lunes, 24 de septiembre de 2018

ALGUNOS DATOS DE LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN ALUMBRES Y EL CACIQUE FALANGISTA ANTONIO PÉREZ GARCÍA


            Hay quien pretende hacer creer, que el franquismo, fue una especie de bálsamo para la sociedad española en general y para la alumbreña en particular, y en un vano intento de hacer olvidar a los muertos y represaliados por el sistema, así como el hambre y la corrupción que produjo, pasa de puntillas por ese oscuro período de nuestra historia, como si los cuarenta años de dictadura y de usurpación del poder no hubieran existido.
            Después del levantamiento militar de las tropas de Franco contra el legítimo Gobierno de la II República, lo único que de verdad le trajo a España, fue muerte, hambre, y corrupción, y un retraso de 40 años, respecto a los países de su entorno, pero hay gentes que prefieren que no se lo recuerden, y no porque les dé vergüenza, que eso seguramente no saben lo que es, sino porque en el fondo, por más que intenten disimularlo, siguen siendo igual de irracionales y fanáticos que los fascistas de entonces.
Los hermanos García Heredia, Pedro, Antonio y Fulgencio fueron futbolistas fichados por el Cartagena FC., y músicos en Alumbres. Pedro fue fusilado, Antonio expulsado del ejército y encarcelado y Fulgencio se exilió en Francia. Los tres están enterrados en Alumbres.
            Incluso, hay algún reputado historiador, de cuyo nombre no me quiero acordar, que para edulcorar los efectos sanguinarios del sistema, lo califica con la frase siguiente: “El franquismo es una originalidad dictatorial dentro del sistema democrático europeo”. Como si la dictadura franquista hubiera sido menos dictadura que otras dictaduras y tuviera algo de honorable, o como si la usurpación del poder del ejército franquista, hubiera tenido algo de original respecto a la tradición golpista del ejército, y como si en las infames y prevaricadoras sentencias de muerte emitidas por los tribunales franquistas hubiera algo de justicia y humanidad, o que los aproximadamente 200.000 fusilados solo hubiera sido un mal sueño.

LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN ALUMBRES
Como en todos los pueblos y ciudades de la geografía española, tras la caída de la República por el ejército golpista del General Francisco Franco, comenzó la despiadada represión contra quienes fueron fieles y de una u otra forma apoyaron el régimen republicano legalmente constituido.
            Alumbres, era mitad rural, mitad minero, y estaba dominado por tres feroces caciques derechistas que lo controlaban todo por medio de un grupo de sicarios afiliados a Falange, que hacían de chivatos y policía represiva a la vez.

            El local de Falange estaba situado al comienzo de la calle Corazón de Jesús, enfrente de la tienda de comestibles llamada de Apolonia (“Polonia” para los alumbreños), y casi mirando a la Plaza Primo de Rivera.
La filiación política de los caciques en general, era ultraderechista, y establecieron su particular dictadura en el pueblo respaldados por un numeroso grupo de palmeros falangistas, entre los que destacaba la activa participación de los curas de la época, que se impusieron a la población a base de crueldad y sadismo, pero como también eran beatos y regalaron a la iglesia algún santo para su veneración, sus crímenes están olvidados y perdonados, como Dios manda en estos casos.
Pelados al cero y purgas con aceite de ricino, eran algunos de los castigos menos graves que aplicaban los falangistas y que sufrieron especialmente los jóvenes alumbreños de la época, que empujados por el hambre penetraban en los huertos de los caciques en busca de comida.
Castigos corporales y palizas a los fieles a la República. Cuando los falangistas iban a casa de algún republicano a amedrentarlo, robarle, chantajearlo, o sacarlo de casa para apalearlo, siempre iba un grupo numeroso de 10 o 12 elementos, algunos de ellos armados.
Chantajes y robos de propiedades a vecinos, enseres, viviendas y terrenos de republicanos y sindicalistas a cambio de no ser denunciados y procesados por “auxilio a la rebelión”. Así algunos hicieron acopio de muchas de sus propiedades. A un agricultor de Escombreras, le robaron propiedades de esa manera, a Fernando Raja Hernández, que por esas fechas era un hombre influyente en el pueblo, con una economía solvente y ajeno a la política, pero suegro de Fulgencio García Heredia, exiliado en Francia, el grupo de falangistas capitaneado, como era costumbre, por sus dirigentes los caciques, entraron en su casa y a cara descubierta le robaron todos los enseres de porcelana, y joyas que encontraron, pretextando que eran de una de las hermanas Cabila que se las habían robado durante la República.
 Rehabilitacion Sociedad Fomento y Cultura Minerva 1944
Primera Junta de Gobierno de la Sociedad de Fomento y Cultura Minerva tras su rehabilitación 1944
En 1939 los falangistas alumbreños se apoderaron y clausuraron La Sociedad Minerva de Alumbres, ubicada en el nº 52 de la calle Mayor, y el 28 de mayo de 1944, por iniciativa del cacique ultraderechista  Andrés Martínez Cao, que fue su nuevo Presidente hasta 1966 en que fue sustituido por otro cacique, Francisco Fuentes Pedrero, se reinauguraba la Sociedad bajo férreo control de la Falange en el nº 43 de la misma calle. Curiosamente, en el Padrón de Alumbres de 1945 esa vivienda del nº 52, donde anteriormente estuvo el local mencionado, estaba ocupada por un conocido vecino y la del nº 54 por su hermano, ambos con indudable filiación política ultraderechista.
Dos informes de Falange sobre la personalidad de dos directivos de la Sociedad Minerva 1944
Este segundo informe falangista es muy ilustrativo, pues durante la guerra muchos derechistas se infiltraron en las filas de los sindicatos obreros para controlar y hacer propaganda, y en la transición hicieron lo mismo, con una diferencia, y es que en la transición los “negociadores” les permitieron que coparan las direcciones de los supuestos sindicatos democráticos y de algunos partidos.
También hasta finales de la década de los años ´50, el Presidente de la Cruz Roja de Alumbres fue el cacique Andrés Martínez Cao. La vivienda donde estuvo ubicada la Cruz Roja desde 1927, en 1952 aparece como propietaria Dª. Ángeles Valcárcel Albaladejo, que la vendía a la “Cruz Roja Española” el 31-10-1952, por escritura otorgada ante el notario José Ceño Cánovas, pero que hubo de ¿ratificarse? por otra otorgada ante el notario de La Unión D. Miguel Cuevas, el 25-2-1971, 20 años después.
Denuncias y testimonios en los juzgados de Cartagena sobre vecinos, las más de las veces infundadas, o simplemente porque los denunciados habían estado afiliados a un sindicato obrero. Los jueces llamaban a los denunciantes a declarar como testigos.
Hoja Oficial de Cartagena 1940
 En esta comparecencia se cita al D. Luciano Estrada, (la Plaza de la Iglesia lleva su nombre), a Andrés Martínez Cao y a Vicente Samper de Alumbres. 
El Noticiero 1944
En este otro se busca a José Soto Vidal acusado de “auxilio a la rebelión.
Hoja Oficial de Cartagena 1940. En esta comparecencia se cita a Pedro Caparrós Galindo y Rafael García.
Antonio García Heredia era Cabo de Marina y Manuel Paredes Martínez Capitán del Ejército, ambos fueron expulsados de las Fuerzas Armadas y encarcelados. Carmelo Gálvez Soto, fue destituido de su puesto de Conserje del grupo escolar de Alumbres y sustituido por Baltasar Blanco Valdivieso, mutilado de guerra.
Fueron muchos los alumbreños exiliados que no creyeron las falsas palabras de perdón de Franco y no volvieron a España, como Fulgencio García Heredia que murió en Francia, aunque como sus padres y hermanos fue enterrado en Alumbres.
Hubo varios vecinos del pueblo y sus barrios desaparecidos, como José Soto Vidal y Antonio Ruiz Sánchez por ejemplo.
También se fusiló a vecinos del pueblo y algunos de esos nombres aparecen en el listado de fusilados en 1939 en el cementerio de Santa Lucía como es el caso de Pedro García Heredia, y un tal Vicentico cuyos apellidos no he conseguido, pero que los testimonios confirman que fue fusilado inmediatamente después de terminada la guerra.
Monolito en el Cementerio de Santa Lucía en memoria de los fusilados
Nada más acabada la contienda, se constituyó en Alumbres un tribunal formado por los personajes más violentos y sádicos del lugar, que no distinguían entre adultos y niños, entre hombres y mujeres, o entre ancianos y jóvenes.
De hecho, uno de esos tribunales formado por dos de los caciques y los más sanguinarios sicarios, llamó a declarar a Carlos Lizán, que era el presidente de la Casa del Pueblo de Alumbres (local situado en la calle Prefumo, que fue requisado por los fascistas, luego se utilizó como vestuario de los jugadores de fútbol, y también para ensayar obras de teatro), y tras la declaración, cuando Carlos estaba en la salida del local, al borde de la carretera, uno de los mandamases, le dio una patada en el trasero tirándolo en medio de la calle, a la vez que le gritaba “Vete de aquí viejo marxista” (Carlos Lizán entonces tenía más de 60 años y era un anciano), posteriormente murió en la cárcel.
En ese mismo local, los fascistas de Falange destrozaron todo lo que se les puso por delante, entre otras cosas, una foto que recordaba a los fallecidos en el luctuoso acontecimiento del 7 de marzo de 1916, en las puertas de la Fundición de Pío Wandosell donde murieron 7 huelguistas, entre los que se encontraba un alumbreño, Valentín Escobar Callejón.

La década de los 40 se caracterizó por el aislamiento exterior y el racionamiento ante la escasez de productos de toda índole, especialmente los de primera necesidad. Por medio de este sistema, aparentemente ideado para distribuir lo poco que había entre todos, unos pocos se enriquecieron a costa de que otros muchos pasaran hambre, aprovechándose de las influencias políticas o de la situación de privilegio que tenían en la sociedad, pero como los miserables eran beatos, solo les falta su santificación, porque tienen dedicadas calles y un monolito en el pueblo.
Cartilla de racionamiento
            Los alumbreños honrados que vivieron aquellos horribles años de postguerra, cuentan que disponían de cartillas de racionamiento, con las que iban a ponerse en la cola de las tiendas de comestibles del pueblo durante horas, y cuando parecía que les llegaba su turno, entonces ya no quedaba pan para llevarle a la familia.
Sin embargo, después se encontraban a alguien apostado en la esquina más cercana que se lo ofrecía bajo mano a precios desorbitados, pero si quería comer y  disponía del dinero necesario lo pagaba, y si había por allí alguna autoridad, hacía como que no veía nada, porque siempre podría obtener más beneficios cerrando los ojos que abriéndolos y actuando. Había que estar en el pellejo de aquellas gentes para saber lo que tuvieron que sufrir ante tamaña tropelía organizada por los mandamases.

Algunos de esos caciques chantajeaban a trabajadores y trabajadoras del campo, que si se negaban a trabajarle gratis un domingo, o a realizar algún capricho sexual, les quitaba la cartilla de racionamiento y en numerosas ocasiones llevaron a cabo la amenaza.
Para los trabajos de mantenimiento del pueblo, reparación de calles, limpieza de la rambla, cementerio, canalización de agua del Taibilla a Los Partidarios, etc., etc., los “elegidos” siempre eran personas de confianza del Ayuntamiento de Cartagena, y cómo no, Antonio Pérez lo era.
El Ayuntamiento de Cartagena propició que los más poderosos hicieran acopio de terrenos municipales, bajo el título de “terreno sobrante”, los caciques alumbreños lo aprovecharon y se apoderaron de terreno público.
Recorte de Acta Municipal de 1945 donde el Ayuntamiento de Cartagena vende terreno público al cacique Andrés Martínez Cao.
 Antonio Pérez García, como cacique y destacado falangista, a lo largo de los 40 años de dictadura franquista, ocupó todos los cargos políticos y sociales posibles, los cuales empleó fundamentalmente para reprimir a la población y enriquecerse:
En junio de 1941, Antonio Pérez fue designado Concejal del Ayuntamiento de Cartagena, precisamente en el período en que el Consistorio estaba formado solo por “personas de confianza” de Falange, por lo que ascendió sustancialmente en el escalafón político, gracias a los méritos contraídos en la represión de los Alumbreños, y un año después, coincidió con él como Concejal del Ayuntamiento de Cartagena, José Hernández Hernández, derechista destacado en años anteriores y durante la República.
Acumuló todos los cargos posibles. Falange premiaba a sus fieles con la acumulación de cargos, salarios e impunidad, y durante los años de Concejal fue designado miembro de la Comisión Municipal de ”Educación Nacional”, vocal de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, y también representante del Ayuntamiento en el Cementerio de Alumbres.
En 1964, se promulgó la Ley de Asociaciones de Vecinos, y Antonio Pérez fue designado Presidente de la 1ª A. VV. de la Diputación de Alumbres por el Ayuntamiento de Cartagena, como consta en el acta fundacional del 15 de abril de 1970, cuyo cargo compaginó con el de Alcalde Pedáneo, que por cierto también lo estrenó él.
Como fiel falangista fue Subdelegado de Falange, y como es natural fue varias veces Presidente de la Comisión de Fiestas de Alumbres.
Por supuesto, para que ningún lucrativo negocio de la población se escapara de su control, también ocupó el cargo de Presidente de la Junta Municipal del Cementerio de Alumbres. Y para mayor ultraje y humillación para los demócratas de todos los tiempos y los socialistas honrados que dieron su vida en defensa de la República, en el Cementerio de Alumbres, en terreno público, hay un monolito levantado en su honor, cuya placa de reconocimiento dice así “EN MEMORIA DE D. ANTONIO PÉREZ GARCÍA, POR SU CELO COMO PRESIDENTE DE LA JUNTA DE ESTE CEMENTERIO. ALUMBRES 1975”, y que la Junta Vecinal actual lo defiende como suyo.
 
Monolito en honor del cacique falangista Antonio Pérez García
Hace tan solo unos meses el actual Presidente de la Junta Vecinal de Alumbres, Miguel Garrido Egea, mano derecha del Concejal del Ayuntamiento de Cartagena, Juan Pedro Torralba Villada, me faltó al respeto para defender este indigno monolito y a quien representa, primero me insultó a mí y a todos los historiadores que nos dedicamos a investigar en los archivos públicos y privados, en infinidad de libros, en documentos variados, y por medio de testimonios de numerosas personas, porque según él, el trabajo de investigación no tiene más valor que el de copiar y reproducir, y después, como ciudadano que tiene derecho a tener una opinión contraria y a criticar los actos de los políticos que nos gobiernan, y estoy convencido de que no fue solo por ignorancia.
Cuando la política se convierte en un medio para lucrarse, sucede que cualquier oportunista o derechista con escasa o nula preparación, puede ostentar un carné socialista, comunista o republicano, por mencionar algunas opciones políticas de izquierdas, y vivir de las mentiras que la mayoría se traga sin rechistar, de hecho, para creer en Dios y en sus escrituras sólo se exige una fe ciega, y en Alumbres, mucha gente deja de pensar para que lo hagan los más pillos en su lugar.

 Por último, como se puede observar, por todo aquél que lo desee, en Alumbres hay calles y hasta un monolito que recuerdan a reconocidos ultraderechistas y franquistas sin escrúpulos, Pla y Deniel, Primo de Rivera. Luciano Estrada Maureso y Antonio Pérez García, que desde hace varios años vengo reclamando su retirada sin éxito, y sin embargo, no hay ningún monolito, calle o reconocimiento a demócratas o republicanos represaliados por el franquismo y eso que en la mayor parte de la historia democrática del pueblo, ha sido y es el PSOE, quien desde principios de ésta etapa de libertades, ha controlado al electorado gracias a la mayoría de las organizaciones populares, que le rinden el mismo culto y la misma fidelidad, que a los viejos y miserables caciques del franquismo.

Escrito que presenté en el Ayuntamiento de Cartagena y del que di copia a los partidos de izquierdas con representación, el 29 de enero de 2016.