sábado, 22 de octubre de 2016

LOS PARTIDOS CORRUPTOS SE ATRAEN Y SE RESPALDAN PPSOE

         Procuro limitar mi participación en asuntos políticos, pero después de escuchar a Rajoy defender la libertad de expresión de Felipe González me ha entrado el vómito, y no he podido evitar posicionarme ante la catarata de falsos demócratas, que han manifestado su rechazo a que los universitarios evitaran que Felipe González ofreciera una conferencia en las instalaciones universitarias. En todo caso, para mí los responsables del incidente son los que dirigen los centros educativos, porque si quieren educar a los jóvenes para la libertad, que es su obligación, lo primero que tienen que hacer es no llevar a sus centros personas desacreditadas, que han demostrado ampliamente que no son modelos precisamente.
            Pero antes de seguir quiero aclarar dos cosas, una es que no me debo a la disciplina de ningún partido o sindicato, es decir, mi opinión es libre e independiente, y la otra es que si algo me produce más repugnancia que Franco y los franquistas, es Felipe González y el felipismo, porque el primero carecía de ideología, pero González todavía se proclama Socialista.
 Dibujo: Francisco Atanasio Hernández
            Es lógico que tanto el derechista Rajoy como los mejores socios de González, Rubalcaba, Bono y Guerra, que formaron parte de los gobiernos del felipismo, y hace cuatro días apoyaron el supuesto golpe de estado en el PSOE, (yo creo que es una obra de teatro muy bien representada, que confirma que al PSOE lo único que le interesa son los sillones y los principios y la ética les importan un bledo), se hayan escandalizado porque los estudiantes no permitieron la presencia del ex-presidente Felipe González en los salones de la Universidad, porque creen, y con buen criterio a mi entender, que ese personaje no tiene nada bueno que enseñarles.
Sí, sus socios y Rajoy son coherentes por una vez en su vida, pues respaldan a alguien que piensa y actúa como ellos, ya que no hay que olvidar que si en algo se caracterizó el felipismo fue en prolongar la corrupción y extenderla a todas las instituciones del Estado, y las formas de gobierno franquistas, incluidas el terrorismo de Estado, durante los 14 años que duró su mandato supuestamente democrático.
            Felipe González que durante varios años había estado callado, porque le interesaba más consolidar su puerta giratoria y agrandarla si fuera posible, en estos últimos, ha vuelto a ser portada en los medios de comunicación en general, y no es casual, pues parece una actitud bien estudiada, ya que varias generaciones de jóvenes no tienen ni idea de lo que significó el felipismo para la democracia y los demócratas que no se sometían a su dictado, y por otro lado, la memoria es muy frágil.
 Dibujo: Francisco Atanasio Hernández
Poco después de ser legalizado, el PSOE renunciaba al Marxismo, y poco más tarde comenzó el recital de indecentes mentiras a la sociedad. Antes de llegar al gobierno se declaraba contrario a la OTAN, pero enseguida que llegó a él se declaró partidario de formar parte de la alianza bélica y poco después, durante la campaña para el referéndum que se realizó para el caso, tuvo que utilizar todo el aparato mediático que le apoyó sin reservas, por supuesto, sin reparar en medios, como la utilización del miedo y la mentira para conseguir el SI con el 52,5% de los votos.
Es preciso recordar que Felipe González llegó al Gobierno en 1982 con mayoría aplastante de más de 200 diputados, gracias a los más de 10 millones de personas que confiaron en el programa electoral del PSOE “Cien medidas por el cambio”, que incumplió casi en su totalidad. La mayor estafa democrática la realizaron los felipistas ofreciendo un programa fundado en promesas que no estaban dispuestos a cumplir.
            En aquel programa de las “Cien medidas por el cambio” prometía el PSOE que habría protección judicial frente a detenciones ilegales, y que evitaría los malos tratos o torturas a los detenidos, sin embargo, en 1983 sacó del viejo cajón del franquismo la Ley Antiterrorista “Plan antiterrorista ZEN”, le llamaron, con el Ministro de Interior José Barrionuevo al frente, falangista con carné socialista, que muchos años más tarde, sería condenado a 10 años de cárcel, por el secuestro perpetrado por los GAL en 1983 de Segundo Marey, súbdito francés, aunque solamente cumplió 3 meses, porque fue indultado por el Gobierno de Aznar. Los fascistas siempre estuvieron al quite, como en este caso.
Con la Ley Antiterrorista en vigor enseguida volvieron las técnicas terroristas del franquismo, torturas en los cuarteles y comisarías, desaparición de personas de forma extraña, y secuestros y asesinatos de militantes de ETA y también de inocentes como Santiago Corella “El Nani” (delincuente habitual que nada tenía que ver con ETA), o el caso de Segundo Marey, que tampoco era de ETA. Los enterramientos con cal viva, en lugares escondidos era el código de leyes que impuso el felipismo, ejecutado por personas de las Fuerzas del Orden público y delincuentes habituales. Oficialmente el número de asesinatos cometidos por el GAL está establecido en 28 personas, entre las que hay varias que nada tenían que ver con el terrorismo.
El felipismo transformó al sindicalismo moderno en un neoverticalismo fundamentalista, y a la mayoría de los sindicalistas en monaguillos multiusos, para los que, sin duda, va a ser difícil que San Pedro les abra las puertas de la Gloria, si de verdad hay justicia celestial.
 Dibujo: Francisco Atanasio Hernández
             Inadaptados y locos eran los calificativos más dulces con que se agasajaba a los pocos que se negaban a ser un fariseo más, y se atrevían a exigir su derecho a ser diferentes y a soñar en un mundo menos sucio del que se estaba mostrando. Durante mucho tiempo, la caza del soñador, se convirtió en una actividad lúdica digna sólo de los más añejos inquisidores y sus más aventajados discípulos, y después se iban a misa a pedirle crédito a Dios, y se confesaban y comulgaban y al día siguiente volvían al tajo a empezar de nuevo la cruzada.

Hasta 1989 no empezaron a emitir las T.V. privadas, cuya concesión también estuvo envuelta de no poca polémica y de un recurso de inconstitucionalidad, por entenderse que se atentaba a la libertad de expresión con la limitación a tres cadenas de T.V. privadas.
            El resultado de todo ello fue la concentración de los medios de comunicación en muy pocas manos, en detrimento de la libertad de expresión y de la veracidad informativa, pero eso al régimen felipista le venía bien. El Grupo Prisa obtuvo importantes e inmejorables concesiones, y por ello hoy, en lógica correspondencia sigue poniendo sus potentísimos medios de comunicación al servicio de la publicidad de su benefactor y le promueve conferencias como la reciente en la Universidad.

            Tengo que reconocer que después del larguísimo período en los que los supuestos gobiernos progresistas del PSOE, vulneraron tantas y tantas veces las leyes y la Constitución, que hoy la palabra “progre”, me produce escalofríos.     

            El paso del PSOE por el Gobierno de la Nación durante 14 años, propició que a este dilatado período político, por su forma autoritaria y personalista de gobernar, lejos del respeto y cumplimiento de la Constitución, se le denomine felipismo, y no como una forma peyorativa utilizada por los enemigos del PSOE, ¡qué más quisiéramos muchos ciudadanos de este País, que lo que sufrimos sólo hubiera sido el producto de un mal sueño!
            Es más, el PSOE, se ha transformado en el partido felipista por voluntad propia, porque aún hoy, sus estructuras siguen aferrándose al culto a la personalidad del líder que hizo de la picaresca, el principio básico del ascenso y la permanencia en el poder a costa de lo que sea.

            La desmedida ambición y falta de escrúpulos de sus dirigentes, no les importó utilizar cualquier medio con tal de poner a su exclusivo servicio, a la mayoría de la banca, a la mayoría de la prensa, a la mayoría de los jueces, y a los sindicatos mayoritarios, desvirtuando así el contenido social y democrático de la Constitución, y vulnerando también los derechos individuales de los ciudadanos.

            Hasta finales de los años ‘80, la tan deseada prensa libre dejó de existir, casi en su totalidad, y en su lugar se instalaron servicios de publicidad de las andanzas del Ejecutivo. La concentración de la banca y el control de esta por los felipistas, eliminó la competencia y los banqueros pasaron a ser los principales avalistas de las políticas antisociales de los gobiernos del PSOE. Una vez que los jueces empezaron a ser elegidos por los partidos políticos, el Poder Judicial, dejó de ser independiente, y el Estado de Derecho comenzó a ponerse en cuestión. A la golosina felipista, sucumbieron también los sindicatos mayoritarios y sus estructuras y funcionamiento se transformaron en una especie de neoverticalismo fundamentalista, al servicio exclusivo del poder político de turno.

            La concentración de los Poderes del Estado bajo el yugo de una sola formación política y la conversión de los más importantes medios de comunicación en simples prótesis del partido político que detentaba el poder, sin menospreciar, el inestimable servicio de contención de los sindicatos, definen el período de Gobierno del PSOE, como un régimen político, radicalmente alejado del mandato constitucional para cuyo respeto, cumplimiento y desarrollo democrático fueron elegidos y prometieron o juraron sus cargos públicos.
            No en balde, el felipismo, se caracteriza por contener todo lo esencial de la etapa superior del franquismo, en la que se incluye el partido único. Alfonso Guerra lo dijo así: “Fuera del PSOE no hay nada más que un desierto político”.
            Todas las sociedades desarrollan una cultura en consonancia con los regímenes políticos que les gobiernan, y la sociedad española no fue una excepción durante el régimen felipista.
            La cultura del pelotazo, extendida entre las clases populares se traduce en aquella conocida frase que justificaba a los delincuentes con denominación de origen, y que decía así “aquí se los lleva el que está en el sitio y el que no puede lo envidia”.
            La inexistencia de principios éticos y morales de muchos personajes que arribaron a la política, con el único propósito de sacarle el máximo de provecho personal, y el progresivo distanciamiento del partido del Gobierno a los valores ideológicos que su nombre indica, propició la entrada en escena de la figura del tránsfuga, que camuflados en las listas cerradas de las formaciones políticas, en muchas ocasiones adulteraron la voluntad de la ciudadanía manifestada en las urnas, porque esta especie de mercenarios, venden al mejor postor el escaño logrado en otra lista. Tal es así, que por esas fechas en ERC (Esquerra Republicana de Cataluña), se quedaron sin representación parlamentaria, por el transfuguismo de sus representantes, y también sucedió en I.U., los partidarios de la casa común de la izquierda en el cortijo particular del felipismo, protagonizaron un acto más de transfuguismo, de manera que los diputados y concejales que entonces se proclamaban del P.D.N.I., lo eran porque salieron elegidos en las listas de I.U., y el PSOE, los acogió en su seno con los brazos abiertos.
            Durante la transición se decía que la Democracia iba a propiciar la igualdad de oportunidades, la no discriminación, y la eliminación del enchufismo, pero la Administración del PSOE cambió de manos el enchufe y se quedó tan fresco. Se iban a abolir las listas negras del franquismo, y se cambió a los listeros que las realizaban, pero al contenido ideológico y nominal se le añadió una importante dosis de ensañamiento con los compañeros de viaje que no se sometían. La solidaridad fue sustituida por el individualismo más feroz, y la desconfianza se introdujo en el hombre de la futura sociedad del bienestar.
           Dice la Constitución que nadie será discriminado por razón de sexo, raza, religión, o ideología, y lo cierto es que, muchos inconformistas no fuimos quemados directamente, porque en las fábricas y oficinas están prohibidas las fogatas.
          Con el felipismo, la picaresca ascendió a la cúspide del poder de esta España nuestra y no hubo más putrefacción porque se quedaron sin materia orgánica.
            Yo ya no creo en la regeneración de la política, porque hasta ahora, ningún partido político ha mostrado sinceridad sobre sus intenciones a legislar para la regeneración de la vida de la casta española más podrida de todos los tiempos.
           
            Teniendo en cuenta que el felipismo convirtió la democracia en un montón de basura lo más seguro es que, toda o parte de esta especie protegida, se abstendrá en la investidura de Rajoy para que el Estado de la Corrupción continúe con el mismo vigor que hasta ahora.
Portada de mi libro "El conductor de ciegos pone su escuela en Moncloa"


Fuentes consultadas y /o utilizadas

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. El conductor de ciegos pone su escuela en Moncloa.
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres algunas historias pendientes.
-José Díaz Herrera e Isabel Durán. Los secretos del poder.

Prensa
-Diario 16.
-La Verdad.
-La Opinión.
-El Mundo.

Documentos
-Programa electoral del PSOE de 1982 "Cien Propuestas para el cambio".
-Francisco Atanasio Hernández. Artículos publicados en diversos medios.

Dibujos
-Francisco Atanasio Hernández.

lunes, 17 de octubre de 2016

JUEGOS Y DIVERSIONES DE NIÑOS Y ADOLESCENTES

          Cuando la máquina sustituye al hombre, éste deja de pensar y permite que lo haga otro por él que es mucho más cómodo que pensar por sí mismo. Esto y no otra cosa es lo que sucede con los bonitos juegos infantiles de la actualidad, deshumaniza a la esperanza del futuro, a la mayoría de los niños que no razonan, o piensan sólo para sí mismos porque escasamente se relacionan con los demás. Cada vez se funden más con la máquina y su sentido individual y mecánico de la justicia, que naturalmente cada día que pasa es más confuso y menos humano, como sin duda le corresponde a un cerebro sin sentido de la ética, de lo que es correcto y de lo que no lo es, por eso no es de extrañar que la mayoría de los jóvenes de hoy exijan de sus padres los derechos que son incapaces de exigir a sus explotadores, a cambio de ninguna obligación con ellos, y que a la vez carezcan de la conciencia que generaciones anteriores tuvieron de honrar y respetar a sus padres por encima de egoístas vanidades y olvidos sin sentido de los principios más elementales de la moral. Entre gran cantidad de los jóvenes de hoy hay una frase que muchos de ellos utilizan con frecuencia para chantajear a sus progenitores, y que en buena medida sintetiza los escrúpulos de los que las emplean “Yo no pedí que me trajerais al mundo”.
Bailando la trompa o peonza. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Posiblemente, haya quien piense que no se debería caer en la tentación de comparar los juegos de otros tiempos con los de hoy, sino únicamente rememorarlos, pero antes sería preciso reconocer que la infancia es un tiempo irrepetible que hay que tratar debidamente, y que los juegos de cada época tienen un encanto especial y único.
            Sin embargo, sí que es inevitable destacar el carácter más colectivista de los juegos de otros tiempos, más solidarios, e incluso, por qué no decirlo, más originales y más humanos que los mecanizados e informatizados de hoy, que sólo promueven el individualismo y la insolidaridad. Pero además, es incuestionable que la infancia es una etapa crucial de la vida que tiene que servir para que la gente aprenda a relacionarse con los demás, y si los críos llegan a casa y se meten en el ordenador, en las vídeo consolas o en la game boy, pierden la oportunidad de jugar con los de su edad en el momento que les corresponde, y como consecuencia no aprenden a relacionarse y a divertirse.
            Hubo un tiempo, en que la mayoría de los chiquillos carecíamos de juguetes para jugar, y si queríamos hacerlo, teníamos que construírnoslos nosotros mismos o nuestros padres, o juntar chatarra para cambiársela al trapero, y en todo caso, había que aguzar el ingenio si queríamos divertirnos. Espadas de madera para jugar a corsarios y espadachines, arcos y flechas para jugar a indios, pistolas para jugar a pistoleros, etc.
           Los juegos de críos y crías juntos estaban muy limitados en general, porque ellas eran educadas para una función en la vida, y ellos para otra muy distinta, y esa diferencia se manifestaba en todos los órdenes de la vida y en los juegos igual, así que, los niños jugábamos con los amigos del género masculino y las niñas con sus amigas femeninas.

Las guerrillas.
En los años cincuenta era habitual entre los críos, organizar batallas campales entre barrios rivales, como podía ser Alumbres contra Los Partidarios y La Esperanza, o los del Zaraiche contra los del otro lado de la rambla. Por lo general, siempre se acordaba que la guerrilla sería en un lugar concreto a la salida del colegio,  en el molino, o cerca del Levita, o al lado de uno de los montículos cercanos, y los primeros que llegaban tomaban las mejores posiciones. Cuando unos y otros se encontraban en sus puestos, empezaba la batalla campal a pedradas, que eran lanzadas contra el “enemigo”, con hondas, o con la mano, si el grupo que ocupaba la mejor posición era capaz de repeler el ataque se adjudicaban la victoria, pero si eran expulsados del lugar, el ejército ganador era el que conquistaba el lugar.
Terminada la contienda, todos volvían a ser los mismos amigos de siempre, y al rato ya estaban jugando a otra cosa. Era un juego más y como tal lo asumían los chiquillos.

            Las trompas.
           Juego colectivo al que se jugaba con mucha frecuencia era a las trompas (peonzas), con una de ellas castigada, la cual si no era sustituida por otra que lo mereciera, iba siendo empujada por los “caponazos”, que le daban los críos con sus trompas hasta el pozo de la rambla, o una de las innumerables gateras que daban a los patios del vecindario. A veces, la trompa castigada no llegaba a su destino, porque era partida por el certero “puazo” de una de las que la conducían a base de capones.
Trompa o peonza y su piola. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El secreto para bailar bien las trompas estaba en liar la cuerda bien apretada, y después lanzarla con fuerza sin soltar la piola, la cual debe de estar bien sujeta entre el dedo pulgar y el índice. Luego, hay que saber cogerla del suelo con la mano sin que se pare y voltearla para golpear con fuerza la trompa del contrario.

            El caliche.
           Éste era un juego de jovencitos y mayores, que reunía varios jugadores y muchos espectadores a su alrededor, y donde se jugaban algunas monedas. La postura de cada uno de los jugadores se disponía una encima de la otra en lo alto de una pieza cilíndrica de madera llamada caliche. Se jugaba con tres piezas circulares de hierro que se llamaban “moneos” y se tiraban a darle al caliche, de manera que ganaba el jugador que tuviera la habilidad de golpearlo y quedaran las monedas más cerca de los “moneos” que del caliche.

            El chinchemonete.
         Para este juego, se empleaban dos grupos de tres o cuatro chiquillos cada uno, y se iniciaba echando a suertes quien era el perdedor por medio de una “china” escondida en la mano cerrada, perdiendo aquel que señalaba la mano que tuviera la china. El más fuerte del grupo perdedor se doblaba cara a la pared o se agarraba a las rejas de una ventana, y a su cintura se agarraba otro también doblado con la cabeza escondida entre las piernas del primero y detrás de éste otro igualmente y en idéntica actitud el último.
            El grupo que tenía que saltar sobre ellos decía entonces:
- ¡Chinchemonete!
- ¡Arriba y tente! - contestaban desde el otro lado.
Entonces empezaban a saltar, uno a uno, los del grupo ganador sobre los que se encontraban agachados, de manera que el primero que saltaba tenía que procurar hacerlo sobre la espalda del que estuviera más cerca de la pared, con el fin de dejarle sitio a los que saltaran después, y además todos tenían que mantener el equilibrio y no caerse de encima del que tuviera debajo, porque con que se cayera uno solo perdía todo el equipo. 

Las cometas.
Este era un pequeño artilugio de papel, montado sobre un armazón de  medias cañas ensambladas con hilo bramante, cuyo contorno también estaba recorrido por hilo uniendo las puntas de las cañas. Y sobre éstas, el papel recortado se pegaba con harina de trigo y se fijaba a los hilos del contorno con un doblez también pegado con harina, y para evitar que se rompiera a los primeros golpes de viento se le pegaban por detrás unas trabillas de papel sujetando el de la cometa a las cañas.

Después sólo faltaba un buen ovillo de hilo para volarla lo más lejos posible, y una buena cola de trapos que mantuviera en equilibrio a la cometa, y por supuesto, viento suficiente, ni mucho ni poco.
El tiempo más apropiado para volar las cometas era el otoño y la primavera, entonces se veía a los críos volar sus barriletes, bacalás, o estrellas, hacia el firmamento, y por medio del hilo se le mandaban “correos”, que no eran más que papelitos con un agujero en el centro para que el papel entrara en el hilo, luego la fuerza del aire le hacía llegar hasta la cometa.
Cometa. Elaboración artesanal y foto: Francisco Atanasio Hernández 
            El aro.
            Era un juego de niños para el que se utilizaban diversos materiales. Se podía emplear la rueda de una bicicleta sin cubierta ni cámara a la que se le quitaban los radios, o un alambre de acero circular, con los extremos soldados, de suficiente sección y rigidez como para que no se doblara al primer bache o piedra que pillara en el camino de las veloces carreras que iban a imprimir sus conductores. También se necesitaba un guiador, que no era nada más que una varilla de alambre, en forma de “U” en el extremo que iba a ir en contacto con el aro, y una prolongación recta de éste que llegara hasta las manos del crío sin necesidad de que tuviera que doblarse o perder la verticalidad para dirigirlo y frenar cuando fuese necesario, y podía llevar empuñadura o no.
            Con el aro se iba a realizar los recados de mamá, y sobre todo se realizaban carreras entre los chavales, a ver quién era más hábil y veloz con el artilugio.  

Las bolas.
Ahora se les llama canicas, pero casi nadie juega con ellas, y entonces se podía elegir la modalidad a la que jugar. Unas veces se jugaba al pique y palmo, y otras al huevo, aunque éste solía terminar a golpes entre los jugadores, cuando uno de ellos se llevaba la bola del otro, gritando:
-¡Al güevo vale tó!
Canicas. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            El marro.
          No era más que un juego de persecución, en el que participaban dos grupos de niños que se disponían de espaldas a la pared de dos fachadas afrontadas, uno de los jugadores daba un golpe en la pared con el pie y salía corriendo, y de inmediato salía otro del equipo contrario en su persecución, si lo atrapaba quedaba eliminado, si no el que perdía era el perseguidor.

            A los caballos.
         Se jugaba por parejas, y uno de ellos hacía de caballo, mientras el otro hacía de jinete, éste último normalmente era el menos pesado y más ágil a la vez. Los “jinetes” subidos sobre sus “caballos” correspondientes se acercaban a sus contrincantes y procuraban desestabilizar al otro equipo haciendo caer al jinete de la montura, o a los dos.

            A la mula.
          Podían jugar varios chiquillos. Uno de ellos “amocaba”  (se agachaba doblando el tronco de manera que la espalda quedara más o menos horizontal al suelo), y siempre había alguno que le decía, “la cabeza pa la olla”, para que la escondiera entre los hombros. Apoyando las manos sobre la espalda del amocado, cada uno de los jugadores iba saltando cuando le correspondía y un par de pasos más allá se ponían en la misma posición que el anterior, para que los demás fueran saltando también sobre él, formando una cadena de saltos interminable, y aunque hay diferentes versiones, mientras saltaban decían correlativamente en voz alta, más o menos así:

            - A la una la mula.
            - A las dos la coz - a la vez que le daba una patadita en el trasero del amocado.
            - A las tres palique inglés.
- A las cuatro uñas de gato
- A las cinco salto corro y brinco.
- A las seis hacéis lo que queráis.
            - A las siete un cachete.
            - A las ocho un bizcocho.
            - A las nueve alza la bota y bebe.
- A las diez volvemos a empezar otra vez.

            La pillá.
       Era un juego en el que en principio se echaba a suertes quién se quedaba de perseguidor. Entonces el castigado elegía su víctima y corría a por él, pero en su carrera muchas veces cambiaba de objetivo, y si conseguía tocar a alguno de los jugadores, éste ocupaba su lugar, pero si no lo conseguía tenía que seguir ocupando el sitio del perseguidor hasta que consiguiera tocar a otro y se “quedara”. La velocidad y la resistencia aquí tenían mucha importancia.

            El pañuelo.
          Un juego sencillo y divertido tanto para niños como para niñas, pero cada uno con los suyos, los niños con los niños y las niñas con las niñas, que servía para mostrar la habilidad, los reflejos y la velocidad de los contendientes. Se formaban dos grupos de chiquillos/as del mismo sexo y uno de los jugadores se quedaba en medio de los dos grupos con un pañuelo cogido con una mano levemente de una punta, cuando se daba el aviso uno de cada grupo salía a toda velocidad hacia el lugar donde estaba el pañuelo, después de unos segundos de estudio de la situación y de las posibilidades de ganar, uno de ellos se atrevía a cogerlo y corría con él al lugar de salida, evitando en todo caso ser alcanzado por el otro que iniciaba su persecución sin dudarlo un instante, y el que no consiguiera su objetivo quedaba eliminado.

            El Rey-Hueso (yo lo conocí como regüello, quizás por deformación).
            Constaba del hueso de una articulación animal y una correa. Uno hacía las veces de castigador y los jugadores en círculo tiraban el hueso con la intención de que cayera sobre una de las partes planas, si caía de costado en cualquiera de sus dos posiciones, el jugador recibía un golpe en el culo o en la espalda con la correa, y si quedaba empinado recibía dos.

            El tallón.
            Dentro de un círculo se ponían las monedas que constituían las posturas de los participantes, y desde allí cada uno de los jugadores lanzaba una moneda hacia una raya previamente señalada en el suelo, y el que más acercara a ella su moneda era el primero en tirar. Ganaba aquel que consiguiera que su moneda se quedara dentro del círculo donde estaban las posturas.

            El bote en la ventana.
           Más que un juego se trataba de una de tantas travesuras que los jóvenes de todos los tiempos se han ingeniado para divertirse a costa de fastidiar a los demás. Un grupo de traviesos muchachitos o adolescentes, escogían uno de los lugares menos iluminados del pueblo, que por cierto abundaban por esas fechas, como la zona de las escuelas o del casino, y ponían en sus altas ventanas un bote lleno de agua, tierra, barro, e incluso orines si no había otro líquido, atado a un hilo o cuerda fina que se disponía lo más tirante posible atado a una piedra en el otro lado de la acera, por la que se esperaba que pasara la víctima, o alguien descuidado. Cuando esa persona pasaba por allí, si no veía el hilo tropezaba con él y como consecuencia le caía encima el contenido del bote, que dependiendo de la estación del año en que esto sucediera podía incrementar en más o menos docenas de insultos contra los anónimos autores, y en más o menos kilotones de mala leche al embromado/a, y más o menos ganas de coger a los/as bromistas por su cuenta, que sin duda se encontrarían por allí cerca divirtiéndose a su costa.
         Esta broma, algunos jóvenes se la dedicaban expresamente a algún que otro vecino en concreto, como podía ser el celador a la salida del casino.

           El canuto de caña.
        De cañas seleccionadas en los cañaverales de los alrededores se cortaba el espacio existente entre nudo y nudo para emplearlo a modo de cerbatana, y con los frutos granulados de los eucaliptos que se cogían en la carretera de La Unión, se utilizaban como proyectiles al soplar por una de las partes del canuto cargado con ese proyectil. Este instrumento servía tanto para entablar batallas entre los críos a la hora del recreo en el colegio, o en cualquier otro momento de ocio, como para la realización de travesuras, tales como dispararlo a la cabeza de alguien en el cine, o en algún otro lugar no apropiado.
Canuto de caña o cerbatana. Elaboración artesanal y Foto: Francisco Atanasio Hernández
            El tirachinas.
           Era un instrumento de mucha utilidad para los chicos de la época. Estaba formado por un trozo de rama de árbol o arbusto en forma de “Y” griega (las más estimadas eran de almendro o algarrobo), y dos gomas de igual largo que se sujetaban fuertemente en los extremos superiores de la “Y”, y entre las gomas, bien sujeto a ellas, un trozo de cuero para alojar las piedras que iban a servir de proyectiles. El extremo inferior de la “Y” era la empuñadura donde se agarraba con una mano el tirachinas y con la otra se estiraban las gomas lo suficiente como para que alcanzara el objetivo con la fuerza que se deseaba, se apuntaba al blanco y se soltaban las gomas, saliendo impulsada la piedra con fuerza por en medio de la horquilla.
Tirachinas. Elaboración artesanal y Foto: Francisco Atanasio Hernández
         Se empleaba especialmente para la cacería de gorriones y otros pajarillos, aunque también servía para las guerrillas, especialmente para las urbanas, o para ahuyentar a los gatos de la zona, y otras travesuras como la organización del “tiro a la bombilla” del alumbrado público, que el novio o pretendiente de alguna muchacha que vivía por allí no había roto todavía.

             La honda.
         Este antiquísimo instrumento utilizado por los pastores de todos los tiempos, a veces se ha utilizado también como arma. El pasaje bíblico en que el israelita David mata al filisteo Goliat de una pedrada en la frente lanzada con su eficaz y certera honda, es muy ilustrativa a este respecto. También los honderos de Baleares fueron famosos enrolándose como mercenarios de los ejércitos de Cartago y Roma.
        En Alumbres la han utilizado los pastores para acarrear sus ganados desde siempre, y los jóvenes hasta mediados de siglo, y bien entrados los años sesenta también la utilizamos con bastante frecuencia, sobre todo para las guerrillas, y especialmente por su alcance y rapidez de carga y disparo.
          La confeccionaba el propio interesado trenzando el esparto que se recolectaba en los montes cercanos, en los que tanto abunda esta gramínea. En mitad de la honda, se le hacía un ojal donde se colocaban las piedras, y al final de uno de los extremos se le hacía otro ojal por donde se introducía el dedo índice de la mano con la que se tiraba, con el fin de que cuando se disparara la honda ésta quedara sujeta al tirador y no saliera disparada también.
          Había quien hacía girar la honda cargada con la piedra sólo un par de veces alrededor del brazo, porque creía que así era más preciso, y otros la hacían girar sobre la cabeza varias veces porque creían que así la lanzaban con más fuerza y más lejos aunque perdieran algo de precisión.
Honda. Elaboración artesanal y Foto: Francisco Atanasio Hernández
          No obstante, y aunque no lo he tratado, entre otras razones porque se trata del deporte más popular, es inevitable recordar que el fútbol era el juego preferido por la mayoría de los niños y adolescentes de la época, y cuando no había suficientes jugadores para formar dos equipos, que sucedía casi siempre, entonces se jugaba con medio campo, de banda a banda, igual que el fútbol siete de la actualidad, solo que poniendo dos piedras por porterías, ya que entonces las de madera escaseaban.
           Se podrían recordar otros juegos como, a espadachines, a indios y vaqueros, a polis y ladrones, a los rompis, al abejorro, al agarejo, a parir la gata, etc., además de los que se practicaban en el ámbito familiar como el parchís o la lotería.
Cuadro de Brueghel el Viejo- Juegos de niños 1560

Fuentes consultadas y/o utilizadas

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres en el siglo XX.
-Francisco Atanasio Hernández. Lo que me quedó de Alumbre en el siglo XX.
-Grupo de Trabajo Stella Maris. Chuperete merenguete.

Cuadro
-Brueghel el Viejo. Juegos de niños 1560 (internet).

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández.

Memoria
-Francisco Atanasio Hernández. Mis recuerdos.

lunes, 3 de octubre de 2016

LAS AGRUPACIONES MUSICALES EN ALUMBRES

           Alumbres goza de larga tradición en el campo musical, de manera que se tiene constancia escrita de haber disfrutado de banda de música propia en distintos períodos de los siglos XIX y XX.
Archivo de Francisco Atanasio Hernández. Foto: Cortesía de José Martínez Ros
Archivo de Francisco Atanasio Hernández. Foto:  Cortesía de José Martínez Ros
        Antes de 1900, hay varias noticias que confirman la existencia de Banda de Música de Alumbres, aunque de corta duración. En 1874, en la crónica de la procesión de la Soledad desde la iglesia de Alumbres al Calvario de Cartagena, se menciona a una banda de música de Alumbres que la acompaña junto a una orquesta y coro, y en 1876 esa misma banda de música participa en la inauguración del primer casino del pueblo, cuyo presidente fue  Antonio Sánchez. También en 1885, hay una banda de música formada por “hijos de Alumbres” en las fiestas celebradas por terminación de la epidemia de cólera, y que al parecer no es la misma de antes.                                          
          Se diría que a las agrupaciones musicales de Alumbres les persigue el signo de la inestabilidad, y en 1903 se menciona a una “Banda de música que empieza a desarrollarse”, lo que significa que la anterior se habría disuelto.

         De la misma manera se tiene constancia de la fundación de una banda de música por la Sociedad de Fomento y Cultura Minerva a mediados de los años 20, y que a finales de esa década, hacia 1929, se formó una agrupación musical dirigida por Salvador Mercader en la que llegaron a participar un número aproximado de 30 músicos, pero duró poco tiempo, según parece por escasez de recursos económicos. En esta banda de música de Alumbres tocaron los músicos de la tierra siguientes: Salvador Mercader, Pedro Martínez Aranda, Juan Meca Mercader, Antonio y Domingo Ojados Sánchez, José Verdú, Fulgencio García Heredia, Pedro García Heredia, Juan Ros Ros, Antonio Martínez Sánchez, Tomás Egea, Patricio López Jiménez, Juan Expósito Camachos, Pedro Meroño Peñalver, Diego Montalbán Pérez y Pedro Pérez García.
           Después de la guerra, el reducido grupo que quedó volvió a reorganizarse y durante varios años estuvieron actuando en las Fiestas de San Roque, y en los diversos bailes que frecuentemente se organizaban en el pueblo, con instrumentos tales como el tambor, bombo, platillos, trompetas, saxofones, fiscornos, clarinetes, oboes, tubas y trombones.
Archivo de Francisco Atanasio Hernández. Foto:  Cortesía de José Martínez Ros
         Más tarde, en 1980 se fundó la Banda de Cornetas y Tambores de Alumbres, cuya iniciativa estuvo a cargo de Teodoro Egea García, Juan y Antonio Bermejo, Francisco Pérez y Andrés García aunque posteriormente atravesó por un largo período de oscuridad, durante el cual apareció en cortas etapas para volver a desvanecerse. Por esas fechas, Pedro Aranda Aranda formó un grupo de majorettes, que compartió actuaciones con la banda.
           Por esas fechas también sonaron en Alumbres las gaitas de Teodoro Egea.
         De hecho, a mediados de los años ochenta la banda se disolvió como un azucarillo, y volvió a dar señales de vida efímera en 1994, y nuevamente resurgió en 1998, para volver a evaporarse enseguida, hasta que hacia 2003 resurgía de sus cenizas como el Ave Fénix, pero fue algo así como un espejismo más, porque aún no habíamos terminado de restregarnos los ojos por el agradable asombro que nos producía su resurrección, cuando al poco volvió a desaparecer.

          La última etapa hasta la actualidad
         No obstante, en 2005, por iniciativa de Antonio Solano Hernández, José Martínez Ros, Carmelo Hernández Ojados y otros, se empezaron a dar los primeros pasos para la refundación de la banda de música y tenemos que congratularnos de que se consolidara y nos haya deleitado con sus marchas durante los diez años de su existencia.  
      Parecía lo mismo que en ocasiones anteriores, pero los objetivos de ésta sobrepasaban a las formaciones predecesoras. Lo primero que se hizo fue realizar un llamamiento a la población pidiendo su apoyo al proyecto y aclarando que se pensaba federar a la banda por los beneficios que podía reportarle, seguidamente se creó un fondo con ayudas de algunos establecimientos comerciales y aportaciones individuales de los promotores y futuros músicos de la banda. Se establecieron normas de funcionamiento comprometiendo a los músicos a cumplir con una mínima disciplina interna y  a la asistencia a ensayos y actuaciones, tanto a los mayores como a los menores de edad (en este caso  se comprometió a sus padres), se adquirieron instrumentos a cuenta de la organización,  mientras que la compra del vestuario correría a cargo de cada uno de los músicos, pero además se llevó a cabo la federación de la banda, con el principal objetivo de tener actividad la mayor parte del año entre ensayos y pasacalles, y a la vez contar con unos ingresos que permitieran disponer de algunos recursos económicos estables.
                                            Archivo de Francisco Atanasio Hernández. Foto:  Cortesía de José Martínez Ros 
          Entre finales de enero y principios de febrero de 2006 se aprobaron los Estatutos de la Asociación y se fundó la Banda de Cornetas y Tambores “San Roque”, cuya primera directiva estuvo compuesta por:
Presidente: José Martínez Ros
         Vicepresidente: Mariano García Escobar
         Secretario: Carmelo Hernández Ojados
         Tesorero: Sebastián Ardid García
         Maestro de la Banda: Antonio Solano Hernández
         Más tarde se incorporó como vocal Raúl Escobar García.
      Tenían necesidad de un local para ensayos, reuniones, oficinas y almacén, y como al lado del viejo polideportivo había construidas algunas salas que estaban infrautilizadas, se pidió a la Junta Vecinal que se las dotara de agua, corriente eléctrica, y aseos y se las cedieran para uso exclusivo de la banda. Pero además pidieron que se arreglara el exterior de acceso al polideportivo con bordillos y aceras, y que se colocaran focos exteriores con mandos desde el interior de las instalaciones, con el fin de utilizarlos en ensayos nocturnos. También pidieron que la carretera de acceso se señalizara como peatonal, y la verdad que fueron unos apuntes muy acertados, pues la zona hoy, está mucho más urbanizada y transitable.

Archivo de Francisco Atanasio Hernández. Fotos:  Cortesía de José Martínez Ros
           Al principio de su fundación se contabilizaron entre 50 y 60 músicos, y hasta su disolución  en 2015 superaban los 40, y los instrumentos con los que se contaba eran, cornetas llave, cornetas normales, cajas, timbales y bombos y en el variado repertorio musical que tocaba la banda se escuchaban, marchas militares, religiosas, pasodobles,… como La Lola, Al Paso, Himno Nacional, La Marcha de Boda, Himno de la Alegría, Pregúntame, Perdona a tu Pueblo, La Salve, Saeta, María del Carmen, La Barca, etc.
            Durante su existencia actuó en numerosos pueblos de la región y fuera de ella, en todas las fiestas de Alumbres, La Unión, Albujón, San Antón, Bullas, Murcia, Almanzora, y otros pueblos y ciudades.
         Hay detalles que definen más que ninguna otra cosa el carácter altruista, cultural y de puro divertimento de la Banda de Cornetas y Tambores de Alumbres, y es que aquí nadie cobra por el desarrollo de sus funciones, ni siquiera por enseñar a tocar los instrumentos, Salva Caparrós enseñaba a tocar la Corneta y José Martínez Ros el tambor, o por cualquier otra cosa, y además nadie pagaba cuotas por pertenecer a ella.
Archivo de Francisco Atanasio Hernández. Foto:  Cortesía de José Martínez Ros
            Parece que en los últimos tiempos ha vuelto a resurgir una Banda de Cornetas y Tambores en el pueblo, por lo que tenemos que congratularnos.
            De las agrupaciones musicales, sé además que en los últimos años actúa en el pueblo la Rondalla y Coro de Alumbres compuesta por personas mayores de ambos sexos.

Rondalla y Coro de Alumbres. Foto: Francisco Atanasio Hernández

Mi agradecimiento a José Martínez Ros, que no dudó en proporcionarme todas las fotos y documentos necesarios para este trabajo.

Fuentes

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres en el siglo XX.
-Francisco Atanasio Hernández. Lo que me quedó de Alumbres en el siglo XX.
-Juan Ros y Pedro Pérez. Cosas de Alumbres.

Documentos
-Acta fundacional de la Banda 2006.
-Estatutos de la Banda de Cornetas y Tambores de Alumbres 2006

Prensa
-La Voz
-El Eco de Cartagena.

Fotos
-José Martínez Ros
-Francisco Atanasio Hernández.