndose una llamada “autocensura”, que en realidad era la vuelta a la censura pura y dura del franquismo, en la que no se libraban ni siquiera los artículos de opinión, que cuando eran publicados, lo hacían “recortados convenientemente” por el especialista manostijeras de la casa.
 Dibujo: Francisco Atanasio Hernández

Además, como los medios de comunicación, tanto los impresos como los audiovisuales, han ido cayendo, uno tras otro, en manos de poderosas editoriales, conectadas entre sí por diferentes cordones umbilicales, e íntimamente relacionadas con los partidos políticos con aspiraciones de gobierno, que si en algo rivalizan no es en lo ideológico, o en ofrecer información veraz y puntual, sino en ejercer el control de las publicaciones bajo el principio de la “libertad de prensa”, es fácil comprender por qué la mayoría de los temas de corrupción que sucedieron hace varios años, te los presentan como un riguroso trabajo de investigación periodístico actual ¿No pudieron obtener y publicar la misma información oficial años antes?

Todavía sobreviven, alimentados por las inconmensurables ubres del Estado democrático, periódicos y radios totalitarios, típicamente franquistas, convertidos en panfletos antidemocráticos legales, pero eso tampoco es motivo de turbación, para que los órganos de dirección y control de la prensa nacional pierdan un solo segundo de su comodísimo y lucrativo tiempo.  

Unas veces se aferran al derecho de libertad de prensa, y otras ni siquiera tienen en cuenta que hay un principio natural en democracia que todos los medios deberían de respetar, y es el de la no manipulación de las noticias, pues éste junto con el de la desinformación (es decir, conocer la noticia pero no difundirla), es el medio que más utilizan en la actualidad. Algunos, han llegado a manipular imágenes para crear un estado de ánimo entre sus lectores y telespectadores.

Aquí entran entonces los criterios periodísticos que cada medio emplea para darle importancia a unos temas y negar la existencia de otros, aunque en la era de la informática se han sofisticado y mucho, los métodos utilizados. Una forma de manipular la información y tender el ascua a la sardina que interesa al poder fáctico, es el de poner el micro, invitar a los estudios de televisión, o dedicarle páginas del periódico a personas desacreditadas por su turbulento pasado, antidemocrático, corrupto, caciquil, etc., mientras que se ocultan y/o censuran las críticas a éstas especies protegidas, eso cuando no arremeten contra los críticos en defensa de su protegido.
 Dibujo: Francisco Atanasio Hernández
A la prensa hoy, le llaman el cuarto poder, pero creo que quienes así la califican minimizan su importancia, pues según mi opinión, es la que sube al pedestal a oscuros personajes, y la que pone y quita gobiernos, la TV tiene un poder descomunal sobre la opinión de la gente en general, y las redes difunden noticias fabricadas en las cloacas de la prensa y los partidos políticos para mejorar la imagen de los que interesan y empeorar la de sus rivales. Cómo se puede explicar si no, que los partidos más corrompidos, que tanto por su número de imputados en casos de corrupción, como por su negativa a legislar seriamente contra esta enfermedad, ya crónica de la política española, así como por la categoría de los recortes a los derechos de la sociedad, y su actitud ultra represiva ante la crítica social, se parecen más a organizaciones criminales, que lo que deberían de ser, y sin embargo son los que ganan las elecciones una y otra vez, en un país cada día más empobrecido y menos democrático. Sí, habrá quien diga que es que la sociedad en general está podrida, pero entonces tendríamos que concluir con que la democracia es un sistema que ya no sirve para la sana convivencia de una sociedad plural.

Sin embargo, y muy a mi pesar, tengo que decir que la sociedad imita todo lo malo que observa en los poderes públicos y privados del lugar, y no podía quedarse al margen en el tema de la censura, por lo que también utiliza diversos medios para expresar su intolerancia y represión, contra los que considera las ovejas negras de la comunidad. Pensar diferente es peligroso en una sociedad apegada a la tradición y cargada de prejuicios, pero expresarlo públicamente mucho más, la masa social no perdona a quienes pretenden distinguirse del redil, y lo censuran, lo marginan y lo aíslan del resto para que no contamine, y llegado el caso lo crucifican por atrevido.

No suelo hablar por hablar, casi siempre me baso en experiencias, unas personales y otras observadas, por lo que puedo asegurar que todo no se centra en la prensa, la sociedad hoy, dispone de múltiples medios donde expresar su opinión, y en todos se palpa el temor a manifestar clara y nítidamente la opinión personal, y es que, mientras unos nos expresamos como mejor podemos, otros observan, vigilan y/o censuran, mientras la masa social suele sumarse al carro de la mayoría.

Las redes hoy, ofrecen unas buenas herramientas a la ciudadanía para poder comunicarse, sin embargo, mal utilizadas, pueden suponer un medio más de censura y discriminación propios de ideas totalitarias.

Vivimos una época de libertad vigilada y controlada milimétricamente, y da igual si entras en facebook o no, si usas el WhatsApp, el twitter, o si utilizas poco o mucho tu móvil, la tecnología actual permite que los que nos vigilan sepan exactamente dónde nos encontramos cada uno, cómo pensamos cada cual y a qué dedicamos nuestro tiempo libre, salvo aquellas pocas personas, que por edad o formación, no utilizan ninguno de los medios de comunicación que utilizamos la inmensa mayoría. 

En los móviles se forman grupos de WhatsApp, y twitter para comunicarse y no está mal, no tengo nada que objetar si se utilizan para eso, como un medio de comunicación fácil y rápido, incluso como entretenimiento y diversión de la gente, pero a veces se salta el listón de la libertad y se penetra en un campo donde la bonita herramienta se transforma en un horrible aparato de censura y distorsión de la realidad, usándola para actividades antisociales, como acosar, torturar, discriminar o aislar a alguien, y para poner a un grupo en contra de quien tiene ideas distintas a las del que dirige el grupo en cuestión, que como si del sumo sacerdote de una secta se tratara, idiotiza y manipula a los suyos como simples marionetas, dirigiéndose a ellos con términos entrañablemente sugerentes.

Por eso, para cumplir a la perfección ese tipo de cometidos contrarios a la libertad, se suelen formar subgrupos o grupitos reducidos con los más fieles, cuyo cometido principal es el de transmitir las ideas del líder y adoctrinar a los demás. Los perniciosos efectos de tales prácticas empiezan a dar sus frutos en diferentes ámbitos de la sociedad, generando desconfianza y temor entre los elementos cercanos que discrepan, pues su aplicación carece de límites y a veces hasta de escrúpulos.


La Inquisición hoy, está más cerca de nosotros de lo que creemos.

Fuentes

Libros
-José Díaz Herrera e Isabel Durán. Los secretos del poder.
-Francisco Atanasio Hernández. El conductor de ciegos pone su escuela en Moncloa.

Documentos
-Francisco Atanasio Hernández. Artículos publicados en diferentes medios.

Prensa
-Diario 16. Crónicas del siglo XX.
-Provincias de Levante. Se publica bajo la censura eclesiástica.

Dibujos
-Francisco Atanasio Hernández.

Poema
-Francisco Atanasio Hernández.

domingo, 10 de julio de 2016

DE LA CRUZ ROJA DE ALUMBRES (2ª PARTE)

          Como ya dije anteriormente, después del trágico accidente en Garrabino sucedido el 30 de marzo de 1926, la Cruz Roja de Alumbres se fundó el 7 de noviembre de este mismo año, y la Casa de Socorro el 3 de julio de 1927.

         Sin embargo, la vida seguía para todos, excepto para los que perecieron en la tremenda explosión, y de los que una vez pasados los primeros días solo hablaban ya sus más allegados, ni siquiera nadie -la prensa de la época tampoco- se planteaba la situación de desamparo en que podían haber quedado los familiares de las víctimas, ya que por entonces no existían los seguros sociales.

            Pero eso sí, las factorías de lo cutre fabricaban miseria humana sin cesar exhalando clasismo por todos sus poros, y se dedicaban a nominar candidatos para el ingreso en la Orden Civil de Beneficencia y la Cruz que reconocería al galardonado como tal, por el mérito de haber estado allí, aquel día, en el momento oportuno, o haber sido el responsable de un grupo de hombres de los que prestaron auxilio a las víctimas. Así que, siguiendo la línea argumental acostumbrada de la época, tras la inauguración de la Casa de Socorro en Alumbres, la prensa publicó por partes, en varios días, el discurso del Dr. Estrada, concretamente entre los días 8 y 13 de julio de 1927, el cual iba cargado de alabanzas a los políticos, jerarcas religiosos y personalidades locales y municipales del momento, y cómo no, al buen hacer de las instituciones de aquel indeseable período de la Historia de España.
Cruz Roja de San Antonio Abad en su visita de confraternidad con la de Alumbres-mayo de 1927. 
            Por lo que es natural que tanto las organizaciones llamadas benéficas que acudieron al lugar de la tragedia, como los jerarcas a título individual, comenzaran de inmediato su particular lucha por la conquista del reconocimiento social y político personal que tanto anhelaban por su supuesta generosidad, por eso, mientras unos periódicos resaltaban la heroica actitud de algunos protagonistas en su auxilio a los damnificados, otros diarios señalaban la protesta de los que se consideraban ignorados.

            No obstante, al final todos consiguieron su deseado trofeo, pues el 23 de noviembre de 1927, el periódico Cartagena Nueva publicaba que “Habiéndose resuelto satisfactoriamente el expediente instruido para premiar como se merecían, los servicios prestados con motivo de la horrorosa catástrofe ocurrida el 30 de marzo de 1926, en la Fábrica de Explosivos de Alumbres, con fecha 12 del actual se publicó una R.O. del Ministerio de la Gobernación, concediendo el ingreso en la Orden Civil de Beneficencia, a los siguientes:
            De primera clase:
· Asamblea de la Cruz Roja de La Unión (colectivamente)
· Una            sección de la Cruz Roja del Llano del Beal (6 camilleros)
· Al juez de instrucción D. José Martínez de Federico (de La
   Unión)
· Al médico forense D. Manuel Rodríguez Fernández (de La
Unión)
· Al médico de Alumbres D. Luciano Estrada Maureso
· Al párroco de Alumbres (en el momento del accidente era
Ignacio Martínez Gómez, puesto que Juan José Fernández Cano tomó posesión el 10-10-1926)
            De segunda clase:
· Al industrial de Alumbres D. Juan López
· Al funcionario de la Unión Eléctrica D. José Martínez Madrid
            De tercera clase:
· Al guardia municipal de Alumbres D. Pascual Martínez
· Al obrero de Alumbres D. J. Lucas Gil Pérez”.

          El domingo 18 de marzo de 1928, D. Luciano Estrada Maureso recibía la Cruz de Beneficencia de primera clase con distintivo negro y blanco que había sido adquirida por suscripción popular, y el diploma en el que se le nombraba Caballero de la Orden de Beneficencia, en un acto en el que no faltaron a la cita destacadas personalidades políticas, militares, religiosas y civiles de la época, y tampoco los discursos de rigor.
           Además, la Plaza de La Libertad pasó a llamarse “Plaza Doctor Estrada”.

          En La Unión y el Llano del Beal también realizaron su particular homenaje colectivo a los 27 miembros -entre jefes y camilleros- de la Cruz Roja de La Unión y los 6 camilleros del Llano, por su participación en el auxilio de la catástrofe de Garrabino.

       La Guardia Civil no podía ser menos, y el domingo 13 de octubre de 1928 en un acto protocolario digno de la época y por los mismos méritos que los anteriormente mencionados, el capitán y el teniente ingresaron en la Orden Civil de Beneficencia de primera clase; el sargento en la de 2ª y los dos cabos en la de 3ª, y además recibieron la Cruz de Beneficencia correspondiente.
         Como se habrá observado, el galardón individual obtenido siempre dependía del escalafón social al que el premiado pertenecía.

            Sobre los recursos de la Cruz Roja de Alumbres
           Al principio de su existencia, la Cruz Roja de Alumbres comenzó pagando 15 pts. mensuales por el alquiler de la vivienda nº 8 de la Plaza del Dr. Estrada, y los recursos procedían de una subvención del Ayuntamiento de Cartagena, además de las cuotas de tres clases que se fijaron para los socios (socios protectores; socios de número y socios eventuales) con el transcurso del tiempo se establecería también una iguala para que los practicantes primero y A.T.S. después, atendieran las necesidades de los socios.

            El Porvenir, en la edición del 23 de marzo de 1927 publicaba la sesión municipal en la que se dice “Quedar enterado de un oficio de la Cruz Roja de Alumbres agradeciendo la subvención concedida”.

           He escuchado diferentes versiones sobre la titularidad de la casa de la Cruz Roja de Alumbres, pero respetando todas ellas, porque puede que tengan algún fundamento, pues yo también tengo mis reservas (es posible que esa propiedad sufriera los mismos, o parecidos efectos de enajenación, que la Casa del Pueblo y el primitivo local de La Sociedad Minerva, antes de cambiar su domicilio en 1944, después de haber sido cerrada en 1939) debo de decir que, según la documentación que tengo en mis archivos, la vivienda es propiedad de Cruz Roja Española desde el 31 de octubre de 1952, fecha en que fue comprada a su anterior propietaria Dª. Ángeles Valcárcel Albaladejo, y ¿ratificada? por otra escritura el 25-2-1971.

      Posteriormente, los socios de Alumbres levantaron tabiques y dividieron la vivienda en habitaciones según la utilidad a la que se le iba a dedicar: sala de reuniones, despacho, aseos, etc.
Carné  de la Cruz Roja de Fernando Raja Hernández 1927.  Archivo particular de Francisco Atanasio Hernández
            Socios de la Cruz Roja de Alumbres que se recuerdan y/o se conocen
          Luciano Estrada Maureso; Juan José Fernández Pérez; José Martínez Madrid; Andrés Martínez Cao; Antonio Ruiz Laguna; Francisco Maruenda; José Hernández Ojados; Francisco Pérez Vidal; Fernando Raja Hernández; Lorenzo Pérez; Pedro Caparrós Galindo; Ángel García; Antonio Maciá Sánchez; Amalio Martínez; Vicente Samper; Pascual Martínez; Ginés Morales; Juan Conesa; Fulgencio Hernández Valero; Antonio Hernández Valero; Fulgencio Egea Hernández; Juan García; Francisco Carrillo García; Diego Vera Valero; Antonio Gómez Sánchez; J. Lucas Gil Pérez; Juan Aranda Vidal; Aurelio Martínez Medina; José Ros; Cristóbal Pérez; Juan Hernández; Francisco Hernández; Francisco Pérez Soto; Bartolomé Ros; Antonio Zapata Gómez; Teodoro Egea; María Pérez Conesa; Pedro Pérez Gómez; José Hernández Benítez; Francisco Hernández Benítez.

            Además, hay que tener en cuenta que numerosos vecinos de Alumbres se hicieron socios para poder ser atendidos por los servicios sanitarios de la Cruz Roja mediante el abono mensual de una iguala. Entre los ATS cabe recordar a Salvador (de la Palma), Francisco Serrato y Ginés Mercader Martínez.
Carné de la Cruz Roja de José Hernández Benítez 1986. Archivo Francisco Atanasio Hernández

Fuentes

Libros
-Miguel Ángel López Morel. 100 años de la Cruz Roja de la Unión.
-Francisco Atanasio Hernández. Retazos de la historia de Alumbres

Documentos
-Notaria de La Unión. Nota Simple informativa.
-Actas Junta Vecinal.
-José Hernández Benítez. Carné de la Cruz Roja.
-Fernando Raja Hernández. Carné de la Cruz Roja.

Prensa
-Archivo Municipal de Cartagena. Cartagena Nueva.
-Archivo Municipal de Cartagena. El Porvenir.
-Archivo Municipal de Cartagena. El Eco de Cartagena.
-Archivo Municipal de  Cartagena. La Tierra. 
-ABC.

Fotos
-Concepción Raja Álvarez.
-Archivo Municipal de Cartagena. Cartagena Ilustrada.  

Testimonios orales
-José Hernández Benítez.                                

jueves, 30 de junio de 2016

FUNDACIÓN DE LA CRUZ ROJA DE ALUMBRES (1ª PARTE)

            La fundación de la Cruz Roja de Alumbres tuvo como precedente un trágico accidente laboral que costó la vida de 9 personas y que puso de relieve las deficiencias que el pueblo padecía, porque estaba totalmente abandonado por las autoridades políticas del municipio. Sin duda alguna, la mejoría que obtuvo el pueblo lo había pagado ya con un precio muy alto.
Foto: Proyecto Carmesí
        El día 30 de marzo de 1926, a poco más de la una de la tarde, se producía una tremenda explosión en la fábrica de Unión Española de Explosivos de Alumbres (Garrabino) que se pudo escuchar en toda la sierra minera.

       Al lugar de la explosión se personaron numerosos alumbreños, hombres, mujeres y niños ofreciendo su colaboración en lo que pudiera hacer falta- aunque no pudieron pasar al recinto de la fábrica por estar prohibido- entre los que se encontraba el médico del pueblo que de inmediato se dedicó a auxiliar en lo posible a las víctimas del trágico accidente.

           También hay que destacar la benéfica labor de la Cruz Roja de La Unión, El Llano del Beal y Cartagena que de inmediato se pusieron en camino hacia Garrabino y antes de media hora ya estaban allí asistiendo a los heridos, rescatando de los escombros a las víctimas, y trasladándolas al hospital de la Caridad de La Unión.

El efecto de la explosión era impresionante, donde estaba el taller de lavado de nitroglicerina sólo había un tremendo socavón humeante y entre los escombros algunas víctimas. La onda expansiva también acabó con todos los cristales de la fábrica y con las cubiertas de los demás edificios.
Explosión en Garrabino 30-3-1926 Foto: Casaú
En este accidente murieron 9 trabajadores y resultaron heridos 6 hombres y 5 mujeres.
            Las víctimas mortales del fatal accidente fueron: Emilio Grossi; José Aranda Hernández; José Palazón Nicolás; José Legal; Juan Hernández (hijo); Pedro Fuentes; José Conesa Pedreño; Pedro García Conesa; Juan Martínez.

            En aquellos cutres años de la dictadura de Primo de Rivera, Alumbres, era un pueblito más de la sierra minera, y los políticos sólo aparecían por aquí cuando sucedía alguna desgracia colectiva o en campaña electoral, por eso no es de extrañar que a los caciques y su coro de palmeros los veamos dirigiendo todo tipo de organizaciones, y las benéficas eran muy importantes para hacer carrera política y para que no se escapara nada a su control y llegado el caso, estar en el lugar oportuno en el momento oportuno, y cada vez que realizaban una mejora en el pueblo, por pequeña que fuese, allí se montaba el día de Acción de Gracias y de discursos políticos correspondiente ¿No sé porqué me sale esta frase, ahora que no hablo de los políticos de la actualidad? ¿Será porque la falta de escrúpulos y el oportunismo de los políticos de aquélla época se manifestaba de la misma manera que la podredumbre institucional y política actual?  Quizás.

El caso es que, de resultas del trágico accidente de Garrabino se generó un torbellino de declaraciones que duró varios días en la periódicos de la época, en las que se trataba sin rubor el afán de protagonismo de unos y otros personajes de la farándula, incluso el alcalde de Cartagena, Alfonso Torres, se dignó visitar el pueblo, prometiendo la realización de diversas reparaciones de calles, rambla, puente, iglesia, etc., etc., ya que su situación era caótica, producto del total abandono, además de la habilitación de una vivienda del pueblo como Casa de Socorro que estaría a cargo de la Cruz Roja, ya que el pueblo carecía incluso de farmacia.
Garrabino 1926. Foto: Casaú
            El día 7 de noviembre de 1926, en el tren de las dos y media de la tarde llegaron a la estación de Alumbres diversas autoridades militares, religiosas y de la Cruz Roja de la ciudad portuaria, así como varios miembros de la Cruz Roja de La Unión y del Llano del Beal, y allí les esperaban, el párroco del pueblo Sr. Fernández Cano, el médico Sr. Luciano Estrada, así como otras personalidades. También esperaban allí la Sección Ciclista de la Cruz Roja de Cartagena.

Desde la estación se dirigieron todos a la casa del Sr. Estrada que era donde debía de celebrarse la reunión que iba a presidir el Arcipreste D. Pedro Gambín Pérez, acompañado por los Sres. Fernández Cano y Luciano Estrada.

            Después de los discursos protocolarios de rigor, se iba a fundar La Cruz Roja de Alumbres, la cual estaría dirigida por la Junta Directiva que se nombró al efecto: Presidente: D. Luciano Estrada Maureso (médico del lugar); Vicepresidente: D. Juan José Fernández Cano (cura párroco); Secretario: D. José Martínez Madrid; Tesorero: D. Andrés Martínez Cao; Contador: D. Antonio Ruiz Laguna; Vocales: D. Francisco Maruenda; D. José Hernández Ojados; D. Francisco Pérez Vidal; D. Fernando Raja Hernández; D. Lorenzo Pérez; D. Pedro Caparrós Galindo; D. Ángel García; D. Antonio Maciá Sánchez; Ambulancia. Practicante: D. Amalio Martínez; Auxiliar: D. Vicente Samper; Oficial: D. Pascual Martínez; Sargento: D. Ginés Morales; Cabo: D. Juan Conesa; Camilleros: 16 personas (cuyos nombres no menciona la prensa de la época).
         Terminado el acto, el Sr. Estrada invitó a los presentes con dulces y licores, y después marcharon a visitar el local donde se iba a instalar la Casa de Socorro a cargo de la Cruz Roja de Alumbres y que se pensaba ubicar en la Plaza del Dr. Estrada, recientemente bautizada como tal.

            Posteriormente, el día 19 de noviembre, la prensa publica una nota en la que la Reina Victoria Eugenia de Battenberg, ratificaba el nombramiento de Luciano Estrada Maureso como presidente de la Cruz Roja de Alumbres.

            No obstante, la toma de posesión de la Nueva Junta Local de la Cruz Roja de Alumbres, se llevaría a cabo el 23 de enero de 1927, durante un acto protocolario realizado en la casa del Dr. Estrada y al que nuevamente asistieron diversas personalidades de la Cruz Roja.
Local propiedad de la Cruz Roja en plaza Dr. Estrada. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Finalmente el día 3 de julio de 1927 se inauguraba la Casa de Socorro de Alumbres, con presencia de personalidades de la Cruz Roja de Cartagena, La Unión y Llano del Beal, y autoridades civiles, políticas, militares y religiosas de la ciudad departamental y del pueblo, nuevamente en un acto solemne, donde cada una de las personalidades de la mesa dedicó un discurso cargado de emoción y buenas intenciones a los presentes.
          Como siempre que se celebraba algo en aquellos tiempos, no faltó a la cita una banda de música haciendo sonar los acordes de La Marcha Real y otras piezas de igual naturaleza.
            El local de la Cruz Roja fue bendecido, como era de obligado cumplimiento en la época, por el Arcipreste Pedro Gambín, auxiliado por el párroco del pueblo Juan José Fernández Cano.

Fuentes

Libros
-Miguel Ángel López Morel. 100 años de la Cruz Roja en La Unión.
-Francisco Atanasio Hernández. Retazos de la historia de Alumbres.
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres algunas historias pendientes.

Documentos
-Notaria de La Unión. Nota simple informativa.
-Actas Junta Vecinal.

Prensa
-Archivo Municipal de Cartagena. Cartagena Nueva.
-Archivo Municipal de Cartagena. El Porvenir.
-Archivo Municipal de Cartagena. El Eco de Cartagena.
-Archivo Municipal de Cartagena. La Tierra.
-ABC.

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández.
-Proyecto Carmesí.
-100 años de la Cruz Roja en La Unión.

miércoles, 22 de junio de 2016

TERESA CASTA AMEDIAS

Dedicado a ti,                              TERESA CASTA AMEDIAS
con toda mi desconsideración.

            -¡Aleluya!, ¡albricias!, ¡eureka!, ¡hemos triunfado!, ¡ídem...!, digo... eso, ¡lo mismo que antes! Joder tú, con la emoción me he hecho un lío que para qué contar.
            La Santa, como se conocía a Teresa Casta Amedias, gritaba y saltaba lo que su orondo y pesado cuerpo le permitía, porque no es fácil mover alrededor de 120 Kg de peso repartidos en no más de 120 cm. de altura. Las medidas de la mujer ideal, 90-60-90 guardaban una respetuosa distancia con las de Teresa, las cuales se aproximaban más a las de los modelos de Botero, 130-150-140, pero aún así ella se mostraba feliz y jovial, porque su hallazgo iba a dar mucho que hablar, y posiblemente supusiera para ella la tan ansiada inmortalidad.
 Dibujo: Francisco Atanasio Hernández
            Y no era para menos, la Santa, acababa de encontrar la clave del misterio de las tres marías, pues todos los testimonios escritos, de la amplísima documentación que había consultado en su ya larga y hasta ahora ingrata labor de altruista investigación, le confirmaban con certidumbre meridiana, la veracidad de los principios rectores de la doctrina que desde hacía mucho tiempo venía propagando entre sus fieles seguidoras, en su abnegada actividad apostólica. Y es que, la primera mujer que se entregó a la lucha, cuerpo a cuerpo, y en todas las posiciones conocidas e inimaginables, contra el poder omnímodo de los hombres, fue una tal María, aunque eso sí, aún no había conseguido  saber a ciencia cierta, si se trataba de aquella María que anunciaba las sabrosas galletas María, y que en su día llamaron María la Portalera, o María la de las Madalenas, más conocida como María Magdalena en círculos femeninos, por su amplísimo historial de renuncia y dedicación, e incluso se especula con la posibilidad de que se tratara de una tal María Mariguana, como se la conocía  por entonces a ésta,  porque al parecer padecía potentísimas obnubilaciones orgásmicas en el acto. No obstante, la Santa, aún no había dado por concluidas sus investigaciones, y continuaba estudiando la calavera de María, y lo que quedaba de algo parecido a un rudimentario preservativo de esparto picado, hallado entre los restos óseos de las entrepiernas del cadáver en cuestión, encontrado en las prospecciones que la misma Agrupación Pastoral de Mujeres de la Magdalena venía llevando a cabo en el conocido Patio de los Olivos, propiedad de ella misma. 
            Por eso, la Santa, se sentía muy molesta con los arqueólogos del lugar que le tomaban el pelo, menospreciando su trabajo de investigación y sus sabias deducciones. Pero ella insistía en que, ni mucho menos, se podían desdeñar sus grandes conocimientos sobre las gentes de aquellos tiempos, de hecho, el hallazgo del preservativo de esparto picado no era un caso aislado, porque había que recordar aquel otro hallazgo de un rótulo en granito en el que se podía leer: “FÁBRICA DE CHUBASQUEROS DEL PITO”. Y que dicho sea de paso, fue la causa que motivó a tantos tragaldabas, de esos que siempre están al acecho para traducir en votos, sus gestas sociales con el bolsillo de todos, para apoyar económicamente sus investigaciones, a pesar incluso, de la abierta oposición del Colegio de Arqueólogos, que pretendía entrar allí ¡en propiedad particular, tú!, a realizar las prospecciones y los análisis que consideraran necesarios. Por lo tanto, era inevitable relacionar ambos asuntos, porque todo ello, venía a confirmarle las sospechas de que ya por entonces existían controles de natalidad, y una industria adecuada a las necesidades y a las posibilidades de la sociedad de su tiempo, así lo demuestra la documentación, y otros testimonios encontrados hasta la fecha.
-Aquellos sí que eran hombres inteligentes. Entonces deseaban a las mujeres entradas en carnes como yo, y no flacuchas como las prefieren ahora  -murmuraba con cara de nostalgia.
            El fervoroso ingenio de la Santa, parecía tener respuestas para todo, incluso había elaborado una teoría sobre la evolución del preservativo a lo largo de la historia, -que ella deseaba poder publicar algún día en un libro memorable- según ésta, el primer condón conocido era precisamente este de esparto picado, de muy larga tradición entre nuestros ancestros. Posteriormente, parece ser que los cristianos de las catacumbas, descubrieron la eficacia anticonceptiva de los preservativos de tripas de cabrito o de jabalí, aunque a decir verdad, parece ser que entre los antiguos fueron más aceptados los de tripas de cabrito por su mayor sensibilidad, de hecho, este condón supuso una auténtica revolución, porque en muy poco tiempo, no sólo desplazó totalmente al primitivo condón de esparto picado, sino que además, se puso de moda el cabrito, la carne de cabrito, los cuernos de cabrito, las patitas de cabrito, la piel de cabrito, etc. Las gentes más progresistas tomaron como mascota a un cabrito, para que nunca faltara en casa una de esas tripitas tan estimadas como necesarias, si bien, su fabricación tuvo que ser puramente artesanal y clandestina, pues su producción, venta y distribución, estuvo igual de prohibida y perseguida como los antiguos cristianos y su doctrina, aunque los más progres siempre supieron escaparse de las poderosas fauces de los leones. Pero la verdadera revolución de este popular producto, comienza en la primera mitad del siglo XVIII, con el descubrimiento de la vulcanización del caucho, que extendió por toda Europa la utilización de los primeros preservativos modernos, hasta la actualidad en que ya se pueden adquirir condones de diversa naturaleza, desde los de talla estándar hasta los de longitud y diámetro súper, o desde el condón de color a gusto del consumidor hasta los de sabor a manzana, naranja, frambuesa, cereza,  limón, etc. 
Los amplísimos conocimientos teóricos de la Santa sobre la historia, desarrollo, e incluso de la gran diversidad de calidades sobre el condón eran inigualables, sólo que hasta el presente, ningún hombre le había ofrecido la oportunidad de probar uno de ellos, así que, siempre que hablaba de condones terminaba proclamando con cierto orgullo su peculiar virginidad. 
            Singularmente humilde, siempre decía a sus muchachas que todos esos magníficos descubrimientos, nunca les tenían que hacer perder de vista la generosa misión que las había puesto en la senda del esclarecimiento del sagrado misterio.
            -De momento, es conveniente recordar que esta mujer fue un ejemplar único, hasta el punto, de que la mayoría de las polémicas que se han desatado, lo han sido, en torno a la difícil comprensión de su peculiar personalidad, tres historias diferentes para los restos de un solo cuerpo, y un único espíritu verdadero -decía jubilosa la Santa.
            -¡Los que hoy nos odian, mañana nos adorarán! No os quepa duda de que algún día, este pueblo, tendrá que reconocer el inmenso esfuerzo, los muchos sacrificios que nos ha supuesto la grandiosa obra  de desvelar uno de los más antiguos misterios de la humanidad. Ya lo estoy viendo, aquí mismo, en nuestro Patio de los Olivos, harán esculpir un grupo escultórico con tres imágenes femeninas que representarán a cada una de nosotras, y debajo un rótulo dorado que dirá, “A la eterna memoria de la Agrupación Pastoral de Mujeres de la Magdalena”.
 Dibujo: Francisco Atanasio Hernández
            El misterio estaba ahí, habían tres historias diferentes y el denominador común de un espíritu aventurero y combativo, que impregnaba hasta la médula las tres vidas del único esqueleto humano que podía sustentar la teoría elaborada por Teresa Casta Amedias, a partir de un texto biográfico de María -que sólo ella había visto- hallado entre los restos arqueológicos de la antigua biblioteca de Alejandría, y cuya autoría se atribuye a una tal Ambrosia Patraña -contemporánea de Judas Iscariote y Pilatos, se cree que es la escritora más antigua-, es cortito pero muy clarificador.

            María la Portalera, es la primera María que aparece en la biografía de Ambrosia Patraña, y al parecer, se la conocía así, porque entre otras virtudes, tenía la de conocer la vida y milagros de sus convecinos, hasta el punto de que disponía de un archivo, organizado en orden alfabético, de  todos y cada uno de los vecinos del pueblo, y contenía  nombre y apellidos, dirección, profesión, trabajo, ideología, gustos artísticos, tendencia sexual y vicios.
            En un principio, María y sus convecinas, aprovechando que sus respectivos esposos estaban enviciados en el casino y se pasaban la mayor parte del tiempo jugándose el dinero al julepe, comenzaron a matar el tiempo con un inocente juego al que llamaron “Plantar nabos en el bosque”. Y todos los días se iban a uno de los pocos vergeles que había por allí cerca a jugar con varios amigos del barrio, los cuales se turnaban con sumo placer en todo, incluso en la menos grata labor de garantizar el adecuado entretenimiento de los viciosos maridos. Todo sacrificio estaba bien empleado con tal de asegurar el placer y la tranquilidad colectiva.
            Pero esta María, tenía muchas más virtudes, y la mayor de ellas era su fanática afición a las lapidaciones masculinas -nunca asistía a las lapidaciones de mujeres-, de donde procede su obra más edificante, pues fundó la “Sección Femenina para la Lapidación Varonil”, con las otras dos inseparables vecinas de su mismo rellano. Instaló la sede social en una de las habitaciones de su propio domicilio, y según parece, salvo un corto período conflictivo, nunca faltó a una lapidación, y siempre lo hacía acompañada de sus dos abnegadas  discípulas y la pancarta de rigor que las identificara entre el mujerío, además de una buena selección de puntiagudas piedras en el zurrón, para la activa participación en el espectacular ajusticiamiento.
            Un día, las mujeres de la Sección Femenina para la Lapidación Varonil, pensaron que había llegado el momento, de que su perseverante e ingrata lucha por la defensa y mantenimiento de la más clásica de las tradiciones populares, obtuviera un reconocimiento de los poderes públicos, y creyeron que podían empezar por dejarles entrar gratis al recinto, pero el portero, que era un hombre sencillo y cabal que sólo quería cumplir con sus obligaciones a rajatabla, se negó rotundamente a ello, en tanto no recibiera instrucciones precisas que así se lo ordenaran, y entonces se enzarzaron en una agria discusión que pronto degeneró en un cruce de insultos, con resultado claramente desfavorable para los intereses del portero.
            -¡Vamos a casa! -dijo imperativamente María a las suyas.
            Cuando llegaron, se fue directamente a por su archivo particular, y buscó con manifiesta ansiedad la ficha de Rafael Izquierdo.
            -¡Aquí está!, ¿A ver qué tengo aquí?, ¡Caramba! Pues parece que no tiene nada importante en su historial.
            -Bueno y qué, María, tú nos enseñaste, que cuando el enemigo no tiene ninguna podredumbre que ocultar se le inventa, ¿o no es así?
            -Pues claro chicas, hasta ahí quería yo llegar, que sea él, si es capaz, quien demuestre que no es verdad lo que le vamos a imputar.
            Durante los cuarenta días siguientes, María y las suyas, estuvieron yendo a la puerta del lapidatorio a repartir panfletos y desplegar una pancarta que decía así: “PORTERO VIOLADOR QUEREMOS JUSTICIA”. El cuadragésimo día llegaron allí dos alguaciles muy serios, y después de leer una circular por la que se comunicaba que a partir de aquel momento y en adelante, la entrada al lapidatorio sería gratuita para todas las mujeres, detuvieron al portero y lo condujeron hasta el lugar donde iba a ser apedreado hasta la muerte, por un enfervorecido ejército de mujeres que clamaban venganza inmediata.
            Poco más se sabe, unos dicen que las luchas internas por el control de la dirección condujeron al grupo a su autodisolución, otros, que se incorporaron a un grupo más numeroso donde las tres amigas siguieron ocupando cargos de dirección en su Comisión Ejecutiva, los más, piensan que a María la Portalera la hicieron funcionaria, con la condición de disolver el molesto grupito.
Cannabis Sativa
            María Mariguana, era natural como la vida misma, como lo son los verdes campos, como lo son las montañas, los mares, los vientos,... Le gustaba la vida tal cual venía y apuraba cada instante como si fuera el último que le quedara por consumir. Todo lo verde lo escudriñaba con fervorosa devoción, todo lo verde lo disfrutaba con verdadera ansiedad.   Le encantaba recolectar amapolas y zambullirse lujuriosamente en el manto de colorados capullos que salpicaban los verdes trigales. Le gustaba perderse de cuando en cuando en lo más intrincado del bosque, para emborracharse de verdes y fantásticos sueños.
            Sin duda alguna, la mayor originalidad y contribución de esta virtuosa mujer, está en que fue la primera que ejerció un derecho fundamental, como el del trabajo, en pie de igualdad con los hombres. La oportunidad se le presentó un día que se encontraba en el bosque, fumándose unas hermosas hojas de cannabis, que ella misma recolectaba por allí, cuando llegó un fornido caballero montando un blanco corcel, y aprovechando que no se veía a nadie más por el lugar, sin cortarse un pelo, se bajó rápidamente del caballo y abrazando decididamente a María, le propuso hacer el amor allí mismo y en ese preciso instante, a lo que María no opuso resistencia alguna sino todo lo contrario, y retozaron y gritaron de placer en el mullido colchón de hojarasca, una vez, y otra, y otra vez más,... durante todo el día, hasta que estando fumándose uno de los liados de María, él pensó que era hora ya de echarle algo de alimento al desfallecido cuerpo, y la invitó a su rica mansión. Allí estuvieron recluidos largo tiempo, jodiendo y jalando cuanto tuvieron gana, pero el caballero se hartó de joder y jalar siempre lo mismo.
Amapolas
                -Oye María, ¿tú qué otra cosa sabes hacer bien?
            -Yo sé hacer muchas cosas, pero como me encantan las armas de fuego y el bosque, me gustaría ser guarda forestal.
            -¡Eso está hecho María! En adelante, te vas a encargar de guardar aquel bosque donde nos conocimos, y te asignaré el mismo salario que al guarda que tengo en el bosque de más al Sur. Allí te haré construir una cabaña y nunca me olvidaré de ti.
            El tiempo fue transcurriendo perezosamente entre los cuelgues de María y los polvos del caballero sobre la mullida hojarasca del bosque, que por cierto cada vez eran menos frecuentes. Pero María era una mujer de muchos recursos, y en despecho al manifiesto abandono del que estaba siendo objeto, creó un sindicato al que llamó “Comisión de Guardabosques”, y lo primero que le reivindicó al señor, fueron garantías sindicales para los del gremio, y licencias retribuidas para los representantes. Ya no tuvo tiempo de más, porque, sin saber cómo, se desató un descomunal incendio que calcinó todo el bosque, y con él se esfumó también todo vestigio posterior de María Mariguana.
Pozo artesano en las Escarihuelas.  Foto: Francisco Atanasio Hernández
            María Magdalena, es la mujer de la que Ambrosia Patraña habla más extensamente y con más precisión. Se pasaba el día trabajando de sol a sol,  en las cercanías de un pozo artesano que había en el borde del camino, para alimentar a su numerosa prole. Paseo para arriba, paseo para abajo, hasta que veía llegar a un posible cliente. Entonces se le acercaba despacito, y sacando pecho le tentaba palpándose los senos hacia arriba.
            -¿Oye mozo, quieres beber de estas fuentes?
            -Claro que sí, pero, ¿cómo te llamas hermosa?
            -No te preocupes, ya verás como cobro menos de lo que me merezco.
            Y lo conducía zalamera hasta una pequeña cueva que había en la rambla cercana, donde vendía amor a los necesitados. Así, una vez, y otra, y otra vez más, y un día, y al otro, y todos los días del año se corría como una jibia por el ramblizo la virtuosa mujer.
            El inagotable manantial de generosidad de la Magdalena era todo un prodigio. Allí fueron expresamente, a beber de las fuentes de la Magdalena, hombres llegados de muy lejos, y de muy diferente naturaleza, y a ninguno le faltó nunca su relajante sorbito de amor a un precio  realmente asequible.
            Un día de esos, pasaba por allí un rico mercader y pensó descansar un rato mientras abrevaban los animales de carga, cuando se percató de la presencia de la hermosa María apoyada en el brocal del pozo, y entonces decidió echar una cana al aire, pero por lo visto echó muchas más de una, porque estuvo con María siete días y siete noches, al término de los cuales, le propuso un lucrativo negocio.
            -María, si tú quisieras, podríamos hacernos de oro. Yo te construyo, aquí mismo, un edificio de dos plantas con veinte o treinta habitaciones, y un bar recreativo que sirva a los viajantes de lugar de ocio y distracción, y tú te encargas de que estén bien atendidos.
            -Pero un negocio así supondría dedicación plena durante las veinticuatro horas del día, y serían necesarias más personas para atenderlo.
            -Efectivamente, pero de su dotación humana y organización práctica del trabajo te  encargarías tú, y los beneficios los repartiríamos a medias.
            -Me parece bien, si tú pones el dinero yo me encargo de lo demás.
            -Entonces no se hable más y manos a la obra.
            Un mes más tarde se inauguraba el “Hostal de la Magdalena”, y aquel mismo día comenzaba a dar suculentos frutos, el intenso trabajo al que habían estado sometidas las 16 mujeres -15 contratadas y la propia María-, para calmar la insaciable sed de los beduinos.
            Mucho tiempo después, una de las chicas, contrajo una extraña enfermedad venérea y no se pudo hacer nada por salvar su vida, y luego comenzaron a caer enfermas, una tras otra, todas las demás mujeres, incluida la propia María Magdalena, y aquella especie de plaga, empezó a diezmar el ejército de mujeres y la clientela, y llamaron a un reputado curandero, pero desconocía el remedio para combatir la rara enfermedad.
            Desesperadas como estaban, con el negocio cerrado, esperaban resignadas el desenlace final de cada una de ellas, cuando llegó por allí un hermoso joven que dijo conocer el remedio para su enfermedad.
            -Si os arrepentís de vuestro pecaminoso pasado sanaréis de inmediato.
            -¿Quién eres tú, para ofrecer tanto por tan poco?
            -Yo soy el profeta Tutías y si confiáis en mí seréis recompensadas.
            -Bueno chicas, como no tenemos nada que perder podemos arrepentirnos, y a ver qué pasa.
            -De acuerdo, de acuerdo -dijeron todas a una.
            -Entonces, durante siete días tenéis que beberos, cada una, un vaso de este brebaje que os he preparado. Y ahora, decid todas conmigo: “Yo me arrepiento de todos mis pecados”.
            Y cuando el profeta terminó de murmurar las últimas palabras mágicas, que seguían a las anteriores, se fue de allí sin más.
            Siete días y sus correspondientes bebedizos después, aquellas mujeres recuperaban su salud y sus muchas ganas de vivir.
            -¡Milagro!, ¡Milagro! -gritaron todas.
            En aquel mágico momento, María Magdalena y sus muchachas, juraron servir en cuerpo y alma al profeta, y transformaron el burdel en un santuario, en honor de Tutías, y un obligado lugar de peregrinación anual para las fieles devotas de la doctrina feminista de las Mujeres de la Magdalena.

Un día de aquellos que esperaba encontrar su colosal e inmortal foto en la portada de los periódicos más importantes del país, y pasar a la posteridad con el reconocimiento social de su generosa aportación a la ciencia, a la teología y al feminismo sobre todo, la Santa, se levantó muy tempranito, como casi siempre, porque ella decía que “A quién madruga Dios le ayuda”, y adormilada como iba pasó por el kiosco de José y pidió su periódico, se lo metió bajo el robusto brazo izquierdo, -porque ella era diestra, eh- mientras sacaba dinero del monedero para pagarlo. Así llegó al “Bar Estupefacción”, del que era cliente habitual, buscó su mesa favorita y gritó:
-¡Pepe, lo mío!
-Enseguida va.
Y con toda tranquilidad, se dispuso a esperar el servicio, mientras miraba curiosa por la ventana a la gente que pasaba de un lado para otro a toda prisa y se dijo,
-Yo no sé cómo alguna gente puede derrochar tanta energía antes de desayunar.
En ese preciso instante hacía acto de presencia el camarero cargado con un vaso de café con leche de un palmo y dos raciones de porras, que casi no llegaron a emparentar con la mesa, porque antes, cuando aún no habían llegado a su destino, ya le había echado la mano al plato.
-Que le aproveche señorita -le dijo el camarero.
-Gracias -respondió la Santa, con la boca llena de un apetitoso churro.
Cinco minutos después, el superdesayuno, había sido trasegado a sus sebosos michelines.
-Bueno, ahora ya se puede incluso pensar.
            Cogió el periódico y comenzó a leer el titular.
-El profesor Saturnino, califica de fantasmada esperpéntica el supuesto descubrimiento de los restos de María, puesto que este esqueleto, tiene exactamente cien años nada más. ¿A saber de dónde habrán sacado esos huesos? Por lo tanto, añadió, esa tal Teresa que se atribuye la gesta científica, es tan sólo una farsante embaucadora, porque no está cualificada para tales investigaciones, ya que el único título académico que posee es el de, Certificado de Estudios Primarios, que como también se ha podido comprobar, le fue expedido hace dos años sin que conste en ningún centro de estudios la realización del preceptivo examen de aptitud.
            -Este periódico ha tratado de ofrecer la opinión de la señorita Teresa Casta Amedias, pero no ha sido posible dar con su paradero.

            La Santa, realizó una extraña mueca con la boca, y en el mismo instante en que movía sus grasientas caderas para acomodarse, se escuchó el fuerte chasquido de la silla de madera al romperse, e inmediatamente, retumbaba en el recinto el estrepitoso golpe de sus inmensas nalgas y todo lo que arrastraban consigo en el enlosado suelo, y allí se quedó, con el culo al aire, unos interminables segundos, en los que pensó en la poca educación y las malas entrañas que tenía alguna gente, que en lugar de ayudarle a levantarse se reían de ella.
 Dibujo: Francisco Atanasio Hernández

Fuentes

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. Teresa Casta Amedias (sátira).
-Francisco Atanasio Hernández. Teresa Casta Amedias y otras minucias (conjunto de 11 relatos cortos)

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández.

Dibujos
-Francisco Atanasio Hernández.