martes, 16 de mayo de 2017

LA SFC MINERVA CAMPEÓN DE PREFERENTE 2016-17

SFC MINERVA

PREFERENTE AUTONÓMICA TEMPORADA
2016-2017
Foto: Francisco Atanasio Hernández
                  INTRODUCCIÓN
            A veces, es difícil definir un momento de ilusión, un momento mágico, de embrujo, de euforia, de sensaciones indescifrables, de éxitos insospechados, y te pones blando sin saber por qué, ni qué hacer, ni qué decir, si reír, saltar o llorar, todo pasa por la cabeza en un instante de locura, porque has esperado tanto tiempo un momento parecido, que por más que te restriegas los ojos no terminas de creerlo, y aún pasará mucho tiempo antes de digerirlo en su totalidad.
            Si no fuera porque amo la vida tanto que no la cambio por nada, diría lo que los de mi generación y otras anteriores dejaron plasmado cuando algo les impresionaba hasta el punto que lo ha hecho este equipo conmigo, “ya me puedo morir tranquilo”. Yo quiero seguir viviendo y que sea por muchos años, porque quiero seguir disfrutando de los éxitos de la Minerva, y sufrir y llorar cuando haya que hacerlo.
Eso es lo que me ha pasado a mí en estos 5 años de existencia de la SFC Minerva, en los que he sido uno de los fieles aficionados y seguidores de la Minerva, y he tenido el placer y el privilegio de vivir éxitos unas veces, y sufrir decepciones otras, y escribir unas páginas, históricas ya, del equipo de mi infancia y juventud que me han hecho temblar de emoción.
           
En El Secante contra el Plus Ultra 12-2-2017.Foto: Francisco Atanasio Hernández
La temporada de Primera fue apoteósica pues no solo se proclamó campeón destacado, con ascenso a Preferente, sino que puso nuevos registros difíciles de superar en el futuro. Una temporada inolvidable para los que queremos a este equipo.
No obstante, la primera en Preferente, la de 2015-16, en que partíamos como novatos, fue también de un gran nivel pues tuvimos que superar numerosas dificultades ajenas al deporte y a nuestro club, y a pesar de todo llegamos a disputar la promoción de ascenso contra el Totana primero, y después contra el Algar, que fue quien finalmente se llevó el tan deseado ascenso.
La segunda temporada en Preferente, la actual, la de 2016-17 comenzamos con la convicción de que el fútbol nos debía una, y desde el principio estuvimos alternando la primera plaza con la segunda, hasta que en la jornada 15 nos hicimos con el liderato y ya no lo dejamos hasta acabar la temporada, 20 jornadas después, proclamándonos campeones en Mazarrón después de derrotar al Bala Azul por 2-3 en su feudo.
A todo esto es necesario precisar, que de este magnífico quinquenio deportivo, las tres últimas temporadas, hemos tenido la fortuna de tener un grupo de deportistas, basado fundamentalmente en los que formaron la plantilla de la temporada 2014-15 en la cual llegaron de la mano del entrenador Antonio Jiménez Madrid, y a los que se han ido sumando algunos jugadores en sustitución de otros, pero que tanto los primeros como los que se incorporaron después, han demostrado que aman el fútbol como excelentes deportistas que son, seguramente el mejor grupo futbolístico que ha defendido los colores de un equipo de Alumbres.
            Por todo ello, solamente me queda decir, gracias, gracias a todos, por todo lo que nos habéis dado, gracias por haber hecho realidad uno de los sueños de la mayoría de aficionados alumbreños y del mío en particular. Estéis donde estéis, vayáis donde vayáis, siempre tendré un recuerdo imborrable para vosotros, y os acompañará mi agradecimiento.

¡¡HASTA SIEMPRE AMIGOS!!
Ascenso a Tercera faltando 4 jornadas 9-4-2017. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            RESUMEN DE LA TEMPORADA
Esta segunda temporada en Preferente Autonómica se comenzó de modo muy parecido, a la anterior, de manera que en los primeros 10 partidos, la Minerva, siempre estuvo colocado entre los 3 primeros clasificados, y llevaba en su casillero 23 puntos, resultado de las 7 victorias, 2 empates y 1 derrotas, que hasta ese momento lucía orgulloso, y además se situaba en la cabeza de la tabla en solitario tras derrotar en El Secante al Balsicas, y curiosamente en las 10 primeras jornadas de la temporada anterior sumaba 20 puntos y también lideraba la clasificación.
No obstante, la temporada anterior fue diferente a la actual, pues tras la décima jornada se atravesó por un bache de resultados, mientras que en la actual continuamos en la brecha, aunque tengo claro que ninguna temporada es igual a otra, son mundos distintos, pues además de que participan nuevos jugadores, también se dan otras circunstancias que inevitablemente tenemos que valorar, como pueden ser los nuevos rivales, sus proyectos de futuro y su fortaleza, pero no nos equivoquemos, caben más posibilidades a tener en cuenta, unos deportivos y otros extradeportivos.
El caso es que en la onceava jornada, el empate de la Minerva en Esparragal sirvió para que el Bala Azul nos desplazara al segundo puesto, aunque nos mantuvimos ahí, al acecho, 3 jornadas más, para volver a tomar las riendas de la clasificación en la jornada 15, aprovechando los tres patinazos seguidos del Bala y nuestra goleada al Murcia City a domicilio, liderazgo que reafirmamos en la jornada 16 derrotando al Alquerías en su feudo, y colocándonos con 35 puntos, a tres del Bala y a 4 del FC Cartagena, lo que garantizaba que este año los rollos iban a saber más dulces que la Navidad anterior, y los íbamos a comer siendo líderes de la clasificación al final de la primera vuelta, pasara lo que pasara en el partido que teníamos pendiente con el Bala Azul y que se disputó el domingo 8 de enero en El Secante de Alumbres con resultado de empate 1-1.
En El Secante ante el Cartagena FC (Efesé) 2-10-2016. Foto: Francisco Atanasio Hernández
De los partidos más importantes disputados esta primera vuelta el del Cartagena FC en El Secante el 2 de octubre de 2016, fue uno de ellos.
Desde el primer momento, se observó que las intenciones de cada conjunto eran diferentes, pues mientras que la Minerva salió en busca de la victoria, el Cartagena puso el autobús y sólo buscaba el contragolpe. El equipo de Alumbres jugó más de una hora en inferioridad numérica y nunca dio la espalda al partido y luchó contra viento y marea, mientras que el contrario especulaba y defendía un injusto empate con el que se encontró por casualidad.
            Un fallo defensivo de la Minerva a los 2 minutos de juego, regaló el balón a Seve que adelantó a los visitantes, 0-1 y a partir de aquí el Efesé se limitó a perder tiempo descaradamente, incluso disfrutando de superioridad numérica desde el minuto 30 por expulsión de Franky. No obstante, el equipo de Jiménez insistió y en el 44, Mayor empataba el encuentro de penalti.
Tras el descanso, nada cambió el decorado, la Minerva empujaba y disfrutaba de ocasiones que no consumó gracias sobre todo al portero rival, y el Cartagena que se limitaba a esperar una fructífera contra que no llegó, pero al final se llevó un empate que no mereció.
Cartagena “B” y Minerva saludando al público 13-11-2016. Foto: Francisco Atanasio Hernández
El segundo derbi cartagenero se disputó el 13 de noviembre contra el Cartagena FC (Cartagena “B”), también en El Secante. El partido tuvo dos tiempos bien diferenciados. En la primera mitad se presenció un buen partido, sin dueño del balón, éste iba y venía de una a otra portería con mucha rapidez, aunque fue la Minerva quien dispuso de más ocasiones de gol y quien golpeó primero, que por mediación de José Alberto ponía el 1-0 a los 14 minutos, pero duró poco, pues en el 17 Pitu marcaba el empate 1-1, y cinco minutos después, en el 23 Juan Carlos marcaba en propia meta el 2-1. En el 30 Panocha ponía de penalti el 3-1, y en el 43 Pitu marcaba el 3-2 también de penalti muy protestado por los jugadores de la Minerva. Ya en este período, al árbitro se le calificó de parcial por perdonar dos tarjetas por lo menos a los jugadores del Cartagena.
A los 4 minutos de la reanudación Pitu volvía a marcar para el Cartagena poniendo el 3-3 definitivo en el marcador. Sin embargo, en esta segunda parte, el árbitro dio un recital de mal arbitraje que condicionó mucho el desarrollo del encuentro, porque solamente veía las faltas de la Minerva, y además su falta de equidad a la hora de juzgar, le llevó a castigar con tarjeta todas las acciones del equipo de casa, mientras perdonaba las del visitante.
Partido muy emocionante y muy disputado fue también el que se disputó contra el Bala Azul el 8-1-2017 en El Secante, en el que prevaleció el respeto de los contendientes, y donde brilló la estrategia como motor dinamizador de un encuentro igualado en todos los terrenos, y en el que ninguno de los equipos deseaba salir derrotado del choque, y de hecho terminó con empate a un gol.
Tan solo se llevaban 5 minutos de partido cuando el Bala se ponía por delante en el marcador por mediación de Santiago que aprovechaba un rechace en corto para marcar de tiro potente. El empate lo conseguiría Mario en el 25, rematando a gol un buen servicio de Panocha. La segunda parte ofreció algunas ocasiones de gol por parte de ambos conjuntos pero el resultado se quedaría como terminaron los primeros 45 minutos en empate 1-1.
El resumen de la primera mitad del Campeonato es muy clarificador para calificar con notable alto, el papel realizado hasta este momento por el equipo alumbreño, en el que sólo tiene un lunar, la derrota en Montecasillas. Es decir, de los 17 partidos disputados, 10 fueron victorias, 6 empates y 1 derrota.
Además, en la mitad del campeonato fuimos el equipo máximo goleador con 41 goles, nos mantuvimos entre los 4 menos goleados con 15, y a nivel individual hay que decir que contábamos en nuestras filas con el máximo artillero de la competición, Mario con 13 (aunque yo le llevaba anotados 16), pero este es un equipo, y también hay que contar con los 7 de José Alberto, los 5 de Joel, 4 llevaban Mayor y Panocha, Carri 3, y Tiko y Moha 1.
26-3-2017. Foto: Francisco Atanasio Hernández
La segunda vuelta se presentaba muy dura y muy interesante, pues había que tener en cuenta que en casa teníamos los compromisos más asequibles en teoría, pero teníamos que visitar los campos de equipos que en principio parecían tener aspiraciones de ascender, como son los dos de Cartagena, el Bala Azul, el Balsicas, Mazarrón, Molina y algún otro más.
Celebrando el gol de la victoria en el Gómez Meseguer 19-2-2017. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Aficionados alumbreños en el Ciudad Jardín de Cartagena 2-4-2017. Foto: Francisco Atanasio Hernández
            Hasta el inicio de la segunda vuelta nuestro equipo llevaba 10 jornadas sin perder, y continuamos la racha positiva hasta la jornada 25, y en ese trayecto se dejó patente la candidatura de la Minerva al ascenso consiguiendo 6 victorias, y un empate. El Secante continuó siendo un fortín, obteniendo la victoria en casa contra el Alcantarilla 1-0, el Lumbreras 3-0, Plus Ultra 4-3 y Montecasillas 2-1, y en los desplazamientos, el compromiso contra el Molina se saldó con un empate a cero, mientras que en las visitas al Jumilla y al Cartagena FC se cosecharon dos importantísimas victorias, 0-2 y 1-2 respectivamente.
            La segunda derrota de la temporada se sufrió en la jornada 25 en Mazarrón, en un encuentro que en el minuto 86 nos marcaban el empate de penalti 1-1 y dos minutos después el gol de la victoria para los mazarroneros 2-1. En dos minutos perdimos el trabajo de 85.
Para la historia quedaba una vuelta completa invicto para la SFC Minerva, el encadenamiento de 17 partidos sin perder, a lo que no obstante, habría que añadir, que a pesar de esta 2ª derrota seguía liderando el campeonato, a 3 puntos del 2º clasificado, el Bala Azul, y a 7 del FC Cartagena (Cartagena “B”).
Luego, en la jornada 26 se venció al Caravaca en El Secante 2-1, y en la siguiente en Balsicas se pudo ganar el partido, pero al final se quedó en empate y sumamos un punto que servía para seguir comandando la clasificación.
El Montecasillas llegó al Secante con intenciones de aguar la fiesta, pero la Minerva sabía que no podía fallar y lo derrotó por 4-2.
Pero el golpe de autoridad más importante de esta segunda vuelta, fue en la jornada 29 con la victoria a domicilio 2-3 en Ciudad Jardín contra el FC Cartagena (Cartagena “B”), el equipo que al principio de temporada se postulaba el preferido de la crítica deportiva de Cartagena, cayó derrotado por la Minerva.
Celebrando uno de los goles al Murcia City 9-4-2017. Foto: Francisco Atanasio Hernández
En la jornada 30, el equipo alumbreño se enfrentaba al Murcia City en El Secante, y goleó a su rival 3-0 para confirmar el ascenso a Tercera ante unos 400 aficionados que alucinaron enfervorizados ante su equipo, porque en 93 años de historia de la Minerva nunca antes había alcanzado una categoría nacional sénior, y eso que La Salle Minerva Juvenil en su dilatada historia de 27 años en la cumbre, se permitió ser el primer equipo de la Comarca de Cartagena en competir en Liga Nacional y División de Honor.
El equipo con la afición celebrando el ascenso a falta de 4 jornadas 9-4-2017. Foto: Francisco Atanasio Hernández
 El Alquerías hace el pasillo a la Minerva 7-5-2017. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Las dos jornadas siguientes nos tocaba disputarlas fuera de casa y de los 6 puntos en juego conseguimos sumar 4, un empate y una victoria. El encuentro contra Los Garres fue el más disputado y difícil y al final se consiguió un empate in extremis. Sin embargo, la emoción subió un grado tras la brillante victoria que obtuvimos en Abanilla, pues mientras tanto, el Bala Azul era derrotado por el Cartagena “B”, con lo que se nos brindaba la oportunidad de ser Campeones en el siguiente partido contra el Alquerías en El Secante.
Aficionados alumbreños en Balsicas 19-3-2017. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Se había cumplido el primer objetivo, el ascenso, ya sólo quedaba culminar la temporada con la posibilidad de ponerle la guinda al pastel siendo campeones en El Secante, sin embargo el Alquerías se lo puso difícil a la Minerva y hubo que darle la vuelta a un inesperado 0-2 con que concluyó el primer tiempo, y al final el empate 2-2, fue lo menos malo, por lo que hubo que esperar al último partido de la temporada contra el Bala Azul en Mazarrón. El empate nos daba el campeonato a nosotros, la derrota proclamaba campeón al Bala Azul.
Aficionados en el Estadio Playasol del Puerto de Mazarrón Foto: Francisco Atanasio Hernández
Con los dos rivales ascendidos a Tercera, los alumbreños esperábamos que fuera una fiesta deportiva fuese cual fuese el resultado en el Polideportivo Playasol del Puerto de Mazarrón, pero nos equivocamos, porque desde el principio los ultras (peña del Bala Azul) se posicionaron detrás de la portería de Kapote, profiriéndole insultos constantemente y gritando a coro “Puta Minerva”, “Minerva hijos de puta” y otros de contenido racista dedicados a Joel, nuestro jugador negro. Y nadie hizo nada para evitarlo, porque querían ganar como fuera, por las buenas o por las malas.
El comienzo del partido no pudo ser más fructífero para la Minerva, pues a los 3 minutos se adelantaba en el marcador por mediación de Mario que aprovechaba un balón en profundidad de José Alberto, y cruzaba el balón a la red ante la salida desesperada del portero. A los 5 minutos Joel se sacó un trallazo desde los 30 metros por el que nada pudo hacer el portero local 0-2. La verdad, luego siguió disfrutando de claras ocasiones de gol y si no se fue al descanso con un 0-4 a favor, fue porque faltó puntería.
Tras el descanso, nada más reanudarse el juego, el Bala marcó el 1-2 por mediación de Santi, pero en el 57 Joel conseguía su doblete y ponía el 1-3 de penalti, y el 2-3 definitivo lo marcó Diego en el 83. La mayor parte de la segunda mitad, estuvo dominada por el mal perder de los del Bala, que se dedicaron a dar estopa, y el árbitro, mucho peor que en el primer tiempo, en el que había estado muy permisivo con el juego sucio de los mazarroneros la terminó de liar. 
Campeon de Preferente después de derrotar al Bala Azul 14-5-2017. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Plantilla SFC Minerva 2016-17. Fotos y montaje: Francisco Atanasio Hernández
Directiva y Cuerpo Técnico. Fotos y montaje: Francisco Atanasio Hernández

Directiva
Presidente: José Ramón Doménech Medina
Vicepresidente: Manuel Tortosa Martínez
Secretario: Domingo Albaladejo Pérez
Tesorera: María José Pedreño Pérez
Coordinador Deportivo: Pedro Villada Martínez
Crónicas, prensa, fotos, y facebook: Francisco Atanasio Hernández
Vocales:
Pedro Valero Egea
Antonio Villena Hernández
Ginés Valero Martínez
Manuel Bru Navarro
Ana María Valero Calderón
Antonio Nicolás Andreu
Pilar Avilés Simón
Juan Antonio Rodríguez Martínez
      
Cuerpo Técnico
                              Director Deportivo: Manuel Tortosa Martínez
                              Cordinador Deportivo: Pedro Villada Martínez
                              Entrenador: Antonio Gabriel Jiménez Madrid
   2º entrenador: Miguel Gil Quintana
 Entrenador Porteros y Delegado Campo: Antonio del Campo García
   Utilleros: Pedro Valero Egea y Juan Antonio Rodríguez Martínez.
   Javier Sánchez de la Vega

Jugadores
                                   Raúl Muñoz Barceló (Barceló)
Adrián Aguilera Pérez (Adri)
Sergio Dato Méndez (Dato)
Mohammed Rguyeg Ourarhi (Moha)
José Alberto Sánchez Moreno (José Alberto)
Alberto Rivas Cayuela (Tico)
Jorge Martínez Asensio (Panocha)
Fernando Castillo Díaz (Castillo)
      Alessandro Vidal García (Aless)
      Vicente Molina García (Vicente)
      Francisco Moreno Hernández (Paco)
      Francisco Carrión Cañavate (Carri)
      Alejandro Villada Sánchez (Kapote)
      Sergio Mayordomo Javier (Mayor)
      Juan Fernández Ortiz  (Juan) –Causó Baja-
                                  Miguel Martínez Montesinos (Litos)-Causó Baja-
 Mario Solano Nicolás  (Mario)
 Juan José Gris Lozano (Juanjo)-Causó Baja-
 Francisco Carrillo Rosillo (Franky)
 Alfonso Javier Martínez Paredes (Alfonso)
 Joel Quinto Brand (Joel)
Sergio Ruiz Barcelona (Tito)
José Manuel Alfaro Lisón (Alfaro)

RESULTADOS DE LOS PARTIDOS
1ª-28-08-016-Alcantarilla FC 1-SFC Minerva 3 (Carri 1; Mario 1; Joel 1)
2ª-04-08-016-SFC Minerva  3 -CF Molina 0  (Carri 1; Mayor 2)
3ª-11-09-016- Lumbreras 0-SFC Minerva 6 (Mario 2; José Albert 1; Moha 1; Joel 1; Tiko 1)
4ª-18-09-016-SFC Minerva 6- Jumilla CD 3 (Mario 3; José Alberto 1; Panocha 1; Joel 1)
5ª-25-09-016-CD Plus Ultra   0  -SFC Minerva 0
6ª-02-10-2016-SFC Minerva 1-Cartagena FC 1 (Mayor 1)
7ª-09-10-2016-Montecasillas CF 2-SFC Minerva 0
8ª-16-10-2016-SFC Minerva 3-Mazarrón FC 0 (José Alberto 1; Joel 1; Carri 1)
9ª-23-10-2016-AD Caravaca  0 -SFC Minerva 1 (Mario 1)
10ª-30-10-016-SFC Minerva 2-Balsicas Atl. 0 (Mario 1; José Alberto 1)
11ª-06-11-016-CD Esparragal 2-SFC Minerva 2 (Panocha 1, Mario 1)
12ª-13-11-016-SFC Minerva 3-FC Cartagena 3 (José Alberto 1; P.P. 1; Panocha1)
13ª.-20-11-016-Murcia City 1-SFC Minerva 5 (Mario 3; Joel 1; Mayor 1)
14ª.-27-11-016-SFC Minerva 1-UD Los Garres 1 (Mario 1)
15ª.-04-12-016-SFC Minerva 3-UD Abanilla 0(P.P 1; Mario 2)
16ª.-11-12-016-AD Alquerías 0-SFC Minerva 1 (Panocha 1)
17ª.-08-01-017-SFC Minerva 1- CD Bala Azul 1 (Mario 1)
18ª.-15-01-017-SFC Minerva 1- Alcantarilla FC 0 (José Alberto 1)
19ª.-22-01-017-CF Molina 0-SFC Minerva 0
20ª.-29-01-017-SFC Minerva 3-CD Lumbreras 0
21ª.-05-02-017-CD Jumilla 0-SFC Minerva 2 (Panocha 1; Tiko 1)
22ª.-12-02-017-SFC Minerva  4-CD Plus Ultra 3 (J. Alberto 2; Moha 1; Tiko 1)
23ª.-19-02-017-Cartagena FC 1-SFC Minerva 2 (Joel 1; José Alberto 1)
24ª.-26-02-017-SFC Minerva 2-Montecasillas 1(Dato 1; Carri 1
25ª.-05-03-017-Mazarrón 2-SFC Minerva 1 (Mayor 1)
26ª.-12-03-017-SFC Minerva 2  -AD Caravaca 1 ( Dato 1; Moha 1 )
27ª.-19-03-017-Balsicas At. 1  –SFC Minerva 1 ( P. P. )
28ª.-26-03-017-SFC Minerva 4  -CD Esparragal 2 (Franky 2; Joel 2)
29ª.-02-04-017-FC Cartagena “B”2  -SFC Minerva 3 (Vicente 1; Joel 1; Panocha 1)
30ª.-08-04-017-SFC Minerva 3 -Murcia City  0 (Joel 1; Panocha 1; Dato 1)
31.-23-04-017-UD Los Garres 1  -SFC Minerva 1 (Alfaro 1)
32.-29-04-017-UD Abanilla 1-SFC Minerva 2 (Moha 2)
33.-07-05-017-SFC Minerva 2-AD Alquerías 2 (Joel 1;Vicente1)
34.-14-05-017-CD Bala Azul 2-SFC Minerva 3 (Mario 1; Joel 2)

Al final de la temporada la SFC Minerva coronó su magnífica participación proclamándose Campeón de Preferente derrotando al Bala Azul a domicilio. De las 34 jornadas disputadas 22 fueron victorias, 10 empates y 2 derrotas, marcó 77 goles y le marcaron 34.
Los goleadores del equipo fueron: Mario 17; Joel 15; José Alberto 11; Panocha 8; Mayor 6; Moha 5; Carri 4; Tiko 3; Dato 3; Franky 2; Alfaro 1.
Clasificación final
PARTICIPACIÓN DE CADA UNO DE LOS JUGADORES EN LA COMPETICIÓN CON RESULTADOS PERSONALES DE GOLES, TARJETAS Y SANCIONES.
Nota: En la columna de partidos jugados no distingo entre completos y minutos disputados, y en cuanto a lo demás, disculparme si contiene algún error en los números expuestos, porque son datos que he recogido directamente en cada partido.
Nombre
Jugador
Partidos Jugados
  Goles Encajados
Goles Realizados
Tarjetas Amarillas
Tarjetas Rojas
Partidos Sancionados
Castillo
19
16
(1penal 3 Par)
1                 


Kapote
16
18

5            


Barceló
21


7
2
2
Adri
31


11

2
Moha
23

5
5                          

1
Carri
30

4
7                  
2
4
Paco
22


5               

1
Tiko
15

3
5             
2
3
Áless
30


2             


José Alberto
32

11
6                   
1
2
Mayor
30

6 (2 P.)
10              

2
Dato
32

3
4                 


Panocha
33

8 (3 P.)       
9                        

1
Franky
29

2
8              
2
3
Mario
26

17   hat trick 2
1                 


Alfonso
20


4
1
1
Joel
31

15    (2 P.)
7                          
2
3
Tito
27


6                           

1
Litos
6


2             


Vicente
9

2
2               


Alfaro
15

1
3



Jugadores de la SFC Minerva incluidos en el Once Ideal de Trecera:
Mario Solano Nicolás (Mario). 3ª-4ª-9ª-11ª-13ª-15ª-19ª jornada
              y-4ª-13ª-15ª jornada jugador de la jornada. Incluido en el Once Ideal de la Temporada, y Jugador de la Temporada.
Sergio Mayordomo Javier (Mayor). 2ª-3ª-6ª-8ª-15ª-22ª jornada. Incluido en el Once Ideal de la Temporada.
Jorge Martínez Asensio (Panocha) 16ª-20ª-21ª-29ª-30ª jornada. Incluido en el Once Ideal de la Temporada.
 Joel Quinto Brand (Joel) 13ª-28ª-33ª-34ª jornada. Incluido en el Once Ideal de la Temporada como suplente.
 Fernando Castillo Díaz (Castillo) 10ª-21ª jornada
José Alberto Sánchez Moreno (José Alberto) 18ª-23ª jornada
Francisco Cañavate Carrión (Carri). 2ª -24ªjornada
 Mohammed Rguyeg Ourarhi (Moha) 26ª-32ª jornada
 Alejandro Villada Sánchez (Kapote). 1ª jornada
Francisco Carrillo Rosillo (Franky) 28ª jornada


Fuentes

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. SFC Minerva 2012-2017 ¡¡La Tercera División es la próxima estación!! 
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres algunas historias pendientes.

Documentos
-Crónicas personales de todos los partidos.
-Encuadernaciones de cada temporada desde 2012 a 2021 en que dimití de mi cargo en el Club.

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández. Archivo particular en papel y digital de todos los partidos desde 2012 a 2021.

lunes, 1 de mayo de 2017

ALGUNOS DATOS DE LA HOYA

En los años 20 del siglo pasado, había en Alumbres varios equipos de fútbol que rivalizaban entre sí por disponer del conjunto de jugadores que más éxitos obtuviera y mejor representara al pueblo.
En este contexto hay que decir que por entonces coexistían en Alumbres sociedades obreras, como la Envidiable y la Sociedad de Fomento y Cultura Minerva, cada una de las cuales tenía su  equipo de fútbol.
La Envidiable disponía de campo de fútbol propio, al parecer de reducidas dimensiones, en La Hoya, en la Huerta del Rango, justo en la zona donde hoy están Los Chalet, aunque parece que no duró más de dos o tres años.
Fotos: Francisco Atanasio Hernández
Por otro lado la Sociedad de Fomento y Cultura Minerva, fundada en 1924, construyó su propio campo de fútbol “El Secante”, en el mismo lugar donde está desde hace ya más de 90 años, para que pudiera entrenarse y disputar encuentros su equipo de fútbol, el Minerva F.C.
Sin embargo, tengo una duda, y es que no he encontrado, ni documentos, ni testimonios que me aclaren en qué lugar del pueblo disputaban sus partidos los equipos anteriores a los años 20, aunque bien podrían ser en los mismos lugares mencionados, pues en los albores del fútbol alumbreño, allá por 1909, los cronistas, aunque no mencionaban el lugar, si que calificaban de “escasas dimensiones” el terreno donde se jugaban los encuentros.

En la Huerta del Rango o de Salud estuvo instalado un molino de extracción de agua, el menos antiguo de los tres que hubo en el pueblo, y desapareció con la construcción del grupo de viviendas conocidas como los Chalet.
                                                               Fotos: Francisco Atanasio Hernández
Antes de la construcción de los Chalet, La Hoya era un pequeño grupo de viviendas situadas cerca de la vía del tren Cartagena-La Unión, de hecho la estación de la FEVE, está a muy pocos metros del lugar, y para cruzar los raíles había un paso a nivel, que hace años se cambió de lugar y se puso al final del caserío en dirección a La Unión. Antes el paso a nivel era con barreras igual que el del Portazgo, y los atendía la misma persona poniendo cadenas que avisaban del paso inmediato del tren, en la actualidad el paso a nivel está dotado de señales fijas, acústicas y luminosas.
Foto: Francisco Atanasio Hernández
Detrás de la estación del tren de la FEVE destacan los restos de la mina Nuestra Señora de Las Mercedes, que entre otras utilidades, fue usada para desalojar el agua de las galerías de otras minas cercanas de la zona que frecuentemente se inundaban.
                                          Foto: Francisco Atanasio Hernández
EL CRIMEN DE LA HOYA
            Antonio Martínez López vivía en La Hoya, y venía todos los días a la fuente pública de agua del Taibilla, que había en la plaza del Colegio Nacional, a coger agua para su familia, y a la vez llenaba una botella que siempre llevaba encima para su consumo particular. Raramente se le veía hablar con alguien en el trayecto, se limitaba a saludar y muy poco más, quizás por la desconfianza que albergaba en su interior.

Según se decía por el pueblo entonces, ese hombre había estado en la cárcel después de la guerra, víctima  de un chivatazo de alguien que no lo quería bien, y que lo acusó de haber sido un sindicalista durante la República, cuya acusación al parecer carecía de fundamento, pero como los sicarios de Franco no se paraban a pensar si la acusación era cierta o falsa, se limitaron a detenerlo y a practicarle violentas sesiones de suplicios para conseguir, por la fuerza, una declaración de culpabilidad que justificara su detención y encarcelamiento, y si bien, en ocasiones como ésta, no acababan con la vida del acusado, podían terminar con sus facultades mentales deterioradas, y al parecer, es esto último lo que le sucedió al hombre del relato.

El día 1 de agosto de 1959, a media mañana, estábamos algunos críos en el colegio de Alumbres dando clases particulares con D. Miguel, maestro del centro, cuando se escucharon las detonaciones de varios disparos que procedían de la zona de La Hoya, todos los chiquillos alarmados nos levantamos de los asientos y fuimos a amontonarnos en las ventanas, pero el maestro puso orden enseguida y nos hizo volver a nuestro sitio, aunque él preocupado como todo el mundo, se fue de clase a ver si podía enterarse de la causa de aquellos tremendos estampidos.

            Mientras tanto los críos comenzamos a especular, unos decían que eran los maquis, otros que cazadores, otros que la guardia civil persiguiendo a unos delincuentes, etc. Después se supo que aquel hombre, que todos los días iba a llenar su botella de agua a la fuente pública de la plaza del colegio, en silencio, sin meterse con nadie, había sido muerto a tiros por un guardia civil, que todos los días, cuando pasaba por la puerta de su casa, acostumbraba a proferirle insultos dedicados a él y a su familia, y aquel día, el hombre, más molesto que de costumbre, hizo ademán de saltar el muro que separaba la vía y la carretera de su vivienda, pero aquel benemérito parecía haber estado esperando una oportunidad como aquella durante mucho tiempo, y sin pensárselo dos veces, le disparó varios tiros hasta matarlo. Según la prensa, un disparo le dio en el brazo y otros dos en el vientre.

            En el mes de marzo de 1960 se celebró un consejo de guerra contra el guardia civil J.G.G., aunque por lo que se murmuró por el pueblo con leves consecuencias para el guardia civil, pues fue trasladado a otro lugar.
                                                          El Noticiero 12-3-1960

Fuentes consultadas y/o utilizadas

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres en el siglo XX.
-Francisco Atanasio Hernández. Lo que me quedó de Alumbres en el siglo XX.
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres cien años de fútbol 1909-2009.
-Francisco Atanasio Hernández. Retazos de la historia de Alumbres.

Prensa
-El Noticiero.

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández. 

lunes, 17 de abril de 2017

EXCURSIONES Y PLAYAS


El singular entorno natural de Alumbres y el imparable progreso de la sociedad, propició que, poco a poco, se adoptara la sana costumbre de frecuentar algunos lugares de los alrededores, unas veces por necesidad, y otras para disfrutar de un rato de merecido ocio en el tiempo libre, especialmente en días señalados como festivos, u onomástica de un santo/a, por lo que durante mucho tiempo, tanto jóvenes como mayores dedicaron un día o unas horas, a la fusión con la naturaleza y la consiguiente diversión en familia o en grupos de amigos.
Así podemos destacar como lugares más frecuentados, El Canalote, Los Rincones, Sierra Gorda, Las Cuatro Fuentes, La Fausilla, Los Parales, Aguilones (la Cruz de los Caidos), puerto de pescadores de Escombreras, El Gorguel, o Las Playetas.

El día de La Candelaria.
Era un día que entonces se acostumbraba a ir de merienda al monte, y la gente de Alumbres iba a Los Rincones, Las Cuatro Fuentes, Sierra Gorda, La Fausilla y al  Canalote, a merendar y a coger palmitos.
Grupo de jóvenes de los años 60 en Sierra Gorda. Foto: Archivo particular de Francisco Atanasio Hernández
El Canalote.
Éste era el lugar de mayor concentración humana el día de La Candelaria, y por muchas circunstancias, hoy es totalmente desconocido por las nuevas generaciones, y por otras anteriores que lo conocieron y disfrutaron ha sido injustamente olvidado, aunque lo cierto es que, la instalación de los depósitos de CAMPSA, supuso una barrera en el itinerario natural de los alumbreños. El barranco se encuentra entre el Pico de la Miguelota y el Cabezo de las Cuneras, que hay frente a la antigua fábrica de Garrabino, y por el que discurría un arroyo entre juncos, carrizos, espartos y palmitos, y era el lugar predilecto de los vecinos de Alumbres para ir de merienda el día de La Candelaria de cada año.    
El Barranco de El Canalote en la actualidad con Sierra Gorda al fondo. Foto: Francisco Atanasio Hernández 
            Las mamás y las abuelas preparaban la tortilla francesa, el conejo frito con tomate o el pollo para la merienda, siempre dependiendo de la economía familiar, y a primeras horas de la tarde cogían la cesta y en quince o veinte minutos estaban allí, disfrutando del permanente tintineo que producía la pequeña pero cristalina corriente de agua saltando los obstáculos de piedra que se encontraba en su curso. Pero El Canalote, no sólo era una corriente de agua, sino un conjunto, un singular vergel escondido entre los montes pedregosos, y entre eso y el sol de invierno, se recargaban las pilas de energía positiva. Allí los críos corrían, saltaban y se revolcaban en las majestuosas alfombras de esparto y grama que tanto prodigaban, y los más mayorcitos se dedicaban a recolectar palmitos para comer sus cogollos en casa, o cogían esparto para hacerse hondas. De vez en cuando, algunos críos aventureros se perdían y había que ir a sacarlos de una pequeña gruta en la que se podían admirar algunas curiosas estalactitas y estalagmitas en su interior, porque los chiquillos se confiaban por lo fácil que era entrar en ella,  resbalando por la estrecha entrada de roca en pendiente, lo que para ellos era lo mismo que tirarse de un tobogán,  pero ese mismo carácter resbaladizo de la roca, a los más pequeños, les impedía después salir de ella si no recibían ayuda. Luego vendrían los sabrosos bocadillos de tortilla francesa bien espumada, que sabían a gloria. No mucho más tarde se recogía, y antes de que oscureciera, porque la tarde era corta, se volvía a casa con la felicidad reflejada en el rostro de satisfacción que producía el haber pasado una tarde diferente, en un lugar muy distinto y sumamente agradable.
EL CANALOTE
Aquellas tardes de sosiego incomparable,
de los días de La Candelaria,
retozábamos plácidamente sobre las alfombras
de espartos y de aneas
y de gramas y tomillos
que abrazaban al arroyuelo del Canalote
y más que consumirse, se devoraban
como las sabrosas y escasísimas tortillas
que la abuela se esmeraba en preparar.
Grupo de jóvenes de los años 60 en las Cuatro Fuentes. Foto: Archivo de Francisco Atanasio Hernández
            En alguna que otra ocasión, éste lugar también se utilizó como el más apropiado para festejar la consecución de algún trofeo de fútbol, como aquel que consiguieron en Los Camachos el equipo juvenil de Alumbres, y que según los testimonios, no sólo tuvieron que ganar el partido, sino que además necesitaron armarse de paciencia y esperar tres o cuatro horas a que la Reina y Damas de Honor del pueblo salieran del encierro voluntario al que se habían sometido, en un vano intento de negarles el trofeo a los justos ganadores. Entonces se llenaba la copa ganada en la competición, con un líquido barato que ayudara a pasar la tarde sin perder la cabeza, y de ella bebían todos los componentes del equipo y los aficionados que los acompañaban, y allí, mezclados con la naturaleza, retozaban los chavales, entre los juncos, carrizos, espartos y palmitos, y algún que otro remojón en las frescas aguas del Canalote, como en ningún otro lugar de la zona. 
En la Fausilla. Finales de los años 50. Foto: Cortesía de Juancho García 
El verano y las playas.
            Tradicionalmente, los alumbreños han utilizado las playas más cercanas al pueblo para el disfrute del tiempo de ocio en verano y en invierno. Los mayores llevaban a sus hijos a las playas de Escombreras, Los Parales, y el Gorguel, y excepcionalmente, embarcaban a toda la familia en el tren de Cartagena-La Unión, con billete hasta Los Blancos, que era la última parada hasta no hace muchos años, y desde allí, hacían unos dos kilómetros andando hasta las playas de Los Nietos cargados con todo lo necesario para pasar un día de fiesta en sus aguas y comerse una paella en sus doradas arenas.
En Los Parales. Foto: Cortesía de Paco Llor Hernández
            Hasta mediados los años cincuenta aproximadamente, en que empezaron los trabajos de desmonte y construcción de la fábrica de FERTILIZANTES, Los Parales, era el lugar preferido por las familias alumbreñas que decidían pasar un día de los “señalados”, el 18 de julio o el día de Santiago en la playa y comerse una paella cocinada con leña, y dormir la siesta bajo la sombra de los pinos que llegaban hasta la orilla. Cada uno empleaba los medios de transporte que disponía para llevar lo necesario, aunque uno muy usual era el carretón que normalmente se utilizaba para llevar los cántaros de agua que se consumía en la casa, y cuando se llegaba a la altura de la finca de Pedro Díaz se seguía el itinerario de siempre, por el camino que pasaba por en medio de las fincas de Pedro Díaz y Cervantes. 
Los adolescentes y mayores, especialmente los varones, más independientes y necesitados de aventuras frecuentaban otros lugares donde bañarse además de los mencionados, sobre todo las generaciones que a partir de principios de los años sesenta empezaron a disponer de tiempo de vacaciones en período estival.

Escombreras. Hacia 1960 se construía la empresa de Fertilizantes ENFERSA,     (que después cerró en 1993) en la playa de Los Parales, pero aún quedaba la Cala de Los Bolinches y sus aledaños, para los jóvenes alumbreños que querían seguir disfrutando del tradicional baño veraniego, en los lugares de la dársena de Escombreras que sus mayores habían utilizado con asiduidad.
También se podía elegir la pequeña playa que había en el viejo poblado de Escombreras, detrás del Bar La Playa, propiedad de los padres de Antonio Hernández (Añil)- conocido ex jugador del Real Murcia, Barcelona Atlético y Tarragona de la 2ª división de la liga nacional -, pero a ese lugar llevaban a los más pequeños en el autobús de Meroño, y para los muchachitos de 12 a 15 años era muy importante no ser confundidos con “los mocosos”. Si querías podías darte un buen baño, con ejercicios de salto y buceo incluidos hasta el fondo de unos tres metros, en el muelle de amarre de barcos de pesca que había allí mismo. Pero a pesar de que al final allí te podías quitar el salitre en el agua dulce de “El Charco “, todo ello no era suficiente como para compensar los encantos que tenía el trayecto de vuelta a casa en bicicleta desde Los Parales.

La Cruz de los Caídos. Era el lugar más alejado de Escombreras, pero en muchas ocasiones era el elegido por los jóvenes de los años sesenta, especialmente desde que la Central Térmica de Escombreras empezó a funcionar a finales de los años cincuenta, porque la corriente de agua cálida que devolvía a la mar procedente del sistema de refrigeración por esa zona, era por sí misma un atractivo y una distracción más para el carácter inquieto y aventurero de los adolescentes. Sin embargo no era eso lo único que les atraía a ese lugar, también los lugares naturales lo suficientemente altos como para practicar saltos, pero sobre todo había chicas jóvenes del viejo poblado de Escombreras, y de la recién estrenada residencia de empleados de la Central Térmica que iban a bañarse y a broncear su piel sobre las rocas.

Los Parales. Muchas de aquellas calurosas tardes de los veranos de la primera mitad de la década de los sesenta, a la hora de la siesta, un grupo numeroso de muchachos de más de diez individuos, solían darse cita en los escalones de la plaza de la Iglesia montados en bicicleta, pero antes de salir era habitual que un alumbreño de lo más castizo bendijera la expedición a su manera, en voz bien alta para que todo el mundo se enterara:
- ¡Mira si hay hijos de... en el pueblo, pues verás como luego vuelven todos!
Los Parales-Cala de los bolinches. Foto: miarroba.com
Y entonces se iniciaba la marcha, pasando por la finca de Pedro Díaz y por la de Cervantes, y cuando estaban cerca de la Cala de Los Bolinches, algunos de los chavales, aprovechando que los constructores de la fábrica de ENFERSA en Los Parales habían acondicionado un pequeño muelle allí al lado, impulsaban al máximo sus bicis y se lanzaban al mar montados en ellas, aunque después había que realizar inmersiones para sacar del fondo a los medios de transporte.
Después de una prolongada y divertida tarde de ejercicios natatorios, se cogían de nuevo las bicis y se iniciaba la vuelta a casa, aunque en este caso un poco a la desbandada. Al pasar por la finca de Cervantes era obligada una parada para refrescarse con el agua del pozo, y de nuevo adelante por aquellos caminos se entraba en las tierras de Pedro Díaz, en las que casi todos se paraban a coger algún limón, y al pasar por debajo del emparrado que había cerca de la salida de la finca, se les echaba mano a los racimos de uva que colgaban provocadores de las parras.
Los más osados paraban también en las fincas de Los Piñas y de Los Sandalios, a coger lo que hubiera para llevarse a la boca. En muchas ocasiones no hubo ningún obstáculo en el desarrollo de las aventuras, porque en realidad no se hacía ningún daño  ni a las propiedades ni a los cultivos, pero en otras eran sorprendidos y apedreados, e incluso perseguidos por los enfadados dueños de las tierras que pretendían dar una lección para que no se repitieran los hurtos.
En la actualidad no hay ni un solo lugar en Escombreras donde bañarse, porque las instalaciones industriales y la ampliación de los muelles de graneles y de crudo los han hecho desaparecer, y de las fincas sólo quedan algunos naranjos y limoneros abandonados que recuerdan un pasado agrícola no muy lejano.
            Algunos de aquellos jóvenes, mucho más aficionados que otros a la pesca con caña, preferían pasar un buen día de fiesta pescando en Cabo de Aguas o en alguna otra parte cercana de la costa, en lugar de contemplar las diversas alternativas de sol y playa, y para ello, días antes echaban el salabre con una cabeza seca de bonito o de atún, en un lugar del Fangal de Escombreras, a cuyo reclamo acudían los camarones que luego utilizarían de carnada en el anzuelo.  

            Las Playetas. Es un lugar de la costa que hay detrás de la Refinería de Escombreras y hay que subir el monte de La Fausilla para bajar a la otra parte de la mar. Por lo escarpado del terreno y su difícil acceso era un lugar poco frecuentado, y allí solían ir algunos pequeños grupos de jóvenes varones, cargados de comida y otros bártulos necesarios para pasarlo lo mejor posible, además de algunas artes de pesca que nunca olvidaban los más aficionados en los “días señalados” como el 18 de julio, o el día de Santiago.
Aquel era un lugar predominantemente de roca con una playa muy pequeña y no se podían instalar grandes comunidades de veraneantes, incluso dos grupos de cinco o seis individuos cada uno se podían agobiar, por eso a veces, ocupar el mejor lugar de la playa era motivo suficiente para intentar llegar el primero a costa de lo que fuera, sólo que no siempre salían las cosas como se planeaban. Un día de aquellos de la mitad de los años sesenta, dos grupos de jóvenes distintos divulgaron entre los conocidos que iban a ir a pasar el día de Santiago a Las Playetas, sin embargo los componentes de uno de los grupos quisieron ser más pillos que los del otro y se fueron la tarde anterior para ocupar el mejor sitio de la playa, pero a la mañana siguiente se les habían acabado las provisiones, pues entre otras cosas el mar abre el apetito, y tuvieron que desmantelar el tinglado rápidamente, y mientras estos subían la cuesta del monte haciendo el camino de vuelta a casa, se tropezaron con el otro grupo que bajaba rebosante de energía y de ganas de divertirse en una playa sólo para ellos.

El Gorguel. Era el lugar ideal de algunos grupos de jóvenes que lo elegían para pasar un domingo de verano o algún “día señalado”, y donde algunas familias del pueblo pasaban sus vacaciones instalándose en los barracones de madera.
Uno de aquellos días de la mitad de la década de los sesenta que el calendario señalaba como fiesta nacional, fueron a la playa del Gorguel a pasar la jornada un grupo de jóvenes varones, y como uno de ellos era sobrino de Matilde que pasaba unos días con su familia ocupando uno de aquellos barracones, a ella fueron a dejarle los dos pollos fritos con patatas y tomate que llevaban para comer. Estaban disfrutando del baño y de las naturales carreras de natación juveniles cuando llegaron otras familias del pueblo, entre las que ¿casualmente? iban dos chicas que habitualmente flirteaban con dos de aquellos muchachos, y éstos tras una cómplice mirada pensaron que ya era hora de cambiar de compañeros de juegos y se fueron con las chicas.
                                                                En Las Playetas. Foto: Archivo Fº. Atanasio Hernández
Un par de horas después, el deporte de natación y los juegos de pelota en la playa, empezaron a producir en los muchachos una sensación improrrogable de reponer fuerzas lo antes posible y llamaron a comer a los otros dos, pero estos jóvenes galanteadores encandilados por la presencia femenina se olvidaron de todo, incluso de que habían ido allí en compañía de otros amigos, que hartos de ser ignorados pensaron irse sin ellos a comer y de paso darles una lección.
- Matilde nos ha dicho tu sobrino que nos des los pollos, que hemos pensado comer en la playa.
- Claro que sí, tomad y que os aproveche - dijo amablemente la noble mujer.
Cogieron la cazuela con mucho cuidado, como si no tuvieran prisa, y cuando desaparecieron de la vista de Matilde corrieron, como alma que lleva el diablo, a guarecerse de los inclementes rayos de sol bajo la generosa sombra de las palmeras datileras que hay en los bordes de la playa, y allí, entre las histéricas risas juveniles que producía pensar en el chasco que se llevarían los otros cuando bajaran de las nubes, y el buen apetito de los adolescentes devoraron el contenido de la vasija.

Cuando los galantes muchachos se quedaron solos porque las chicas se fueron a comer con sus familias, entonces se acordaron que no sólo de ligar vive el hombre, y se percataron de que algo no iba bien porque sus amigos no estaban por allí, y como el hambre empezaba a hacer estragos en sus estómagos vacíos se dieron a correr en busca de sus compañeros de viaje, pero cuando los encontraron ya era tarde, y mientras los bromistas se revolcaban de risa por la arena, las víctimas de su diversión, más cabreados que de lo normal, se resignaban a su suerte mientras buscaban la forma de calmar el estómago haciéndose un bocadillo.
Playa de El Gorguel. Foto: Francisco Atanasio Hernández
Generaciones posteriores han seguido utilizando esta playa, a la que llevaban sus tiendas de campaña para pasar fines de semana, a pesar incluso de que los vertidos de estériles de la mina no dejaron de contaminar sus aguas y su arena hasta no hace muchos años, y todavía tiene muchos adeptos entre los vecinos de la zona, ahora quizás con más razón que antes, puesto que ya no hay vertidos de las minas, aunque la playa, 26 años después de que éstas dejaran de verter, sigue estando colmatada de estériles mineros, porque la Administración continúa pensando cómo regenerarla, seguramente hasta que la propia naturaleza consiga regenerar lo que la conjunción de la codicia humana y la desidia administrativa han destruido. Además, en esta cala no hace mucho tiempo que se instaló una piscifactoría, y Obras del Puerto también proyecta una obra gigantesca en el lugar, lo que sin duda, haría imposible la utilización de su playa.
Todavía siguen en pie muchas de las casetas de madera pegadas a la falda de los montes, desafiando al tiempo y a los montones de estériles que sepultan las doradas arenas que otras generaciones pudimos disfrutar.


Fuentes consultadas y/o utilizadas

Libros
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres en el siglo XX.
-Francisco Atanasio Hernández. Lo que me quedó de Alumbres en el siglo XX.
-Francisco Atanasio Hernández. Retazos de la historia de Alumbres.
-Francisco Atanasio Hernández. Alumbres algunas historias pendientes.

Poema
-Francisco Atanasio Hernández. El Canalote.

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández. Archivo particular.
-Juan Martínez García.
-Francisco Llor Hernández.
-Miarroba.com


lunes, 3 de abril de 2017

HISTORIAS DE MIEDO Y SUPERSTICIÓN


Foto y montaje: Francisco Atanasio Hernández

            UNA HISTORIA SOBRE LA CASA DEL DUENDE
Había una vez un hombre que vivía en La Peraleja, y estando su esposa en el lecho de muerte le prometió que nunca se volvería a casar, porque según decía nunca podría querer a otra mujer, y además, no estaba dispuesto a darle a sus hijos una madrastra con todos los inconvenientes que llevaba consigo, pero pasado un tiempo una hermosa mujer lo hechizó de tal manera que incumplió su promesa casándose por segunda vez.
A partir de ese día el pobre hombre no pudo descansar tranquilo ni un solo momento, porque todas las noches, a partir de las doce, se comenzaban a escuchar extraños ruidos en toda la vivienda acompañados de un alejado e ininteligible ulular que parecía provenir del otro mundo. Incluso alguna vez creyó haber visto algo informe y vaporoso moverse por la casa atravesando las paredes como si fuesen de humo. Los muebles se movían solos arrastrándose ruidosamente, las sartenes, las ollas, los cazos, las cazuelas, se caían al suelo y rodaban por él de forma estrepitosa, sin que nadie pudiera darle al misterioso asunto una explicación razonable.
Un día, este hombre, cansado y aburrido de tanto escándalo nocturno, se le ocurrió pensar que todo podía ser como consecuencia del incumplimiento de su promesa, y entonces invocó a su difunta esposa en una plegaria desgarradora, a la cual acudió el espíritu de la mujer solicitado reprochándole su falta de palabra, pero que no obstante estaba dispuesta a desaparecer de su vida definitivamente si cumplía la promesa de realizar tres misas de difuntos en su honor, en tres miércoles y meses diferentes y además tenía que ir a ellas descalzo.
En un principio, el hombre apesadumbrado prometió cumplir las nuevas condiciones, sin embargo cuando llegó a casa y lo habló con su nueva esposa, ésta que era muy zalamera, utilizó todas sus artes de persuasión para convencerle de que ya les iba a suponer bastante esfuerzo, sobre todo económico, pagarle al cura la celebración de las tres misas, como para arriesgarse a coger una enfermedad yendo descalzo a la iglesia en pleno invierno.
Aquel mismo mes de enero, quince días después de haber renovado la promesa, realizó la primera de las misas, pero no se descalzó para ir a ella. En los siguientes meses de febrero y marzo celebró las otras dos misas, y como en la primera acudió a ellas con su calzado habitual.
Durante aquellos tres meses nada había cambiado, y en el transcurso de cada una de las noches había sucedido lo mismo que antes del compromiso entre aquel hombre y el espíritu de su difunta mujer, y así siguió sucediendo después de la última misa. Y mientras tanto, el cansancio físico y mental iba socavando su integridad síquica hasta que tuvo que ser ingresado en un manicomio, y sus hijos, junto con su segunda esposa se vieron obligados a cambiar de domicilio, antes de que les sucediera lo mismo que al cabeza de familia.
Dibujo: Francisco Atanasio Hernández
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A ver quién es el más valiente.
Durante muchas generaciones, los adolescentes y jóvenes del pueblo hemos usado la tétrica figura del cementerio para distracciones de diversa índole. Algunas veces, un muchacho cruzaba apuestas con otro en presencia de los amigos para ver quién era capaz de realizar la mayor extravagancia posible en el interior del campo santo, o al menos en sus muros y puertas, y en todo caso sin causar daño alguno, pero la prueba de valentía tendría que quedar allí, en espera de que el grupo de amigos fuese a confirmar lo que cada uno de los competidores contara de su hazaña.
Muchas veces, los contendientes realizaban sus gestas con total normalidad, y cuando iban sus amigos a verificarlas se encontraban con un pañuelo atado a las rejas de un panteón, o una vela encendida junto a la cruz de un enterramiento, o la calavera de un animal sobre una lápida, etc., etc., etc.
Sin embargo, en ocasiones, a uno o a los dos contendientes se le organizaba una broma más o menos pesada. El incauto llegaba al cementerio confiado cuando de pronto  se le aparecía un fantasma, que en realidad era uno de sus amigos tapado con una sábana blanca, que previamente había elegido el lugar más apropiado para cruzarse con él a una distancia prudencial, o desde la oscuridad, simular la voz hueca y misteriosa de un muerto que le conminaba a marcharse de allí lo más rápidamente posible antes de que cayeran sobre él innumerables y dañinos maleficios, por haber osado turbar el eterno descanso de los muertos del lugar.
La mayoría de las veces, el pasmo que recibía el muchacho con este tipo de bromas surtía efecto, y salía corriendo de allí despavorido, y no descansaba hasta llegar al lugar donde supuestamente deberían de estar esperándole sus amigos, pero éstos solían llegar allí bastante después acompañados de una catarata incontenible de risotadas a su cuenta.
No obstante, no siempre sucedía así, porque también los había realmente osados, y en alguna que otra ocasión, el fantasma, o la voz de ultratumba, tuvo que ser más veloz que el embromado o las piedras que éste le lanzaba a dar.
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El disfraz de la muerte.
Domingo Conesa y Pepita Barcelona, me contaron que siendo monaguillo Salvador Celdrán, un conocido amigo del pueblo, acostumbraba a asustar a las mujeres que iban a limpiar la iglesia los viernes por la noche.
“En la iglesia había muy poca luz, y el bromista cogía unas escobas y las amarraba formando una cruz, que luego vestía con una sotana del cura, y con un puñado de trapos hacía una careta que cubría con un trapo negro de los muertos. Todo ese armatoste se amarraba con hilos a la manecilla de la puerta del cuarto de la limpieza que abría para fuera.
Cuando las mujeres estaban cerca del cuarto se apagaban las luces de la iglesia, para que al abrir la puerta y se levantara el “muerto” la aparición del fantasmagórico montaje causara un efecto pavoroso en las temerosas señoras, que de inmediato salían de allí aterradas tropezando con los bancos y con todo lo que hubiera por en medio, y si se le ponía una vela detrás del muñeco para que lo iluminara un poco, el espectáculo de terror estaba garantizado”.
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Penitente con cadenas.
Hubo un tiempo en que las gentes más creyentes y supersticiosas “realizaban promesas” a un santo determinado, para que un familiar querido sanara de su enfermedad, y si se cumplía el deseo, la persona que había hecho la promesa, vestía una túnica morada durante un tiempo, pero para otras la promesa significaba algo más de sacrificio, y salía de noche cubierto/a con su túnica y cargado de cadenas que iba arrastrando por las calles del pueblo, y algunas veces, para no alarmar a la población era acompañado por el sereno, que previamente lo había puesto en conocimiento de los vecinos para que si se tropezaban con el penitente no salieran despavoridos.
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Creencias sobre la mula.
Entre nuestros mayores estaba muy extendida la creencia de que la mula no podía quedar preñada porque no le había dado calor al Niño Jesús en su nacimiento, y todavía quedan algunos de nuestros predecesores que lo creen así.
Sin embargo, es sabido que la razón de que la mula no pueda tener descendencia no es esa, sino que siendo un animal de la familia de los équidos, es el fruto de la unión de un asno y una yegua (hembra del caballo), por cuya razón es estéril, pero ese cuadrúpedo no carece de otros importantes atributos como son la inteligencia y la terquedad. Algunas  veces habremos oído aquella frase que define al animal, “Eres más terco que una mula”.
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Historias del Chinche (de mi libro “Retazos de la historia de Alumbres”)
Ginés Valero Martínez es un hombre sencillo, un amigo, a quien tengo mucho afecto y muchísimo respeto, porque antes que nada es una buena persona, abierta a los demás y a compartir sus conocimientos, sus experiencias y sus fantasías, aunque reconoce que es muy, muy miedoso.

Su afán de superación, sus ansias de saber y sobre todo su origen humilde, le hacen merecedor del protagonismo que a lo largo del tiempo le he dado en mis artículos y en mis libros, con unas páginas dedicadas en exclusividad para él y sus historias.

Lo que corre el miedo y el hambre.
En esos tiempos en los que no se sabe bien si el miedo corría más que el hambre o al revés, cuenta Ginés Valero, que una noche, él y sus tres hermanos, “el Pedrolo”, “el Crietas” y “el Negrín”, que según dice eran tan miedosos como él, se afanaban en hacer una sémola en el hogar de su casa que estaba en el camino del cementerio, cuando de pronto cayó en medio de la sala la escoba que estaba en el rincón donde descansaba atado el burro, y sin mediar palabra alguna los cuatro huérfanos salieron de la casa corriendo aterrorizados, y no pararon hasta que estaban bien lejos de la vivienda.
Cuando se tranquilizaron un poco y se reunieron de nuevo, se preguntaron por el extraño acontecimiento, pero ninguno de ellos encontraba una explicación lógica que aplacara sus temores, entonces recordaron que se habían dejado una sémola haciéndose en la sartén y se fueron a casa animados por la idea de calmar el hambre, pero cuando llegaron allí, había desaparecido la sartén con la sémola que contenía, que seguramente se apropió alguien a quien el hambre le hizo correr más que el miedo a los hermanos.
El Chinche y Paco Atanasio en la S.F.C. Minerva de Alumbres
Otra noche, cuando las puertas carecían de las cerraduras mecánicas actuales y sólo se cerraban por dentro con una tranca, bajaron a las fiestas de San Roque y dejaron la puerta de la casa entornada, y cuando volvieron a media noche se la encontraron totalmente abierta.
- ¡Chinche entra tú! – dijo el Crietas.
- ¿Yo? sí claro – entra tú Negrín.
- Anda Pedrolo pasa tú.
- Yo no paso.
En definitiva, que como todos tenían miedo se fueron en busca del sereno para que entrara en la casa él delante de los hermanos no fuera a ser que hubiera alguien dentro.

Otras historias sobre la Casa del Duende. Era una vieja vivienda rodeada de chumberas que había al Sur de la rambla de Los Cucones, justo en el camino de la fuente de La Peraleja. Para llegar a ella había que pasar por al lado del campo de fútbol El Secante, y de los extraños sucesos que ocurrían en su interior se contaban muchas historias, todas ellas impregnadas de cierta dosis de superstición y fantasía, motivadas en mayor o menor medida por el miedo a lo desconocido y al más allá que el ser humano en general y algunos en particular suelen padecer.

Dice Ginés que Juan “el Castaño”, que vivió en la Casa del Duende, contaba que las puertas de la casa se abrían y cerraban solas, y que mandaba a su hijo a que las cerrara, pero volvían a abrirse de nuevo, y de noche se escuchaban ruidos extraños en su interior.

Cuenta también que cuando “Perico el del Burro” vivió en aquella casa se quejaba amargamente de que su burro no paraba de moverse y de dar golpes de noche, y que en muchas ocasiones se escuchaban extraños ruidos en la casa, lo que con frecuencia les impedía conciliar el sueño y descansar adecuadamente.

Aparición demoníaca
Añade Ginés que Paco “el Marañón” contaba que una noche, cuando volvía de La Peraleja de ver a la novia, que era sobrina de Juan “el Cano”, vio un extraño bulto que no pudo distinguir bien en la portería del Secante del lado del camino, (por entonces las porterías del campo de fútbol estaban orientadas de Este a Oeste, y no de Norte a Sur como están ahora) y que la aparición se repitió varias veces llegando incluso a patearle, hasta que le realizó una misa en su nombre y ya nunca más volvió a aparecérsele.
            Sobre este mismo tema, dice que su sobrino Juan López venia una noche de La Unión y se encontró en el camino un borrego y se lo echó a cuestas y que conforme iba andando aquello iba creciendo y como cada vez le pesaba más, lo tiró al suelo y salió corriendo porque aquel animal lo persiguió con muy malas intenciones.
Nota: Curiosamente, sobre la aparición demoníaca del choto, cabrito o carnero, hay otras publicaciones que relatan casos parecidos sucedidos a otras personas, en otros pueblos de la comarca.
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Fuentes consultadas y/o utilizadas

Libros
-Francisco Atanasio Hernández.  Alumbres en el siglo XX.
-Francisco Atanasio Hernández. Lo que me quedó de Alumbres en el siglo XX
-Francisco Atanasio Hernández. Retazos de la historia de Alumbres.

Fotos
-Francisco Atanasio Hernández.

Dibujo
-Francisco Atanasio Hernández.

Testimonios
-Domingo Conesa Hernández
-Ginés Valero Martínez.
-Mis recuerdos.